Recién cuando me sentí a salvo grité a la gente del micro que ese hombre estaba robando. Me acerqué a un policia y le conté el hecho y él también se sorprendió porque este "punga" reaccionó al ser enfrentado, cosa que no es común y quedó en avisar a otros móviles.
En el micro de vuelta hablé con el chofer, que sabía perfectamente cómo eran los métodos de robo (me los ejemplificó con un diario) y estaba enterado de la situación, pero me sentí muy impotente porque me explicó que las veces que han accionado contra los robos de punguistas, éstos han tomado represalias violentas con los choferes.
Envío esta nota porque creo que a los oportunistas que se han instalado en micros de la ciudad (en particular Linea Norte y 273, aunque hoy, un día después del episodio, vi otros dos en la 520) sólo pueden ser enfrentados metiéndonos, corriendo la voz, tomando conciencia y prestándole atención a nuestras pertenencias.
Con una observacion simple es facil advertir que hacen movimientos erráticos en el micro, cerca de la puerta, simulando bajar y no bajar, cambiar de asientos, separarse si van sentados juntos. Están en los micros, las paradas y en los cruces de avenidas. Suelen ser hombres mayores de 30 a 60 años y a veces están acompañados por mujeres. Llevan buzos, camperas, diarios o bolsas en las manos para esconder los objetos robados y las manos que roban al hacerlo. Aunque el no te metás está casi tan instalado como ellos, aprovecho este medio para generar conciencia en que, con prudencia (después de lo que me ha sucedido), es posible prevenir estos robos (los propios y los ajenos). Se trata de tener REGISTRO DEL OTRO: el otro víctima, que está siendo robado o golpeado y hacer algo al respeto (porque podemos ser victimas nosotros y esperaríamos eso también) y del otro victimario, para prevenir y prevenirse.
Olivia