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Curiosidad hereditaria en el Grupo Santander

Alfredo Sáenz ha anunciado hoy al consejo de administración de Santander la renuncia voluntaria a sus cargos de vicepresidente y consejero delegado, dejando asimismo de formar parte del consejo de administración. Javier Marín Romano, que se incorporó a Santander en 1991, será el nuevo CEO. Sáenz se encontraba en el ojo del huracán, después de que el Tribunal Supremo anulara parcialmente su indulto. Javier Marín, flamante N°2 del Santander, fue secretario personal de Emilio Botín, el presidente de la entidad. Su padre, a su vez, lo fue de Emilio Botín-Sanz de Sautuola López, padre del actual N°1.

 

por MANUEL L. TORRENTS
 
MADRID (Voz Pópuli). “¿Pero de dónde ha salido este tipo?”, se preguntaban a principios de la pasada década bastantes ejecutivos del mundo de la gestión de activos y la banca de inversión. Ese tipo era Javier Marín, nombrado entonces Director General de la Banca Santander de Negocios (que durante mucho tiempo capitaneó Ana Patricia Botín) y después pasó a ser consejero delegado de Banif y jefe supremo de la banca privada de Santander.
 
Marín ha sido una persona de la máxima confianza personal de Emilio Botín, del que fue su secretario personal entre 1995-1999. Lo anecdótico del asunto es que el padre de Marín fue a su vez el secretario del padre del actual presidente, don Emilio Botín-Sanz de Sautuola López, fallecido en 1993. Por cierto, la hermana de Marín, Marta, también fue jefa de gabinete de Ana Patricia durante un tiempo.  
 
Por tanto, el cargo de secretario del presidente ha sido hereditario e imprime un carácter casi indisoluble. Javier Marín, sin embargo, además de una persona de confianza era un hombre con formación. Licenciado en Derecho y Empresariales por la Pontificia de Comillas, entró en el departamento jurídico del banco y en 1995 aterrizó en la secretaría del presidente, hasta 1999.  
 
A partir de ahí comenzó una progresión imparable, que se ha saldado este lunes con su nombramiento como consejero delegado. Hasta el lunes, era el máximo responsable de la gestión de activos, banca privada y seguros del grupo. Llevaba la relación directa con los grandes clientes, sin olvidar a la propia familia Botín.
 
El favorito
 
Desde el sector de la gestión de activos siempre se dijo que estaba muy bien posicionado en el grupo. Más de lo que se podía imaginar desde fuera. Era un auténtico ‘niño bonito’ del presidente; su favorito y en la industria del asset management aseguraban que era un valor en alza con rumbo a la vicepresidencia o al puesto de consejero delegado, algo que chirriaba en cierta medida a los banqueros tradicionales, que no consideraban que Javier Marín tuviera el peso específico de los Inciarte, Echenique, Sáenz, Luzón…
 
Lo cierto es que estos dos últimos nombres ya no están en el banco y que la entidad, sin hacer ruido, tiene a personas como José Antonio Álvarez (CFO), Juan Manuel Cendoya (director general de Comunicación y Marketing) o ahora Marín en puestos de primera línea ejecutiva, y que ninguno supera los 50 años.
 
Los años al frente de la banca privada de Marín no han sido sencillos. Ha debido afrontar problemas como las elevadas posiciones en Madoff o Lehman Brothers, aunque la vía de entrada del celebérrimo fondo en el banco vino más de la mano de Javier Botín y Guillermo Morenés que del propio Marín. También se tuvo que hacer cargo de la liquidación de Optimal, la mega plataforma de hedge funds del grupo.
 
El 'hombre de las sicav' se ha convertido en el número dos de Santander. Quienes le conocen afirman que es una persona sencilla y de trato directo, “todo lo contrario que Alfredo Sáenz, que casi asustaba de lo distante y seco que era”, aseguran desde una banca privada. 

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