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Tardío fin de un caprichoso y fracasado plan

El Gobierno Nacional modificó el sistema de retenciones a las exportaciones de crudo a favor de los productores, una medida muy solicitada para garantizar grandes inversiones en un sector declinante en materia productiva. Antes ya había autorizado subas en el precio del gas. Con estas medidas el Ejecutivo comienza a desmantelar una política para el sector que sólo garantizó la pérdida del autoabastecimiento y la erosión del superávit comercial por el gigantesco gasto en importaciones.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgenter24). Durante muchos años, y Urgente24 ha dado amplia cuenta de ello, los especialistas a viva voz, y los empresarios en privado, manifestaron una y otra vez que la situación de deterioro de la producción de hidrocarburos en el país sólo se revertiría con mayor inversión, pero para eso el Gobierno debía cambiar no sólo su esquema de precios, sino además el de derechos de exportación. 

Pero el kirchnercristinismo decidió irreponsablemente ignorar esos avisos y se empecino en una política para el sector que sólo condujo a la pérdida del autobastecimiento, con la consecuente erosión del superávit fiscal por los miles de millones de dólares que se gastaron en cubrir el bache energético con productos importados (gas boliviano, GNL, gasoil y fuel oil). 

El ministro de Planificación, Julio De Vido, es el principal responsable de esta situación calamitosa. Por ello fue corrido de las decisiones importantes que recayeron en el viceministro de Economía, el acaparante Axel Kicillof. Pero el economista camporista tampoco tenía una noción de la industria, por ello pensó que con la reestatización de YPF los problemas energéticos iban a desaparecer de la noche a la mañana, ya que todo se debía a la desidia de una sola empresa: la española Repsol. 
 
De bajarlo a tierra se encargó el CEO de la petrolera, Miguel Galuccio, quien dejó en claro sólo con el aporte de las grandes compañías, los grandes players mundiales, YPF podría cumplir sus objetivos plasmados en un plan quinquenal para el que requiere nada menos que casi US$40.000 millones para explorar y explotar la prometedora formación 'Vaca Muerta' de la Cuenca Neuquina. 
 
Pero esos players sólo iban asociarse si la Argentina podía garantizarles una rentabilidad que el sistema aplicado por el Gobierno no hacía. Ya habían fracasado los planes 'Plus' que, con algunos condicionamientos, buscaba revertir la declinante producción petrolera. 
 
Sin mejores precios, y con el actual esquema de retenciones, la Argentina, en materia hidrocarburifera no tendría un mejor futuro que su complicado presente. Y de eso el Gobierno fue advertido hace muchos años. No prestó atención y prefirió atacar a los mensajeros, a los que tildó de "agoreros"
 
Pero al Gobierno no le quedó otra opción y comenzó, años después, a volver sobre sus pasos. Se había equivocado. Y al país le salió carísimo. 
 
Finalmente desistió de su caprichosa e inconducente política para el sector. Aumentó los precios del gas a boca de pozo, los llevó de los US$3 por unidad hasta los US$7,5 para tentar a las empresas a aumentar sus esfuerzos exploratorios en una pata muy sensible de la economía argentina. También aumentó el precio del gas destinado al GNC. Si la producción de gas aumenta, no sólo se garantiza el abastecimiento al sector productivo, además se reducirán las importaciones del costoso GNL. Todo esto a mediano plazo. 
 
Y ahora se avanza en la modificación del esquema retenciones a las exportaciones de crudo. Es lo de lo que se oficializó este lunes (7/1) con la publicación en el Boletín Oficial. Allí se explica que ahora el productor recibirá US$70 por barril cuando el valor internacional del mismo supere los US$80. Se toma el valor del  WTI, tipo Texas, de referencia en USA. Hasta el momento, si la cotización de ese tipo de crudo superaba los US$60 los petroleros percibían US$42, y si el valor de referencia era inferior a ese número se aplicaba un alícuota del 45%. 
 
Estaba la necesidad de recuperar los estímulos para la producción en una cuenca netamente exportadora como es la del Golfo San Jorge y ese fue el objetivo compartido que nos guió. Este esquema de trabajo, a diferencia de lo que sucedía con Petróleo Plus, favorece a toda la industria sin distinción. Todos quienes operan en la cuenca, desde la empresa más grande hasta la más chica, se ven favorecidos por este esquema que, además, incorpora un componente de liquidez adicional, ya que la diferencia de precio la empresa la recibe junto con la liquidación de sus exportaciones. Esto, además, hace más eficiente el esquema de pagos y le da previsibilidad al sistema”, se entusiasmó Martín Buzzi, gobernador de Chubut, hogar de la principal cuenca petrolera del país.
 
El cambio en el esquema exportador fue producto de un acuerdo con la familia Bulgheroni, que a través de las petroleras Bridas y Panamerican Energy,  se comprometió a invertir millones de dólares para recuperar la producción petrolera, incluso en asociación con YPF. Claro que necesitaban algo a cambio. 
 
El aumento de precios para el gas y el aumento de la rentabilidad vía baja de las retenciones también apunta a mejorar las condiciones  para que Chevron termine de cerrar el acuerdo con YPF. Aunque en esto también juega el embrollo judicial con el embargo solicitado por Ecuador. 
 
El Gobierno comenzó a dar un giro en su política para el sector, acuciado por una factura de importaciones que en 2011 trepó a casi US$10.000 millones, y que en 2012 mermó un poco sólo por los efectos de la desaceleración económica que atenuó la demanda.  
 
El sendero iniciado tardíamente por el Gobierno admite que el problema no se solucionaba simplemente con una expropiación. 
 

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