El mismo medió informó hace unos días que el tándem Espinosa-De Vido hizo una maniobra para desafiar el poder de Carabajales y transfirió bajo la órbita de la subsidiaria Enarsa Servicios -una sociedad con Invap, que está exenta del alcance de Carbajales- buena parte de los contratos de Enarsa, la empresa madre.
Además de Carabajales, Kicillof logró imponer a Gastón Ghioni como gerente de finanzas de la compañía.
No se descarta entonces, que el próximo presidente de Enarsa sea un hombre cercano a Kicillof, quien cercenó gran parte del poder en materia energética que ostentaba Julio De Vido.
De esa forma, el hombre sobrevivió al escándalo de la valija de Antonini Wilson (Enarsa contrató el avión en el que vino el empresario), sucumbió a los propios embates internos.
Durante años, Espinosa regenteó los enormes subsidios que la empresa creada por Néstor Kirchner canalizaba para la importación de gas boliviano y de GNL. También importaba gasoil.
Con la expropiación de YPF, Kicillof decidió pasar las importaciones de gas licuado a la órbita de la petrolera.
La figura de Espinosa no está exenta de polémica. Siendo funcionario público, recibía aportes de su exempleador, nada menos que el empresario K Cristóbal López, quien lo tuvo como ejecutivo de su petrolera M&S OIL. Esto le valió una denuncia ante la justicia.
Durante su presidencia Enarsa cerró polémicos acuerdos, como la intención de compra de gas de Qatar y el convenio con la cuestionada Innviron.
Por otro lado, en los últimos días se supo que el contador Jorge Norberto Cerrota trabajó en Enarsa y en la financiera hasta que el escándalo político y judicial por la ruta del dinero K fue masivo, revelaron fuentes de Enarsa. También había trascendido un trama de sobrecostos relacionadas con la importación de GNL que puso otra vez bajo sospecha a la empresa estatal.