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Sarita, la empleada doméstica que Urtubey dejó en la calle

El gobernador salteño Juan Manuel Urtubey vuelve a la escena nacional, en forma de escándalo. Esta vez se conoció una demanda judicial por parte de su empleada doméstica, a la cual mantuvo en una situación de irregularidad por diversos años, sumada a esta situación, en una entrevista concedida al diario El Tribuno, Sarita Santos Dávila contó que al solicitar que se la regularice en su trabajo fue despedida por la madre del mandatario cristinista que la amenazó “Si abrís la boca te voy a hacer boleta”. Frente a esta situación, el gobernador acusó al ex gobernador Juan Carlos Romero de una campaña de difamación.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).-Si bien el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey habla de una “campaña de desprestigio”, no salió a desmentirlo con datos concretos y, en medio de un contexto de definiciones políticas asegura que es una maniobra del ex Gobernador y actual senador nacional Juan Carlos Romero.

Ocurre que, recientemente se conoció, a través de una publicación del diario salteño El Tribuno, que Urtubey despidió a su empleada doméstica tras incurrir en diversas irregularidades laborales, dejando a la deriva a la humilde mujer.

La ira de Urtubey se desató cuando el matutino salteño realizó una entrevista a la empleada doméstica que contó que trabajaba en negro en la casa de su familia y se refirió específicamente a la madre del gobernador, escribana Lía Mercedes de Urtubey.

En la entrevista la empleada doméstica cuenta que, al ser despedida injustificadamente la madre del mandatario cristinista le dijo “Si abrís la boca te voy a hacer boleta”.

Frente a esta situación, el senador Juan Carlos Romero realizó un descargo epistolar que llevó el título de “¿Cuál es tu limite, Juan Manuel?” visiblemente molesto, el descargo de Urtubey también fue en forma de carta, la cual se tituló "Mi límite es mi madre". En la cual, el actual gobernador salteño expresa que fue víctima en diversas oportunidades de difamaciones en medios de comunicacion, fiel al estilo cristinista. Sin embargo, Urtubey no desmintió el hecho concreto pero si dejo entrever una utilización política, dado el contexto de elecciones legislativas.

La empleada doméstica del Gobernador Urtubey

Sarita Santos Davila fue desde 1984 hasta el 2005 empleada doméstica para la familia del actual gobernador, Juan Manuel Urtubey.

Davila hizo pública la demanda judicial y el juicio laboral que lleva adelante contra la tradicional familia salteña del gobernador Urtubey. Las irregularidades son de las más variadas. Diferencias de sueldos, falta de pago de aguinaldos, vacaciones y asignaciones familiares sumado al no pago de una indemnización, ante un despido injustificado, por los años de servicio. Todo esto enmarcado en más de dos décadas de trabajo en negro y sin ningún tipo de cobertura social.

Hoy por hoy, la mujer afronta una delicada situación económica. Con su marido enfermo, dos hijos trabajando y en peligro de ser desalojados de donde actualmente viven, Davila confía en que se haga Justicia, a pesar de que tuvo diversas trabas a la hora de encarar la demanda.

La mujer justifica el silencio de varios años debido a la “confianza” que le generaba quienes en gran parte de su vida consideró su familia. Pero después comenzaron las amenazas, lo que “silenció” mucho más aún a Davila.

En una entrevista cuenta como llego a trabajar para la familia del gobernador cristinista “Entré siendo cocinera de los señores Urtubey, de la señora escribana Lía Mercedes de Urtubey. Cuando yo entré el más chico tenía 9 años. En aquel entonces Juan Manuel Urtubey tenía 17 años. Después comenzaron a casarse los chicos de la familia. Empecé trabajando cama adentro, pero cuando nació mi hija ya no se podía. Ellos querían que me quede. Inclusive la señora me había ofrecido ponerme otra chica para que siguiera, pero no correspondía. Lo pensé bien y no acepté” cuenta Dávila.

En la entrevista la mujer cuenta que a pesar de que se encontraba presente la promesa de ponerla en blanco, cuando finalmente solicitó ese derecho, fue despedida, e incluso le pagaron con cheques en blanco.

“Cuando me despiden, ellos se van de vacaciones. Vuelven y me llaman para pagarme. El doctor Juan Manuel me informa que se va a Buenos Aires y que voy a seguir trabajando en la casa de su mamá. En ese momento me debía el sueldo de enero, febrero y el aguinaldo. Entonces me hace unos cheques para el Banco Río. Entonces yo voy a cobrar los cheques y no tenían fondos. Me costó cobrar”.

Y agregó “La escribana (por la madre de Urtubey) me decía que me quería como si fuera su hija. Pero el 26 de mayo del 2005 yo me convencí que no fue así. Yo creo en Dios. Hoy por hoy están en el poder, pero estoy segura, hay un Dios que hará justicia”.

La carta de Romero en El Tribuno: "¿Cuál es tu límite Juan Manuel?"

Decidí escribirte esta carta despojado de rencor u otra emoción similar, sino con pena porque pretendes instalar la crispación entre los salteños, el enfrentamiento y la división entre amigos y enemigos, en lugar de apostar al debate, al disenso, a la discusión de ideas y proyectos con tolerancia. Las permanentes y falsas acusaciones en la discusión política de la Salta de hoy solo convocan a espíritus mezquinos que nada aportan para el progreso de nuestra sociedad.

