Había encarnado su pasión desde 2009 en el Rally de Marruecos, luego había llegado en cuarta posición en la Africa Race en 2011 antes de acabar el Rally de Túnez en séptima posición. Los organizadores del Dakar expresaron a la familia del piloto fallecido su "profunda tristeza" por lo sucedido.
Desde que la carrera llegó a Sudamérica en 2009, todos los años se ha lamentado una noticia similar, aunque es tercera vez que afecta a un competidor.
Incluso, en esta versión, hace unos días en Perú, el choque entre una camioneta de apoyo del Dakar y un taxi dejó dos muertos (el chofer y un pasajero del taxi).
El año pasado, en localidad de Energía, a unos 660 kilómetros de Buenos Aires, el local Jorge Martínez Boero perdió el control de su moto cuando se acercaba a un puente y se golpeó fuertemente el pecho y la cabeza. Pese a que las medidas de seguridad de la carrera funcionaron de manera correcta, los médicos nada pudieron hacer para salvarle la vida al deportista, quien falleció mientras era trasladado en helicóptero a un hospital, en Mar del Plata. El impacto le había causado un paro cardíaco.
Así se convirtió en la cuarta víctima fatal desde 2009. Ese mismo año murió el motociclista francés Pascal Terry, por un edema pulmonar, cuyo cuerpo fue encontrado dos días después. En 2010, fue atropellada una espectadora, Natalia Gallard y en 2011, el conductor de asistencia Marcelo Reales murió en un accidente.
Si la estadística se extiende hasta el debut de la prueba, en 1979, el registro lamenta 22 participantes muertos, considerando a Bourgin. La cantidad aumenta a 60 considerando muertes de espectadores y otras personas relacionadas.