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Boudou estuvo absorbido por su propia situación judicial, que se complicó progresivamente. Hace tiempo que Boudou ya no es aquel que sacaba pecho contra Martín Redrado. Ni el que denunciaba a Héctor Magnetto y hacía rodar la cabeza del entonces procurador general de la Nación, Esteban Righi, un histórico de los K. Ni aquel Boudou al que Cristina ponderaba por haber sido quien planificó y ejecutó, cuando Sergio Massa se oponía como titular de la ANSeS, la expropiación del ahorro de los jubilados por el sistema de capitalización individual, que administraban las AFJP, dinero que se lo queró la Nación para utilizar políticamente y superar tiempos difíciles. No. Boudou es un cadáver político hace tiempo. Pero en 2013 lució más pálido que nunca.
Es más: cuando la Presidente de la Nación tuvo que solicitar licencia por enfermedad, en el Frente para la Victoria se debatió intensamente si correspondía que Boudou se hiciera cargo del Ejecutivo Nacional, algo ridículo porque no había otra posibilidad institucional.
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Luego, desde el propio Frente para la Victoria, se subrayó que era Carlos Zannini, secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación, quien daba las directivas, y no Boudou.
Ya recuperada, Cristina Fernández de Kirchner apartó del Ministerio de Economía a Hernán Lorenzino, quien había sido impulsado por Boudou a ese cargo, y lo hizo ante el evidente fracaso de la gestión de Lorenzino.
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En verdad, ni Boudou ni Lorenzino se encontraban técnicamente aptos para dirigir la política económica argentina pero gozaron de una audacia casi suicida de parte de Cristina Fernández de Kirchner, quien no advertía que el 'viento de cola' ya había cesado para la Argentina.
Boudou devino en un problema para toda la Administración y su único alivio consiste en la aparición de Lázaro Báez comprometiendo directamente a la Presidente de la Nación y a su fallecido marido, Néstor Kirchner.
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Hacia el final de 2013, Amado Boudou sufrió un nuevo revés en la Justicia: Juan Carlos Gemignani, integrante de la Cámara Nacional de Casación Penal, rechazó la recusación presentada por el vicepresidente para apartarlo del 'caso Ciccone'.
Gemignani es 1 de los 3 camaristas de la Sala IV de la Casación que habían confirmado días atrás la validez de la investigación abierta por el caso Ciccone contra Boudou; su socio José María Núñez Carmona, y su presunto testaferro, Alejandro Vandenbroele.
En su voto, el magistrado solicitó al juez federal Ariel Lijo, que lleva adelante la causa, que le otorgue la máxima protección posible a Laura Muñoz, la ex esposa de Vandenbroele.
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Según explicó Gemignani, Muñoz puede encontrarse en serio riesgo tras declarar sobre "un grupo que, en consideración del cargo público ostentado por uno de sus integrantes [en alusión a Boudou], podía razonablemente asignársele una capacidad operativa de significativa trascendencia" para lastimarla.
Antes, Nicolás Ciccone, el ex dueño de la imprenta que imprimió billetes para el Estado, declaró por más de 5 horas como testigo en la causa penal que tiene como principal imputado al vicepresidente de la Nación, junto a su amigo José María Nuñez Carmona y a su presunto testaferro, Alejandro Vandenbroele.
Consultado sobre las gestiones para salvar a la imprenta, Nicolás Ciccone admitió que mantuvo al menos 2 reuniones con Boudou, motivo por el cual tanto el juez Lijo como el fiscal Jorge Di Lello evaluaron si mantenían al empresario como testigo, o si debían imputarlo en la causa. Por ahora, el ex dueño de la imprenta permanece en calidad de testigo.
Olga Beatriz Ciccone, la hija de Nicolás Ciccone, confirmó la versión que había dado su padre y su cuñado (Guillermo Reinwick): que el vicepresidente Amado Boudou mantuvo reuniones para comprar la mayor parte del paquete accionario de la imprenta y que la familia recibió presiones.
