Ahora, ¿este viraje de Verbitsky fue con el visto bueno de Cristina? ¿O, más bien, es un síntoma de esta interna en el kirchnerismo? Por su parte, el ministro de Defensa Agustín Rossi ya había salido a respaldar a Milani, calificando de "extraño y sorprendente" el debate por su designación y aseguró que "no es el primer ascenso que obtiene".
Como sea, dentro del Frente para la Victoria la incomodidad por defender a Milani, quien fue vinculado a delitos de lesa humanidad por la presidenta de Madres de Plaza de Mayo de La Rioja, Marcela Ledo, es notable.
Y volvemos a la pregunta inicial: ¿qué es lo que la Presidente obtiene a cambio de este apoyo al nuevo jefe del Ejército? Decíamos que la respuesta puede hallarse en un tema clave para el Gobierno: las urnas electorales.
Es que el Ejército es el encargado de custodiar las eleciones y el traslado de las urnas electorales, un tema sensible teniendo en cuenta las denuncias de fraude que vienen surgiendo en los últimos procesos eleccionarios en el país.
En el Decreto 502/2013 firmado por Cristina Fernández, Florencio Randazzo, Nilda Garré (ahora ex ministro de Seguridad) y Arturo Puricelli (ahora ex ministro de Defensa), publicado en el Boletín Oficial el 9 de mayo de 2013, se establece que "El MINISTERIO DE DEFENSA subordinará al COMANDO GENERAL ELECTORAL los efectivos del EJERCITO ARGENTINO, la ARMADA ARGENTINA y la FUERZA AEREA ARGENTINA que éste requiera".
El Comando General Electoral se constituye "a los fines de la custodia de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias a celebrarse el 11 de agosto de 2013 y las elecciones nacionales a celebrarse el 27 de octubre de 2013", aclara el decreto.
"Autorízase al COMANDO GENERAL ELECTORAL, al solo efecto del cumplimiento del presente Decreto, a impartir órdenes, adoptar medidas para asegurar el mejor cumplimiento de su cometido y a mantener relación directa con gobiernos locales y organismos nacionales, los que le prestarán colaboración en el máximo grado de sus posibilidades", añade.
Es claro que, ante este panorama, quien esté al mando del Ejército debe ser de absoluta confianza de la Presidente. Habrá que espera ahora para ver si Cristina decide definitivamente inmolarse políticamente sosteniendo al polémico Milani, o si finalmente da marcha atrás y baja la orden a sus senadores para soltarle la mano.