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Algunas ideas sobre el futuro que viene

El autor, luego de describir el problema de la coyuntura, pero que también es estructural: "Existe una sola salida para este problema. Es la salida por la que optaron países como Corea del Sur o Singapur: Apostar por rígidos esquemas educativos de mediano y largo plazo postergando mejoras sociales inmediatas en función de un futuro estable y competitivo."
 
por GERMÁN BERIZZO
 
SAN CARLOS DE BARILOCHE (Especial para Urgente24). Al gobierno que le toque asumir a partir del 2015 le va a caber una tarea y una responsabilidad de proporciones inimaginables: La reconstrucción de un país estructuralmente deshecho. 
 
No importa si es Macri, Sanz, Scioli o alguna otra expresión del panradicalismo o del panpejotismo, el desafío será incalculable en términos de costo social y reestructuración de la matriz productiva del país.
 
A hoy, cualquier modificación suave de los paradigmas que orientan a nuestra clase política no tendrá otro resultado que la africanización del país o, dicho de otro modo, no será extraño que a los países tribales africanos o panarábigos los comparen con nuestra decadencia utilizando la palabra “argentinización”. 
 
En los párrafos siguientes trataré de dar mi impresión de lo que reiteradamente causa las crisis de balanza de pagos por la pérdida de competitividad de nuestra economía.
 
Nuestro país ha decaído en términos de productividad del trabajo debido a la progresiva precarización del trabajo que involucra a cada vez más sectores de la sociedad. Precarización representada por trabajo desorganizado, falta de escala  de producción, cuentapropismo,  labores poco calificadas, son factores que atentan contra la productividad siendo un fenómeno en crecimiento acelerado.
 
Dicha precarización, que hoy debe representar aproximadamente a un 60% (Precarizados más empleados públicos políticos más planes de subsistencia y otras variantes) o más de la fuerza laboral, conlleva un drama que repercute en toda nuestra economía y la arrastra hacia un destino incierto que puede llevarnos a terminar como  nación.
 
Si analizamos en el siguiente cuadro el porcentaje de la población económicamente activa y determinamos la productividad mensual en términos de PBI/mes/trabajador, podremos sacar conclusiones interesantes. 
 
 
PAÍS................................PBI....................FUERZA..................PRODUCTIVIDAD.....................RELACIÓN
                                                                LABORAL                  MENSUAL
                                     (US$)                  (MILLONES)                 (US$)
 
 
ARGENTINA (BLUE)......280 X 109.................17..........................1.400...................................0,6
BRASIL........................2,25 X 10 12.............. 105........................1.788....................................0,76
ARGENTINA................476 X 109................. 17..........................2.333....................................1
CHILE.........................268 X 109................. 8,8.........................2.509....................................1,075
ESPAÑA......................1,35 X 1012.............. 23..........................4.891....................................2,09
USA............................15,68 X 1012............ 153........................8.513....................................3,64
 
Es interesante la comparación con Brasil, país que tiene problemas estructurales similares a los nuestros, con un PBI de 2,253 x 10 12  de dólares de PBI divididos por una fuerza laboral estimada en  105 millones de trabajadores  dando un resultado de US$ 1.788 por trabajador por mes, lo que explica que Brasil comparta ciertos problemas cíclicos con Argentina, pero con un mercado interno mucho más grande, lo que le  permite incrementar el 'pass through', inmunizándolo algo más de las crisis de balanza al tener muchos más elementos de producción local que Argentina.
 
Pero observemos que todos los países mencionados tienen un solo tipo de cambio, a diferencia de Argentina que tiene un diferencial de casi 70% con el cambio marginal, lo que, de sincerarse el tipo de cambio, nos dejaría en el rango de los US$ 1.400 por trabajador por mes, razón por la que en el cuadro Argentina aparece dos veces: Una calculada por tipo de cambio oficial y otra por el cambio 'blue'.
 
Con ese nivel de productividad, nuestros productos estarán condenados a ser siempre caros para el mercado de consumo internacional y nos llevará, a falta de un mercado interno como el de Brasil, a depender más y más de las importaciones.
 
Obviamente, la reiterada devaluación que tantas veces experimentamos, nos permite ganar competitividad hasta tanto los valores internos relativos se reacomoden para ponernos nuevamente frente al problema expuesto. Esto es lo que ha pasado sistemáticamente en Argentina con sus crisis devaluatorias.
 
Existe una sola salida para este problema. Es la salida por la que optaron países como Corea del Sur o Singapur: Apostar por rígidos esquemas educativos de mediano y largo plazo postergando mejoras sociales inmediatas en función de un futuro estable y competitivo.
 
A esto podría agregarse la reincorporación de algún tipo de servicio militar o civil para encuadrar a personas de baja sociabilización e integrar a las diferentes clases sociales durante, al menos, un año. También podrían implementarse experimentos tipo Kibutz para orientar a la inmensa masa de personas alcanzadas por planes sociales hacia producciones primarias más eficientes y así abastecer el mercado interno. 
 
No hay otro camino. A la generación actual, que ha obtenido beneficios injustificados consumiendo el ahorro de sus mayores e hipotecando el futuro de los que vienen para poder vivir por encima de sus reales posibilidades le toca comenzar a pagar la cuenta. No más auto de gama media alta, ni casa de veraneo, ni viajes anuales al exterior. Cada centavo disponible se debe aplicar a infraestructura y educación intensivas y también, a resocializar a amplios sectores que hoy orillan, desde la marginación, la marginalidad. Quizás, como este es un país de milagros, se logre algo en menos de veinte años, pero debemos convencernos que el plazo anda por ahí.
 
Obviamente se deberán desarticular los factores patógenos que alteran la economía como la brutal intromisión del Estado-Gobierno en los asuntos económicos de los privados, los perversos punterajes políticos rentados a costas del erario público, la sobredimensión de controles que encarecen cada etapa de producción de lo poco que producimos, la desaforada fiesta de subsidios a pseudo-empresarios amigos del poder, la sobredimensión de profesiones que no aportan nada al proceso exportador de bienes y servicios y podría seguir enumerando cientos de ejemplos que los lectores podrán descubrir por sí mismos.
 
En la otra mano, se deberá alentar el agregado de valor a las producciones primarias que, al ser bastante eficientes, pueden soportar algún grado de sobretasa para compensar la promoción impositiva a quienes agreguen valor. Y el estado debe promover la transnacionalización de las empresas que cumplan con ese cometido.
 
Es perfectamente posible hacerlo. Cada país que logró algún grado decente de desarrollo transitó por estos caminos. Debemos dejar de ser testigos para ser protagonistas del desarrollo mundial, como lo hicimos en los fines del siglo diecinueve.
 
Y habrá quienes se quejen y habrá intereses afectados a los que habrá que “desinteresar” por las buenas o por las malas. No hay otro camino. El interés superior de la nación está por encima de todo. Y la obligación con los chicos que vienen y a los que les dejamos el campo arrasado también.

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