Miller además hizo énfasis en que USA sigue siendo un país con déficit de gas, mientras que es el mayor mercado de este hidrocarburo y el mayor consumidor del combustible.
Según los expertos, el aumento del volumen de la producción de gas de esquisto se corresponde con la caída en la extracción de gas natural en el territorio de los EE.UU. Al parecer, una de las razones detrás del desarrollo de la producción de gas de esquisto en los EE.UU. es garantizar en el país la "seguridad energética", sugirió Miller. Agregó que Rusia tiene exactamente las mismas tecnologías. Por ejemplo, se extrae el gas del carbón en la cuenca del Kuznetsk, en el suroeste de Siberia.
El gas de esquisto o shale gas es una fuente no convencional de gas natural, almacenado en rocas de grano fino ricas en materia orgánica. Diferentes tipos de rocas sedimentarias contienen depósitos de gas natural, como areniscas, calizas o pizarras. En comparación con las fuentes de gas convencionales, los depósitos de esquisto son más difíciles de producir porque a menudo el gas queda atrapado dentro de capas gruesas de roca horizontal en concentraciones relativamente bajas.
La producción de gas de esquisto en los EE.UU. comenzó a principios de este siglo y ha aumentado rápidamente desde entonces. En 2010, el gas de esquisto representa más del 20% de la producción de gas del país, según la Agencia Internacional de Energía (AIE). El desarrollo de la producción de gas de esquisto fue impulsado por los crecientes precios de la gasolina en la década de 2000, así como por los avances tecnológicos, especialmente en relación con la fracturación hidráulica.
El balance de la extracción del gas de esquisto está llamado a un debate ecológico y medioambiental, pues a esta industria se le acusa de destruir fuentes de agua dulce, tanto exteriores como subterráneas. También se le critica por aumentar la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente de dióxido de carbono.
Geológicamente, a la extracción de este tipo de gas se le achaca ser responsable de, al menos, dos temblores de tierra en Gran Bretaña y otro en Arkansas, EE.UU.