La rebelión cívica brasileña apunta a otro de los campos analizados por Transparencia Internacional, el de los legisladores. En este caso, son los colombianos y los paraguayos los que creen que en esta área se concentra más la corrupción.
Los líderes de la tabla, los argentinos, también ponen el dedo acusador en los políticos. Y aquí, la imputación por lavado de dinero a Lázaro Báez, empresario cercano al expresidente Néstor Kirchner y la actual mandataria Cristina Fernández, es el caso ejemplar.
Transparencia Internacional es una organización mundial que hace campaña contra la corrupción. Las encuestas se realizan en cada país y son los ciudadanos quienes califican a sus gobiernos y a sus partidos políticos.
Según los analistas de Transparencia, en el caso de Argentina y México “no les sorprenden” los resultados “porque son países que lo tienen todo para salir, pero en los que año a año surgen problemas”.
Los partidos políticos siguen siendo la institución peor calificada por los encuestados. Al respecto, sostuvo el responsable del departamento de las Américas de TI, Alejandro Salas, que "esto es grave si se piensa que es la región con mayores índices de criminalidad del mundo. Que las dos principales instituciones encargadas de frenar e investigar estén plagadas de corrupción es un desastre".
“Los gobiernos deben responder con medidas concretas para reforzar la transparencia y la rendición de cuentas”, indicó Huguette Labelle, presidente de TI. “Se necesita un liderazgo contundente especialmente por parte de los gobiernos del G20. En los 17 países del G20 incluidos en la encuesta, el 59 por ciento de los encuestados opinaron que su gobierno no está actuando adecuadamente para combatir la corrupción”.
“Los gobiernos deben asegurarse de que haya instituciones sólidas, independientes y con recursos suficientes para prevenir y remediar la corrupción. Cuando el flagelo de la corrupción erosiona a estas instituciones centrales y servicios básicos, demasiadas personas sufren las consecuencias”, observó Labelle.
# Fuera de América
Al otro lado del Atlántico destaca el preocupante resultado en España, donde un 67% de los ciudadanos consideró que la corrupción sube, un porcentaje idéntico al de Venezuela y similar al de México y Argentina. Los casos de corrupción que se vinculan a los dos partidos españoles preponderantes, el conservador Partido Popular y el socialdemócrata PSOE, son un ejemplo claro de los hechos que han podido formar una impresión tan mala entre los ciudadanos.
Con todo, España no es el país que peor parado resulta en Europa. Los franceses han azotado especialmente a sus instituciones: un 72% dice que son cada vez más corruptas. Los alemanes son algo más contenidos: un 57% afirma que crece el problema. Sorprende, sin embargo, que en el país de la Unión Europea más descalabrado por la crisis económica, Grecia, es un moderado 55% el que opina que sus servidores públicos se han corrompido más.
En su informe, Transparencia Internacional destaca un punto optimista: nueve de cada diez encuestados en todo el mundo (114.000 personas en 107 países) han dicho que están dispuestos a actuar contra la corrupción.
Ahora bien, no en todos los países se tiene la misma confianza en la capacidad de la sociedad civil para cambiar las cosas. España, donde hubo en 2011 un relevante movimiento de protesta, está en el estrato de confianza más bajo de la encuesta: entre el 41 y el 60% piensan que los ciudadanos pueden hacer algo. En la escala más alta (entre el 81 y el 100% de confianza en el poder ciudadano) están Brasil, México, Paraguay, Perú y Venezuela.
Los países que peores resultados han tenido en todo el mundo son Argelia (un 87% dice que la corrupción ha crecido) y Nigeria (85%) en África y Líbano en Oriente Medio, con un 85%.