Otro problema se originó con el caso de Fluminense y Portuguesa. Fluminense terminó en zona de descenso, dos puntos por debajo de Portuguesa, y cayó a la segunda división. Pero luego Portuguesa perdió cuatro puntos por presentarse con un futbolista no elegible durante 13 minutos de su último partido de la temporada, un empate 0-0 contra Gremio.
La Corte Suprema de Justicia Deportiva de Brasil condenó a Portuguesa a descender a la segunda categoría. Las apelaciones de Vasco y Portuguesa fueron denegadas y ahora los clubes, o sus hinchas, amenazan con hacer demandas en tribunales civiles para que sus equipos sigan en primera lo que podría demorar la temporada llevar a la CBF a reorganizar la liga o incluso provocar que la FIFA, que prohíbe en forma expresa que la justicia civil se inmiscuya en temas futbolísticos, sancione a la federación.
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Luego, más de 1.000 futbolistas se han reunido y amenazaron con una huelga este mes si la CBF no responde a los reclamos de menos partidos y una pretemporada más larga.
Con tan pocas fechas disponibles debido al parate por el Mundial, cualquier huelga llevaría al fútbol local a un mayor caos.
Todo ocurre mientras el comité organizador de la Copa Mundial 2014 se encuentraba jaqueada por incidentes como la caída de la grúa que provocó dos muertes en el Arena Corinthians (São Paulo), el miércoles 27/11/2013, que había dejado serias dudas sobre la capacidad real de Brasil para llevar adelante grandes eventos.
También hubo otros dos accidentes fatales relacionados con obras en los estadios. En junio del año pasado, un trabajador cayó desde una altura de 30 metros en Brasilia, durante la construcción del Mané Garrincha, y en marzo de este año, otra desde cerca de cinco metros en el Arena Amazônia, en Manaos.
Más allá de las tragedias humanas, el país también tiene una actuación cuestionable en cuanto a gastos para garantizar la infraestructura del Mundial. La mitad ya ha sido entregada y el resto está cerca de cumplir el calendario establecido por la FIFA. Pero, en el análisis de los gastos para construir o reformar las instalaciones, Brasil ya ha superado la suma que Sudáfrica y Alemania desembolsaron para los dos últimos Mundiales.
Tal como informará Urgente24 el jueves 17/10/2013, Brasil había enfrentado problemas en relación a los altos costos de un evento internacional. Durante Rio+20, conferencia sobre desarrollo sostenible de la Organización de Naciones Unidas realizado el año pasado en Río de Janeiro, algunas delegaciones europeas cancelaron su asistencia debido a los costos elevados de hospedaje en la ciudad.
El gasto para la reforma o construcción de los 12 estadios alcanza los 8.000 millones de reales (unos 3.400 millones de dólares, 2.500 millones de euros), según el Sindicato Nacional de Arquitectura y de la Ingeniería, que realiza el seguimiento mensual de proyectos relacionados con la competición.
Sin embargo, en el Mundial de Alemania 2006 se gastaron 3.600 millones de reales (unos 1.500 millones de dólares, 1.100 millones de euros) para el mismo número de estadios. En Sudáfrica, en 2010, el valor aproximado fue de 3.200 millones de reales (casi 1.400 millones de dólares, cerca de 1.000 millones de euros) para 10 estadios.
Para las previsiones brasileña, los gastos en estadios sumaran cerca de 5.400 millones de reales (2.300 millones de dólares, 1.700 millones de euros), según el documento Matriz de Responsabilidades de 2010, que reunía costes y plazos estimados de cada ciudad-sede para la conclusión de las obras. Tres años antes, cuando el país fue escogido para acoger el Mundial, el valor estimado era de poco más de 2.500 millones de reales (más de mil millones de dólares, unos 700 millones de euros).