Según el matutino, a la devaluación que los industriales reclamaban para mejorar su competitividad y reforzar las exportaciones, quieren sumarle medidas económicas que complementen el desarrollo industrial como facilidades financieras, devoluciones de IVA y reintegros. Le llevarán esos pedidos al Gobierno en breve.
En cuanto a las discusiones paritarias, BAE reconoce que la devaluación y el ritmo inflacionario “que se aceleró ante el nuevo valor de la moneda hace prever un escenario de descontrol en la negociación salarial”. Los empresarios reclamarán a la entidad fabril un pronunciamiento sobre el tema, la idea sería un 28% de referencia salarial a cambio de mantener los puestos laborales durante todo el 2014. Mucho mayor al 18% del que se hablaba a fines de 2013, claro que por entonces nadie esperaba la devaluación que ocurrió a mediados de enero.
La idea de la UIA se asimila mucho a la propuesta realizada por Sergio Massa, el 20 de enero. El líder del Frente Renovador anunció por entonces la presentación de un proyecto de ley en la Cámara de Diputados de la Nación para prohibir los despidos de empleados -sin motivo- durante 180 días "ante la inflación y la inseguridad laboral, queremos estabilidad y certidumbre para los trabajadores", dice en sus fundamentos la propuesta que tiene un sesgo más sindical que empresarial.
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A propósito de los sueldos y la devaluación, en el marco de la discusión salarial que se viene, es interesante el punto de vista de la consultora Idesa, que señala que lo que ocurre en realidad es parte de la nueva política económica del ministro de Economía Axel Kicillof, que intenta un retorno al “modelo productivo de los años 2003-2008 cuyo base principal fue la profunda licuación de salarios reales y gasto público que produjo la mega-devaluación del año 2002”.
Según Idesa, la clave del éxito de esta estrategia “depende decisivamente de que salarios y jubilaciones no se actualicen al mismo ritmo de la devaluación y la inflación”.
A continuación el fragmento del último informe del domingo (02/02), de la consultora IDESA donde revela qué es lo que pretende Kicillof:
La estrategia de las autoridades (del Gobierno nacional) para superar la restricción externa fue acelerar la devaluación del tipo de cambio oficial. Esto permitiría licuar costos laborales y, por esa vía, mejorar la rentabilidad de los sectores exportadores. Además, la licuación beneficia las finanzas públicas ya que reduce, en términos reales, salarios y jubilaciones. Pero el éxito de esta estrategia depende decisivamente de que salarios y jubilaciones no se actualicen al mismo ritmo de la devaluación y la inflación. Se trataría de reeditar el “modelo productivo” de los años 2003 - 2008 cuyo base principal fue la profunda licuación de salarios reales y gasto público que produjo la mega-devaluación del año 2002.
En esta estrategia resulta central que el Ministerio de Trabajo presione sobre la negociación colectiva para que los salarios se deterioren respecto al crecimiento del dólar y los precios. Esta es la única manera de reeditar el “modelo” tal como se aplicó desde al año 2003 y que perduró en su dinamismo hasta que los salarios reales recuperaron el nivel que tenían antes de la crisis del año 2002.
Las visibles muestras de impericia del equipo económico pueden llevar a la confusión de que la solución para la crítica situación actual depende de un cambio de ministro. Muy por el contrario, la crisis cambiaria actual es intrínseca a un “modelo” cuya bases son devaluación y salarios reales bajos lo que resulta política y socialmente muy resistido. Por eso el tema relevante no es el cambio de personas sino el cambio de modelo.