También negó que se trate de cortes programados como los de finales de los 80 y que el jefe de Gabinete, Jorge Milton Capitanich, recomendó como opción mientras dure el calor extremo y la alta demanda eléctrica.
En declaraciones a la agencia Télam, De Vido dijo que existen "interrupciones preventivas que se realizan para efectuar tareas de mantenimiento cuando se detecta que en un determinado lugar las instalaciones eléctricas pueden estar sobreexigidas por exceso de demanda".
"De esta manera puede prevenirse en una o dos horas lo que de otra forma podría llevar dos días”, explicó De Vido.
Sin embargo, los testimonios de los usuarios afectados indican otra realidad. Comerciantes de Almagro, Recoleta y Caballito contaron ante las cámaras de televisión que permanecen sin el suministro desde hace por lo menos 48 horas y que la empresa provedora les dijo que podrían estar hasta una semana sin luz.
Esa situación nada tendría que ver con las "interrupciones preventivas" a las que se refería De Vido, un funcionario que hoy parece desbordado por una realidad que se le fue de las manos.
El ministro parece más preocupado por que su gestión no quede emparentada con aquella de Roberto Echarte, el secretario de Energía de Raúl Alfonsín que en el año 1988 tuvo que aplicar severas restricciones en el suministro.
De Vido se atajó y dijo que “esta situación no tiene nada que ver con los cortes programados por falta generación y demanda decreciente, como ocurrió en nuestro país en la década del 80´, sino con la preservación y reparación de la infraestructura del sistema de distribución eléctrica en los menores plazos posibles”.
El ministro habría salido al cruce de las publicaciones que este miércoles recordaban su oposición manifiesta a los "cortes programados" que sugirió Capitanich.
¿Será la misma la posición de De Vido dentro del Gobierno una vez que se haya superado la crisis de los apagones?