Fuentes próximas al creador de uno de los mayores multimedios globales han revelado, sin embargo, a 'The Mail on Sunday' que Tony Blair y Wendi Deng pasaron varios fines de semana juntos en octubre de 2012 y en abril de este año en la casa familiar de California, sin que Murdoch lo supiera. Las mismas fuentes hablan de "encuentros múltiples" entre los dos en Los Ángeles, Londres y Nueva York.
"Rupert Murdoch no quiere saber nada de Tony Blair nunca más", declaró al tabloide británico un amigo cercano al director de News Corporation, de 82 años. "Rupert ha actuado en este asunto de un modo muy cuidadoso, no a la ligera... Cualquiera que piense que Rupert ha tomado al mismo tiempo la decisión de romper su matrimonio y su larga amistad sin una causa justificada, está simplemente equivocado".
Fuentes próximas a Blair replicaron, sin embargo, al mismo periódico que es el propio Murdoch quien está "haciendo circular ridículas historias sobre Wendi y Tony que simplemente no son verdad". Las mismas fuentes negaron las acusaciones del australiano y las calificaron de "delirios de un hombre triste y viejo".
Tony Blair fue durante mucho tiempo amigo íntimo de la pareja y llegó a estar presente incluso en el bautismo de Grace y Chloe en aguas del río Jordán, según llegó a revelar la propia Wendi Deng a la revista 'Vogue'.
Curiosamente, las fotografías del bautismo fueron retocadas en su día en los grandes medios ingleses para borrar la presencia del ex primer ministro.
La mujer de Blair, Cherie, también presumió de mantener un contacto estrecho durante años con Wendi Deng.
Ellas fueron fotografiadas juntas y sin su maridos en múltiples ocasiones.
Murdoch ayudó a Blair a llegar al poder cuando tiró por la ventana la tradición de apoyar a los gobiernos conservadores y se dejó seducir por el líder laborista, al que invitó personalmente a la cumbre de News Corporation en Australia en 1995.
2 años después, 6 semanas antes de las elecciones de 1997, The Sun -el diario de mayor circulación en Reino Unido y propiedad de Murdoch- tituló: "The Sun apoya a Blair". El editorial del tabloide conservador consumaba así la ruptura con los tories y mostraba su respaldo al líder laborista, considerado como "una bocanada de aire fresco".
En sus memorias, Blair asegura que fue Murdoch quien le lanzó el anzuelo y que él se dejó querer, aceptando la "invitación a la boca del león". Él admite las diferencias ideológicas con el magnate australiano, pero reconoce que entre los dos surgieron fuertes lazos personales y de admiración mutua.