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Olga dijo que Nicolás Ciccone y Reinwick se encontraron con Boudou y su socio y amigo de la infancia José María Núñez Carmona, ofreciendo estos rescatar a la calcográfica de la quiebra y quedarse con el 70% del paquete accionario.
A su vez, fue reactivada la causa que tiene a Boudou como imputado por la utilización de helicópteros para viajes tales como el del 06/08/2011 (helicóptero de la Gendarmería Nacional) a la ciudad de Mercedes, en la provincia de Buenos Aires, para el cierre de campaña electoral de ese año.
El juez Luis Rodríguez citó como testigos para declarar en febrero de 2014 a los comandantes Nelson Fabián González y Adrián Valverde, quienes pilotearon el helicóptero.
También pidió por oficio al jefe a cargo de la Casa Militar, al teniente coronel Agustín Rodríguez, para que informe la "nómina completa de los pasajeros que habrían abordado la aeronave de Gendarmería Nacional- Matrícula GN 930 el día 6 de agosto de 2011, y la cual se habría movilizado bajo la orden de vuelo N 523/11".
Sobre ese mismo viaje, el juez pidió al director de asuntos jurídicos del Ministerio de Economía, Ricardo Bradley, que detalle la totalidad de los pasajeros de ese vuelo en que se sabe estaban Boudou y el titular de la Anses, Diego Bossio, y que en Mercedes asistieron a la inauguración del programa "Integradores".
No olvidar que tanto Graciela Ocaña como Margarita Stolbizer reclamaron a la presidente Cristina Fernández de Kirchner que Amado Boudou sea desplazado de su cargo.
En diálogo con Vorterix, la legisladora porteña electa Graciela Ocaña desmintió un escrito de la defensa de Boudou en el que acusaba a varios dirigentes políticos, entre ellos Ocaña, de "armar" el testimonio de Guillermo Reinwick: "No conozco a Renwick ni a al señor Nicolas Ciccone (ex dueño de la calcográfica) por lo tanto no pude hablar con ellos. No hubo un dialogo jamás. Salvo que los pueda haber inducido telepáticamente. La verdad es que no entiendo. Esto tiene que ver con las mentiras de Boudou y sus letrados".
Ella dijo que Boudou "es un mentiroso total" porque "con esta declaración (de Reinwick)" está probando sus vínculos con la empresa. "No puede ser que este mentiroso serial y delincuente sea el vice de la Argentina", insistió Ocaña.
"Acá la gravedad institucional ameritaría que mínimo Boudou pida licencia. Hay un grave delito y creo que Boudou debe dar un paso al costado. Se ha enriquecido ilegalmente y ha tomado fondos públicos. Lo que aquí se debería hacer como mínimo es que pida la licencia para que no interfiera y no tenga ningún tipo de acción" en la causa, agregó Ocaña.
Margarita Stolbizer también pidió que se aparte al N°2. "Boudou llega a la vicepresidencia por la decisión personalísima de la Presidente y nosotros venimos reclamando que se a ella (Cristina Kirchner) la que lo aparte, para recuperar la credibilidad, aunque no lo va a hacer".
"Acá hablamos de la máquina de hacer dinero y de la seguridad del Estado", reflexionó la legisladora y lamentó que el Parlamento haya sido cómplice. "Es la mancha que en términos históricos va a quedar en el Congreso, luego de aprobar la expropiación de la imprenta; Ciccone fue expropiada para tapar las huellas", indicó a Radio Mitre.
Todo indica que 2014 será igual aún peor para Boudou porque, en su declinación, Cristina Fernández de Kirchner tiene que velar por sus propios intereses, y en el Partido Justicialista no hay amigos de Boudou. No hay aliados políticos. Sergio Massa, por ejemplo, intenta quitarlo de su listado de vínculos anteriores. En tanto, las causas judiciales son diversas, las declaraciones testimoniales de testigos serán abundantes desde febrero, y ya le apodan "el María Julia Alsogaray de los Kirchner".