 

Durante toda tu cartera política nunca habrás escuchado de mi boca agravio personal alguno. Siempre fui prudente, por respeto a los electores y al tiempo necesario para que hagas realidad la esperanza que prometiste a los sáltenos. Mi prudencia y respeto fueron maliciosamente aprovechados para instalar la idea de una supuesta ausencia de Salta, así como para evitar discusiones sobre los temas que a los ciudadanos les interesa. Mi responsabilidad como salteño es presentarle a la ciudadanía propuestas superadoras, y es inconcebible que desde el Gobierno por cada propuesta o comentario que haga sobre tu gestión se me responda con un ataque personal, en lugar de discutir en el plano de la política, de la gestión de gobierno. Yo hablo sobre cómo solucionarles los problemas a los salteños y vos solo te enfocas en generarme problemas a mí. Nunca tus respuestas pasaron por la discusión política, sino solo por los ataques personales y denuncias penales con causas armadas para desprestigiarme o para que abandone la política.

Los Romero en este Valle, con trabajo y esfuerzo por más de cien años, hemos construido lo que tenemos ladrillo a ladrillo, comenzando desde muy abajo. Y desde hace más de sesenta años a través de la política y el periodismo hemos luchado por el progreso de Salta y por nuestras ideas. Hemos recibido todo tipo de campañas de suprema bajeza, que comenzaron en los años sesenta desde las usinas de los servicios de inteligencia en colaboración con ciertos sectores minoritarios salteños que fueron privilegiados siempre por todos esos nefastos regímenes.

Con posterioridad al año 83 aquellas canallescas acusaciones han sido, sistemáticamente, utilizadas por los gorilas de siempre, a quienes desde el peronismo supimos siempre reconocer.

Hoy te sumaste a ellos. Para mi y mi familia no es novedad. Es el costo que, desde Roberto Romero hasta ahora, hemos debido pagar por decir lo que pensamos, en dictadura o en democracia.

Me queda el camino de recurrir a la Justicia y lo haré como cualquier ciudadano. Confiando en ella, casi sin pensar en la dependencia directa del Procurador hacia tus instrucciones.

La política puede ser dura para los que ejercemos esta vocación pública, pero ataques infundados ofenden profundamente a madre, hermanos, hijos, sobrinos y nietos, que nada tienen que ver con la misma. Para que te quede claro, no estoy nervioso de los supuestos controles contra el narcotráfico por parte de tu gobierno. Sí me preocupa el abandono que se ve y sufren miles de familias salteñas, la desidia y el descontrol en la frontera. Hoy son miles las madres que reclaman, más que una promesa de gobierno, una lucha real contra la inseguridad, contra los vendedores de paco que operan a cara descubierta en los barrios más pobres de la provincia.

¿Cómo sigue la campaña Juan Manuel? ¿Algún día aparecerá un auto de mi propiedad con una bolsa de droga puesta por algún atento servidor de tu gobierno como fueron los narcopolicías que están siendo enjuiciados en estos días? ¿O aparecerá un supuesto testigo inventado para vincularme con algún delito?

Seguiré sin contestar agravios, mis ideas diferentes son de carácter político y, a diferencia tuya, a mí no me motiva ningún problema personal, ni con vos ni con nadie de tu familia.

Solamente seguiré trabajando por las necesidades de los sáltenos. ¿Cuál es tu límite Juan Manuel?

Por Juan Carlos Romero

La respuesta de Juan Manuel Urtubey, gobernador de la provincia: "Mi límite es mi madre"

Podría contestar cada párrafo de lo escrito por el Doctor Romero. En su carta pública hace una serie de acusaciones que tienen claros objetivos políticos. Y habla también del daño que sufre su familia.

Quiero contestar a esto. Desde mi primera campaña a Gobernador, mi familia fue víctima de una campaña artera y sistemática para manchar su nombre. Comenzaron en aquel año deteniendo y golpeando a mi hijo de 14 años. Recuerdo aún declaraciones de su señora esposa hablando de cómo criar a los hijos refiriéndose al mío.

Hoy llegan hasta mi madre, una mujer querida y respetada que ha trabajado incansablemente durante toda su vida. Y que gran parte de ese trabajo fue gratuito y para ayudar a los que no tenían ninguna ayuda.

El Doctor Romero pregunta hasta dónde voy a llegar. Le contesto de otra manera. Mi límite, Doctor Romero, es el ataque a mi madre. Que, por supuesto, se dilucidará en la justicia.

Que el Doctor Romero se quede tranquilo. Este gobierno no sabe de patotas ni de bravuconadas. Eso también quedó en el pasado para los salteños.

Quisiera decirle al Doctor Romero que en lo que se refiere a sus apreciaciones negativas hacia mi persona que tiene razón: jamás las hizo. No lo necesita. Es socio mayoritario de medios que lo hacen todos los días, tratando de construir verdad en base a la mentira. La vieja táctica del “policía bueno y el policía malo”.

Victimizarse es una estrategia que a algunos ha dado resultado. El Doctor Romero parece confiar en ella.

Desde hace varios días, mientras sus medios continúan sus ataques y perdiendo así la credibilidad que supieron tener, el Doctor Romero insiste en hacer una elección civilizada. Le aclaro que desde el año 2009 en adelante las elecciones en Salta siempre fueron civilizadas. Duras, pero sin amenazas ni aprietes. En el marco democrático que corresponde.

Por último, que quede claro que no soy yo el que le teme a la justicia. Concurriré, si así fuese necesario, cómo lo que soy: un hombre común con una enorme responsabilidad.

Por Juan Manuel Urtubey

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