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Discriminación: Uruguayos denuncian un veto argentino

Las trabas comerciales de la Argentina parecen enfocarse en Uruguay: sus exportadores sostienen que la Administración Cristina veta los productos uruguayos, ya que empresas con filial en Brasil ingresan con la misma mercadería.
 
"La percepción de los exportadores uruguayos es que la dificultad para comerciar actualmente con Argentina ya no pasa por retrasos documentarios o trabas burocráticas. Es bastante más lúgubre y entienden que existe una suerte de veto al ingreso de productos uruguayas que, con el nivel de negociación bilateral, será difícil de superar.
 
Algunos exportadores atribuyen este veto a diferencias políticas entre ambos gobiernos, a defensas de la industria nacional por parte de la administración K o a represalias tomadas por el gobierno de Cristina Fernández ante decisiones recientes del presidente José Mujica.
 
Pero lo cierto es que los exportadores uruguayos ya se están olvidando de Argentina para exportar, como en algún momento les sugirió el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, a empresarios de la alimentación el año pasado. En ese momento, el jerarca les transmitió que buscaran otros mercados para direccionar sus exportaciones y dejaran de lado al país vecino como destino de sus productos.
 
Ahora, los industriales, cada vez más pesimistas, generan nuevas alternativas para ingresar sus artículos a Argentina. Pero más allá de hacerlo para cambiar un resultado negativo de sus ventas al exterior, lo realizan como una manera de comprobar explícitamente algo que sienten desde ya hace un tiempo: que la mercadería uruguaya no entra en Argentina.
 
"Las importaciones desde Uruguay están vetadas. Es así", aseguró a El País una fuente empresarial de una industria que en algún momento tuvo una fuerte relación comercial con Argentina.
 
Los industriales entienden que las restricciones ya no son sectoriales, sino que las medidas implementadas desde el año pasado se agudizaron ahora para que no entre ninguna mercadería uruguaya.
 
En estos últimos días, algunos exportadores que tienen socios o parte de sus emprendimientos productivos en Brasil envían mercadería desde el país norteño hacia Argentina. Es el mismo producto que antes era exportado desde Uruguay y ahora no puede entrar por la agudización de las medidas de la administración kirchnerista.
 
La diferencia es que ese artículo tiene como país de origen a Brasil y no a Uruguay.
 
"Si son de origen uruguayo, no pasan; pero de Brasil no hay problema", dijo una fuente exportadora a El País. Igualmente, son pocas empresas las que pueden realizar esta operativa, al tener fábricas del mismo producto en los dos países. Pero sí han constatado que esos artículos de origen brasileño ingresan sin inconvenientes en suelo argentino.
 
El último enojo del gobierno de Cristina Fernández con el uruguayo fue por la autorización a la pastera UPM para ampliar su producción de 1,1 millones a 1,2 millones de toneladas. Esa resolución fue firmada por el ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Francisco Beltrame, el jueves 31 de octubre pasado.
 
Una semana después, el jueves 7, las autoridades marítimas argentinas prohibieron a los barcos de su país a realizar transbordos en puertos con el que no tengan acuerdo de reserva de cargas. Este es el caso de Uruguay (Brasil lo tiene), lo que generó una caída en la actividad portuaria que, según operadores del sector, se notará aún más en diciembre (ver nota aparte).
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Pero también, en noviembre, se aplicaron con más dureza los controles a las importaciones desde Uruguay. El año pasado, se instrumentó en Argentina la obligación de presentar por cada compra una Declaración Jurada Anticipada de Importación (DJAI).
 
En primera instancia, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), era el organismo encargado de controlar ese requisito y autorizar el ingreso de la mercadería en el país. Pero luego esos controles se ampliaron a la secretaría de Comercio Interior, en ese momento con el kirchnerista Guillermo Moreno al frente, oficina que ejerció las más férreas trabas a las importaciones desde Uruguay.
 
Las autoridades argentinas tienen 40 días para autorizar o negar las DJAI y el ingreso de mercadería. Vencido ese plazo y si aún no hay resolución, la documentación se vence y el importador debe gestionarla nuevamente.
 
En los últimos meses, hubo muy pocas autorizaciones de permisos anteriores, mientras la gran mayoría de los pendientes llevan varios meses de atraso. Y desde noviembre, Argentina ya no autoriza el ingreso de mercadería uruguaya.
 
"Este problema no empezó cuando le ampliaron la autorización a UPM; esto viene desde hace mucho tiempo", dijo una fuente industrial a El País.
 
La situación cada vez genera más molestia en los exportadores. "Hay industriales que están con la cuchilla entre los dientes. No vamos a ir a la guerra con Argentina, pero tampoco podemos permitir que nos sigan pegando", expresó a El País una fuente industrial."

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