Los miembros argentinos en la CARU responsabilizaron a Uruguay por la no divulgación de los informes técnicos, a la vez que culparon a las autoridades del gobierno de José Mujica porque se está "incrementando" la contaminación en el río Uruguay.
A su vez, la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú -que por su oposición a la planta en Fray Bentos bloqueó el puente binacional General San Martín entre 2007 y 2010- reclamó acciones.
"Frente a esta penosa realidad, ya no bastan las palabras. Es tiempo de actuar", señaló un comunicado que el grupo divulgó en su sitio web.
Según ellos, "por sobre todas las cosas, queda también en claro, una vez más, que Botnia contamina y que debe ser erradicada de la cuenca del río Uruguay".
El gerente de comunicación de UPM, Matías Martínez, aseguró que la planta de Fray Bentos "es una de las más modernas y su desempeño ambiental la ubica entre las mejores plantas de celulosa del mundo. UPM ha cumplido desde el inicio en todos sus aspectos con todas las normativas y requerimientos del Estado uruguayo. La empresa ha operado con total transparencia y los resultados ambientales de la planta son públicos desde el primer día de operación".
Para los de Gualeguaychú, no es suficiente.
La Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú reclamó que el gobierno argentino denuncie "ante los organismos internacionales las inacciones, trabas e irregularidades cometidas por el gobierno uruguayo y la empresa UPM-Botnia en el monitoreo y control de esta pastera y del río Uruguay".
En ese contexto, el canciller Héctor Timerman emprende la fiesta de casamiento de su hija mayor, Jordana Timerman (29) con Martín Levinton (32), en Punta del Este, evento previsto para el 02/03/2013, segun el diario Clarín. Todo indica que es tan contradictorio como que Ricardo Echegaray conserve una vivienda en ese país valuada en US$ 420.000, mientras le dice a los argentinos que desea que vacacionen en el país.
El evento de Timerman, que incluirá un ágape en el restaurant La Huella, de José Ignacio, siempre en Maldonado, se presenta como una susgestiva contradicción de la coyuntura argentino-uruguaya, y en la que el presidente Mujica ha perdido mucho espacio político doméstico a causa de su indulgencia hacia Cristina Fernández, que nunca toleraría Tabaré Vázquez, hoy día el político más popular de Uruguay.
Jorge Fritzler, otro de los miembros históricos de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú, dijo que no descartan "ninguna medida" y remarcó que los cortes de ruta son "espontáneos" y pueden organizarse en poco rato.
¿El casamiento de Jornada será con el puente binacional interrumpido?
Por su parte, el intendente de Río Negro, Omar Lafluf, le dijo al diario El País, de Montevideo, que le "preocupa" que se reinstale el piquete sobre el puente binacional.
El jefe comunal espera que si efectivamente se reinstala el corte del puente, el gobierno argentino vuelva a denunciar a los piqueteros ante la Justicia, como lo hizo en 2010 y así se puso fin a la medida.
El presidente José Mujica afirmó: "Espero no tener una temporada de puentes cortados", dijo al retirarse de una recepción en la embajada de Brasil en Montevideo.
Guerra de puertos
El contexto, antes del capítulo Botnia/Gualeguaychó consiste en que Uruguay se queja de constantes presiones de la Argentina para que acepte un tratado regional sobre el transporte fluvial de cargas que reduciría significativamente la actividad del puerto de Montevideo.
Bastanta antes de las restricciones cambiarias argentinas, la indefinición sobre el dragado del Canal Martín García, el monitoreo de la planta de UPM y el puerto de Nueva Palmira,el transporte fluvial de cargas es un problema bilateral importante.
Desde 2005, Uruguay no ha aprobado el Acuerdo Multilateral de Transporte Marítimo del Mercosur porque en el mismo se prevé lo que se llama "reserva de cargas", es decir que las cargas entre puertos del Mercosur deben hacerse en naves abanderadas en países del bloque.
A causa de que Uruguay tiene una muy pequeña flota mercante, el transporte debería cumplirse en naves de Argentina y Brasil perjudicando la actividad del puerto de Montevideo, con riesgo de reducirla en más de un tercio, según un informe del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Uruguay sostiene que el puerto de Montevideo maneja más del 53% de su movimiento de tránsito con la región. El 70% de ese total con los puertos argentinos -concretamente 57% con los puertos al sur de Montevideo y el 13% con los del Paraná- y el 30% con los puertos brasileños. Según los estudios que se han podido relevar, son muchos más los perjuicios que tendría Uruguay que lo que sería el desarrollo de una marina mercante nacional, puesto que en estos momentos es muy limitada.
"El Acuerdo no tiene beneficios para el país y a la vez puede tener perjuicios relevantes para toda la actividad portuaria", advirtió el director general para Asuntos de Integración y Mercosur del Ministerio de Relaciones Exteriores uruguayo, embajador Álvaro Ons, durante una reunión de la comisión de Asuntos Internacionales de Diputados.
Álvaro Ons afirmó en el Parlamento que Uruguay quiere discutir el Acuerdo de Transporte Marítimo en un ámbito más político del bloque, como es el Grupo Mercado Común, y no dejarlo en manos de un subgrupo técnico.
Pero la Argentina se opone y presiona a los representantes uruguayos en el grupo de Trabajo Transportes del Mercosur.
De acuerdo al director de Transporte Fluvial y Marítimo del Ministerio de Transporte y Obras Públicas uruguayo, el capitán mercante Gustavo Figueredo, ante la comisión parlamentaria, "En las reuniones las bofetadas las recibo yo. Las presiones fundamentalmente vienen del lado argentino. Tienen delegaciones muy numerosas: me han llegado a poner 7 delegados sindicales sentados detrás de mí, conversando fuertemente para ver si ejercían alguna presión. Pero yo tengo 45 años en la profesión y por suerte, gracias a Dios, pude eludir eso", de acuerdo con la versión taquigráfica de la reunión que reprodujo el matutino El País.
"Argentina siempre va con una hinchada de diez o doce personas y una delegación de seis o siete. Nosotros vamos solos, sin hinchada, Paraguay también, y Brasil va con lo normal, es decir con 2 o 3 delegados. Yo en general voy solo y cuando pedí a la Cancillería que me acompañara gente de allí porque lo consideré necesario, fui acompañado. Pero el modus operandi de Argentina es ese y piensan que así ejercen presión", agregó el diplomático uruguayo.
La oposición está de acuerdo con la posición que sostiene el gobierno, en cuanto a no aceptar el tratado. Y le pide que la mantenga, tal cual expresó en la misma reunión el presidente de la comisión legislativa, el diputado Jaime Trobo (Unidad Nacional). "Que Uruguay se mantenga en una posición de firmeza, de no compartir los términos del acuerdo", indicó Trobo.
La Unión de Exportadores del Uruguay y el Centro de Navegación Transatlántica, a través de sus representantes, Mario Baubeta (Centro de Navegación) y Teresa Aishemberg (Exportadores), alertaron que, tal como está redactado, el Acuerdo "no genera ningún beneficio para la marina mercante nacional y encierra una amenaza para el puerto de Montevideo y para nuestro comercio exterior e internacional", afirmó Baubeta.
Asimismo, Baubeta sostuvo ante la comisión legislativa que el conflicto que se ha generado entre Argentina y Uruguay por el dragado del Canal Martín García, que aún está en suspenso, supone "una pelea, no solo multimillonaria en términos de mercadería sino que es parte de una contienda de fondo que definirá, en gran medida, cuál de los dos países se convertirá en el hub logístico regional a nivel marítimo y cuál deberá conformarse con un papel secundario".