Entre enero y agosto, según el INdEC, las importaciones del sector energético crecieron un 29%, alcanzando los US$9.029 millones, contra una caída del 21% de las exportaciones, que totalizaron US$3.619 millones.
En los primeros 8 meses del año, el rojo energético creció un 122%, respecto al mismo período de 2012. Las proyecciones privadas indican que 2013 podría terminar con un saldo negativo cercano a los US$7.000 millones, una cifra récord.
En lo que se refiere a agosto, las importaciones de energía, por US$1.548 millones, representan el 76,52% de los ingresos por exportaciones de productos primarios (US$2.023 millones), el 52,52% de los ingresos por manufacturas de origen agropecuario (US$2.947 millones) y el 64% de los dólares que ingresan por las manufacturas de origen industrial (US$2.415 millones).
Respecto a los productos primarios, si se restan la minería y el rubro "resto", por un valor de US$170 millones, el saldo arroja que para pagar la factura energética de agosto se utilizaron el 80,5% de los dólares que ingresaron por la producción agropecuaria.
De hecho, el saldo del subrubro más importante dentro de las exportaciones primarias ("Semillas y frutos oleaginosos") no alcanzaría para cubrir las necesidades energéticas: sólo recaudó US$1.002 millones en agosto.