El más pesimista, de estancamiento en la producción de etanol y naftas, estima un salto en las importaciones de 671%. Los escenarios se desarrollaron previendo un crecimiento medio del 4,5% anual en el consumo de combustible durante el período.
"Estas previsiones son una señal de advertencia: tenemos que tomar medidas para el sector. Y lo haremos", dijo a Folha de S. Paulo el ministro Edison Lobão (Minas y Energía).
Él señaló que la situación es un reflejo del crecimiento del mercado brasileño y que no puede ser clasificada como alarmante: "Importamos naftas de un lado, pero exportamos petróleo de otro".
O sea, parte de lo que el país pierde por la importación de gasolina lo recupera por las exportaciones de petróleo, que tienden a ser cada vez mayores con la exploración de la plataforma submarina llamada pre-sal.
El estudio, encargado por el Palacio do Planalto, servirá de base para la discusión con la presidente Dilma de un plan para el sector de los combustibles, principalmente etanol. La evaluación de técnicos es que todavía hay tiempo para evitar lo peor, si se toman medidas realmente.
En el diagnóstico de los técnicos, el país empezó a importar naftas a causa de varios factores, entre ellos la falta de inversión en nuevas refinerías: hoy se refina en Brasil 1,8 millón de barriles diarios de petróleo y se consumen 2,2 millones, y el estancamiento provoca hasta un retroceso en la producción de etanol.
Mientras tanto, la demanda de combustible creció a partir de 2004, año a año, más que el PIB brasileño. En 2011, el PIB creció +2,7% pero la demanda de naftas, +5,7%.
El problema se agravó porque el gobierno anterior, el de Luiz Inácio Lula da Silva, mantuvo artificialmente el precio controlado de los combustibles y no priorizó la construcción de nuevas refinerías, apostando a que el etanol supliría el incremento de la demanda.
Resultado: el precio del etanol, que debe representar hasta el 70% del precio de la gasolina para compensar el rendimiento menor, perdió competitividad y desalentó la producción del sector.
A causa de que no hubo un aumento en la capacidad de refinación de crudo en el país, el gobierno no tuvo cómo suplir la caída de la producción de etanol con gasolina nacional. De ahí la importación, que daña los resultados de Petrobras.
Los técnicos estiman que el precio inferior al real fue un factor de la crisis, pero también los precios y la competitividad.
Un tercio de las plantas tiene un alto índice de endeudamiento y poca capacidad para pagar sus deudas.
Entre 2010 y 2011, la producción de etanol cayó -15% y la productividad cayó de 85,1 toneladas de caña por hectárea, a 68,9 toneladas, en la estratégica región Centro-Sur.
Los expertos señalan, sin embargo, que el sector está empezando a recuperarse. La productividad debe cerrar este año en 74,8 toneladas de caña por hectárea en la zona Sur.