“Podríamos llamarlo así. En verdad después de que se empieza a aplicar el Plan Colombia, algunos de los éxitos ha sido derrumbar, destruir la producción in situ de todo el proceso, entonces eso hizo que se haga más compleja la producción de cocaína y se tenga que ir trasladando en una especie de fábrica global, que tiene la misma lógica que cualquier industria legal pero con una sustancia ilegal, van buscando espacios sociales y territoriales que hagan que el costo sea menor y la facilidad de acceso los insumos sea mucho más fácil. Entonces, en ese sentido hubo un corrimiento de la industria de Centroamérica y Colombia hacia el Cono Sur, y Argentina fue, para llamarlo de alguna manera, el país beneficiario de ese corrimiento porque tuvo condiciones políticas favorables y de una industria química en desarrollo, importante y absolutamente desregulada. No se dio ningún control sobre esos precursores y el epifenómeno se dio en el 2007 con el caso de la efedrina para la producción de metanfetamina.
Con respecto a los entredichos de los funcionarios nacionales, Cinquerrui opinó “A mí me parece que lo que han querido hacer es patearse las responsabilidades uno a otro, pero que la consecuencia no prevista y no deseada por ellos es de que tomó estado público y hoy se discute sobre la problemática. En ese sentido es positivo. Y es positivo el reconocimiento de La Argentina como productor de drogas, más allá de lo lastimoso que es para todos nosotros, porque nos permite acercarnos a la posibilidad de un mejor diagnóstico, qué es lo que está pasando en nuestro territorio que en los últimos 20 años, sobre todo en la última década, nos hemos transformado de una pías de tránsito, de triangulación por ser ruta fría exterior a convertirnos en un país primer consumidor de cocaína en Latinoamérica y productor de drogas para el mundo. Y la otra consecuencia que no se habla es la inseguridad que esto genera; y ahí sí coincido con lo que usted plantea de estar desviando la atención. Discutimos si es país productor o no es país productor pero no discutimos las consecuencias reales del flagelo del narcotráfico y la penetración del narcotráfico en las instituciones nuestras”.
El periodista además consultó a Cinquerrui acerca de cual sería el método aplicado para combatir el avance en el territorio nacional a lo que el entrevistado respondió
“Yo no creo que sea buena la fragmentación ni de la inteligencia criminal ni de la justicia. Cuando en la provincia de Buenos Aires se aplicó la ley de desfederalización, que le dio un r a la justicia de la provincia en materia de narcotráfico, lo que se hizo fue romper al inteligencia judicial y romper los procedimientos, en el sentido de que se busca el chiquitaje, que tal vez es el que más rechazo social genera, pero no se termina nunca llegando a la cabeza de una organización criminal. A mí me parece que lo importante es que en esta lucha estén todas las instituciones del Estado articulando. Y esta tal vez es la gran falencia del gobierno kirchnerista, que ha roto esa articulación de las fuerzas de seguridad, de la justica, de los poderes ejecutivos, del diálogo entre las provincias, los municipios y la nación, y en esto el dejamos un terreno propio al desarrollo del crimen organizado. Por eso yo soy partícipe de que sea la justicia federal, con un montón de modificaciones que hay que hacerles y un montón de atributos nuevos que hay que otorgarles, quien lleve a cabo las investigaciones en materia de narcotráfico”, concluyó Cinquerrui.