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Banco Nación financia los déficits de Lázaro

Es conocido que la Afip protegió a Lázaro Báez y sus empresas. Pero no lo era que el Banco de la Nación Argentina financia los déficits (lo había explicado Jorge Leonardo Fariña a Jorge Lanata: las empresas dan formalmente pérdida porque la ganancia sale 'en negro' y proviene del sobreprecio).

 

por LUCÍA SALINAS
 
CIUDAD DE MENDOZA (Los Andes). Pese a ser la principal adjudicataria de la obra pública en Santa Cruz, la empresa Austral Construcciones S.A propiedad del empresario kirchnerista Lázaro Báez, tuvo que recurrir últimamente a distintos mecanismos financieros para cubrir las pérdidas que su conglomerado de empresas generan. 
 
La situación económica donde los números parecían no cerrar, impulsó a Báez a solicitar diversas auditorías al interior de sus empresas, donde participaron entre otros Claudio Bustos su contador, Cristian González y Daniel Pérez Gadín (mencionado por Federico Elaskar como el que lo amenazó para que les vendiera su financiera). 
 
Cuando en el año 2010 el Grupo Eskenazi, propietario del Banco Santa Cruz, comienza a romper lazos con el kirchnerismo, la empresa de Báez se ve obligada a retirar su principal cuenta (N° 014557/1) de dicha entidad bancaria. Al hacerlo se encuentra con un descubierto cercano a los 10 millones de pesos, el margen permitido por el banco.
 
De allí en más la suma no se reduciría, todo lo contrario. Desde mediados de 2010 Austral tiene su cuenta en el Banco Nación donde a la fecha su descubierto ascendería a los 243 millones de pesos. Para intentar minimizar los números en rojo, en diciembre de 2010 el empresario K debió tomar un crédito a 180 días en el mismo banco por 120 millones pesos a un interés del 12,5%, denominado “Créditos de Empresas para Capital de Trabajo e Inversiones”.
 
Estos créditos coinciden con los dichos originales del “valijero” Leonardo Fariña.
 
La situación se agravó cuando desde la constructora advierten que no accederán de forma inmediata al dinero correspondiente a la certificación de obras provenientes de la Nación, situación que empeoró cuando el gobierno santacruceño enfrentado con el kirchnerismo, no le firma los certificados de obra necesarios para que se habilite el dinero. Sólo en 2011, Austral tenía un ingreso mensual, por 24 obras distribuidas en cuatro zonas, de $56 millones.
 
Mientras la empresa de Báez obtenía el dinero por certificación de obras en 24 horas, había empresas que no pertenecían al empresario K que esperaban hasta cinco meses para recibir los fondos.
 
Se concreta en este contexto, el 29 de junio de 2011, la firma de un contrato de “Fideicomiso Financiero ACSA”, con Nación Fideicomiso, por una suma de hasta 350 millones de pesos con la posibilidad de ampliarse, con una tasa anual promedio del 12%. En caso de existir remanente, los Fiduciarios se comprometían a remitirlos al pago de bienes de capital con lo que se logró una tasa final que no excedió el 8%.
 
En la documentación a la que se accedió, figuran como fiduciarios tres empresas de Lázaro Báez: Austral Construcciones, Kan y Costilla (presidida por su hijo Martín Báez) y Sucesión Adelmo Biancalani. El objetivo, según el contrato, es “obtener financiamiento a efectos de mejorar el perfil y estructura de sus pasivos de manera de liberar recursos propios para compra y renovación de bienes de capital y/o capital de trabajo”. 
 
Así Lázaro Báez obtenía dinero inmediato para seguir financiándose, y armaba una segunda vía de ingresos porque seguía cobrando la certificación de otras obras, sin depender de la provincia. 
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Como garantía para el fideicomiso, Báez colocó dos certificados de anticipo de obras cediendo una suma de 122.668.650 pesos. 
 
Ello se desprende de la certificación financiera de la Ruta 47 (Licitación 12/11), obra ganada por Austral Construcciones, en la que el monto del anticipo era de 61.835.603 de pesos. La segunda parte de la garantía pertenecía al anticipo de la obra correspondiente al empalme 281 con Ruta Nacional 3 (Licitación 11/11) de la empresa Kan y Costilla, por $61.343.046.
 
Con el ingreso de dinero “fresco” por parte del fideicomiso, Báez lograba cubrir los faltantes de Loscalzo del Curto, Kan y Costilla, las UTE Austral-Gotti, Austral-Gotti-Biancalani, Austral-Biancalani. Como así también los otras obras del empresario K (empresa de telecomunicaciones Diagonal Sur, empresa Alternativa, Bakiano, entre otras). 
 
La operatoria le permite financiarse porque el dinero continúa circulando dentro del grupo de sus propias empresas.

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