"A partir del 2007, comienza reflejarse un paulatino deterioro del balance comercial energético, que desencadenó en la pérdida total del autoabastecimiento en 2011. Lejos de revertirse, en 2013, la tendencia se profundizaría: estimamos un déficit record de US$4.550 millones, producto del repunte del nivel de actividad, que adicionará importaciones de combustibles mientras que las exportaciones (energéticas) permanecerían constantes", consigna.
El informe considera que este creciente deterioro del saldo energético "no sólo complica al resultado comercial, llegando
a absorber más de la tercera parte del total esperado para 2013, sino que también compromete el frente fiscal que debe hacerse cargo de los costos más elevados de la energía importada (a través de los subsidios energéticos)". "A su vez, las importaciones energéticas
representan una verdadera aspiradora de divisas, que sofocan estructuralmente al mercado cambiario", agrega.
Tal como informó Urgente24, el año comenzó pésimamente para el rubro ya que interanualmente las importaciones crecieron nada menos que un 74%, mientras que las exportaciones se derrumbaron un 23% (ver nota relacionada).
Como consecuencia de las divisas que se "queman" vía la ventanilla de imporaciones, E&R observa que se "agota" el cupo de divisas que se podría disponer para otros fines "como financiar las necesidades de insumos y bienes de capital de la industria, o la demanda de divisas del sector privado para turismo en el exterior".
Como causa de la crisis en el sector de los hidrocarburos provocada por un "sobre-incentivo" del consumo vía tarifas bartas y subsidiadas y una oferta decadente producto del desestímulo inversor apuntalado por el reconocimiento de precios bajos y la imposición de retenciones a las exportaciones, caminos que el Gobierno comenzó a desandar recientemente.