Entre los factores que recudirán la demanda de autos, Damasso opinó: "El principal es la devaluación, que generó subas de hasta 20 por ciento en el precio de los autos", dijo Dalmasso. El analista mencionó también la menor demanda de vehículos de alta gama por la suba de los impuestos internos (las alícuotas subieron a 30% para los autos con un precio de fábrica superior a $ 170.000 y a 50% para los que cuestan más de $ 210.000), un aumento salarial menor que la suba de los precios de los autos (contrario a lo que había ocurrido en los últimos años) y el brusco aumento de las tasas de interés.
Dietrich prevé que el encarecimiento del crédito de los últimos días tendrá un impacto importante en las ventas. Si bien Dietrich piensa que el auto sigue siendo una alternativa "interesante" para preservar el valor de los ahorros, cree que las expectativas de la gente sobre la situación macroeconómica también jugarán en contra, indicó La Nación.
El mercado brasileño, adonde se dirigen nueve de cada diez autos que exporta la Argentina, tampoco se muestra muy dinámico. En abeceb.com esperan un crecimiento de entre 1 y 1,5% en 2014, pero Dalmasso cree que la Argentina podría perder algo de su participación de mercado porque en el socio del Mercosur se lanzarán nuevos modelos y porque México contará con un cupo mayor para exportar a Brasil. En la industria local no creen que su cuota de mercado se reducirá, pero saben que la demanda en Brasil tenderá a estancarse.
Más pesimista se muestra el economista jefe de la Unión Industrial Argentina (UIA), Diego Coatz, que cree que este año las exportaciones de autos hacia Brasil caerán 30% por un menor dinamismo en ese país. Una baja de ese nivel implicaría un fuerte golpe para las exportaciones industriales en general, donde los autos pesan más del 20 por ciento.
Fuentes de la industria prevén que se fabriquen alrededor de 700.000 vehículos. Una menor producción de las terminales golpea a sus proveedores. En el sector autopartista estiman que la producción de autos caerá 13% y que eso se traducirá en una baja en torno del 3% en la fabricación de autopartes.
A esta situación debe sumarse el enfriamiento que se viene observando de nuestra economía (3% para el 2013 y 1.8% esperado para el 2014), y el impacto negativo en la demanda interna que tendrá el nuevo impuesto a los automotores, del 30% de entre $170.000 y $210.000 (antes de impuestos) alcanzado al 50% para los que superen este último valor.