Otro de los viajes organizados por Ergo tuvo como destino Río de Janeiro en 2010. Entonces entre 14 y 20 agentes comerciales acudieron a Barbarella, un club de baile en Copacabana.
Como mínimo tres empleados, entre ellos directivos, llevaron prostitutas a la habitación y un cuarto llegó a la entrada del hotel con una acompañante del brazo, pero la mujer exigió unos 50 euros y el portero una tarifa adicional de 100 euros.
"Esta práctica no le gustó al suabo (nombre de la población de Württenberg que en Alemania es tachada de tacaña) y devolvió a la brasileña", señala 'Handelsblatt'.
La empresa prometía a los empleados externos que quien trabajara bien y mucho, viviría algo que no olvidaría pronto. "La puertas del autocar (en el que viajaban) se abrieron y la mitad del grupo se bajó, incluidos directores de sección y otros directivos. Sólo pensé: 'no puede ser que Wüstenrot nos lleve a una casa de putas'", aseguró un participante.
La filial de Munich Re antiguamente se llamaba Hamburg-Mannheimer International y en 2010 pasó a llamarse Ergo y a ser en su totalidad propiedad de Munich Re.