Esta vez, y aprendiendo que es mejor permanecer callados para no enojar al Gobierno, los sindicalistas se retiraron de la reunión sin hacer declaraciones a la prensa ni informar sobre los temas abordados.
El cónclave se realizó en el despacho de la Jefatura de Gabinete, y cuenta con la participación de Roberto Fernández (UTA), Ricardo Pignanelli (Smata), José Luis Lingieri (Aysa), Armado Cavalieri (Comercio) y Omar Viviani (Peones de Taxis).
El pasado martes Abal Medina iba a recibir a los gremialistas de la CGT oficialista pero finalmente suspendió el encuentro. El motivo fue que hubo malestar en la Rosada por las declaraciones de Caló.
Los líderes sindicales de la GCT oficialista sabían que su alineamiento con el Gobierno nacional era un desafío que podía poner en riesgo la autoridad dentro de sus gremios, con una alta inflación que el kirchnerismo no reconoce pero que impacta en los salarios de sus representados, el reclamo constante del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias y la millonaria deuda que la Anses mantiene con las obras sociales. Los mismos reclamos que realiza Hugo Moyano y con los que aprovecha para cuestionar a sus ex socios.
Ante la falta de respuestas, algunos gremialistas de la CGT oficial se impacientaron y hablaron de más, según lo entendió el kirchnerismo.
Ávidos por mostrar avances y conquistas desde que decidieron ponerse al lado del Gobierno, desde la CGT de Caló confirmaron el 23/10 que "a las 16" iban a ser recibidos por Abal Medina en su despacho. Pero desde el Gobierno negaron la cita.
El objetivo de la central obrera era pedirle a Abal Medina una nueva audiencia con la presidente Cristina Fernández, habida cuenta de la falta de progreso en su principal reclamo sobre el impuesto a las ganancias.