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Alerta mundial por una crisis alimentaria (Argentina no se quedaría afuera)

Desde el Banco Central (BCRA) consideraron que "la situación crítica en los Estados Unidos continuará afectando los precios de las principales materias primas” y agregaron que “el precio del maíz, y fundamentalmente el de la soja, podrían ir incrementándose”.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24).- Existe una gran preocupación mundial por una posible crisis alimentaria en los diferentes países que llevaría a una emergencia para el 2013. Estas estimaciones se desprenden de los precios de los alimentos y de los factores que influyen en estas subas.

El Banco Central (BCRA) consideró que "la situación crítica en los Estados Unidos continuará afectando los precios de las principales materias primas, al menos hasta que comiencen a conocerse con mayor precisión los datos de la siembra sudamericana".

En ese marco, "el precio del maíz, y fundamentalmente el de la soja, podrían ir incrementándose, en la medida que se vayan cuantificando de manera más precisa los daños ocasionados por la falta de humedad en el suelo y de lluvias en el hemisferio norte", señaló esta semana el Panorama Global de Commodities del BCRA.

Del estudio se desprende que esa sería la tendencia, de replicarse la situación registrada entre diciembre de 2008 y junio de 2009, cuando la sequía de Sudamérica afectó la oferta mundial.

Por el momento, según el Banco Central, las cotizaciones de los principales productos agrícolas evidenciaron "significativos incrementos", de 2 dígitos en julio, influidos por la fuerte sequía de Estados Unidos y el este de Europa, y la consiguiente reducción de la oferta esperada.

El panorama detectó a la vez una fuerte caída de los costos de producción y transporte de las materias primas agrícolas.

Los precios de los fertilizantes registraron en julio una baja interanual de 11%, mientras la urea, el producto más utilizado en la Argentina, se abarató un 19%.

En cuanto a los fletes marítimos, el Baltic Dry Index (BDI) sigue mostrando una elevada volatilidad (creció 12,7% mensual en julio), pero "resultó 23% inferior a los valores de un año atrás, y se ubicó en torno a sus mínimos valores de los últimos 25 años".

Diversos analistas -subrayó el panorama- "siguen estimando que continuará el sesgo bajista en los precios del transporte marítimo, dada la sobreoferta de capacidad de bodega en la industria naviera mundial, al menos por unos años".

Como riesgo en cuanto a los precios agrícolas, el informe destaca "el accionar de los inversores especulativos, que podrían desarmar posiciones en los próximos meses para toma de ganancias".

Esa hipótesis podría concretarse "fundamentalmente en los contratos de soja y maíz, dadas las elevadas posiciones compradoras netas que registran", advirtió el BCRA.

También manifestó que podría registrarse "cierta disminución en la demanda de maíz de los Estados Unidos destinada a la producción de etanol".

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Tal probabilidad se asienta en "un escenario de menores rendimientos de la actividad, dada la ausencia de incentivos fiscales, la eliminación de la protección al comercio exterior y los mayores precios del maíz".

Por todos esos motivos, el Banco Central tomó nota de que los futuros de maíz y la soja "continúan presentando una curva con pendiente negativa, anticipando bajas en el corto plazo".

En una perspectiva de mediano plazo, el panorama evaluó que "la persistencia de factores estructurales de demanda continuará dando soporte" a los precios de los alimentos.

El Banco Central alertó luego que, en este contexto, resurgieron recientemente diversas propuestas de regulación de este mercado.

Quienes propugnan esa intervención señalan la necesidad de limitarlas subas y controlar la volatilidad, dados "los elevados niveles de participación de agentes especulativos" y considerando "la importancia de estos productos para la seguridad alimentaria", concluyó el informe.

Por otro lado, y trasladándonos a otros países, Francia y Estados Unidos estudian convocar una reunión de altos funcionarios de los países del G20 para debatir la escalada mundial de los precios agrícolas. Esto fue informado por el Ministerio francés de Agricultura en un comunicado.

Desde esta cartera, explicaron que Francia y Estados Unidos, como actual y próxima presidencia respectivamente del sistema de información de los mercados de la FAO, "siguen atentos a cualquier factor que podría justificar la convocatoria".

Se trataría de una reunión del Foro de Reacción Rápida, un organismo de Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que estudia las informaciones proporcionadas por los países del G20 sobre el estado de sus cosechas y sus previsiones.

El Ministerio francés recordó este miércoles (22/08) los compromisos internacionales para evitar un agravamiento de los desequilibrios entre la oferta y la demanda.

El pasado viernes 17/08, un informe del departamento estadounidense de Agricultura estimó que, como consecuencia de la sequía y la ola de calor de este verano, su cosecha de maíz -en torno al 40% se utiliza para la fabricación de biocarburantes- será la peor en los últimos 6 años, y revisó también a la baja en un 12 % sus perspectivas sobre la de soja.

El comunicado del Ministerio francés explicó que "esta situación, que no es nueva, los mercados ya la han integrado ampliamente, lo que explica en parte la subida de precios observada estas últimas semanas".

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En este contexto, París y Washington se asocian para recordar los compromisos asumidos por los miembros del G20 en materia agrícola, en particular la necesidad de no tomar medidas susceptibles de amplificar los desequilibrios entre la oferta y la demanda", añadió.

Tras la publicación del informe del departamento de Agricultura, la cotización del maíz en la Bolsa de Chicago, que había subido más del 60% en dos meses, alcanzó un nuevo pico.

Asimismo, las organizaciones de la Comunitat Valenciana prevén pérdidas millonarias en el sector ganadero por el repunte de precios de los piensos.

El precio del maíz y del trigo, 2 de los cultivos que junto con el arroz constituyen la base de la alimentación mundial, se ha disparado en los mercados mundiales durante este verano como consecuencia de la sequía (sobre todo en Estados Unidos, Rusia y Ucrania, los principales graneros del planeta) y la creciente demanda de estos productos para la elaboración de biocombustibles.

El repunte en los precios de esas materias primas ha tenido un efecto inmediato sobre el coste de los alimentos y piensos para los animales, que subieron una media del 6 % en julio después de tres meses de descensos, aseguran los últimos informes oficiales de la Agencia para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO). Esta situación enciende las alarmas entre consumidores y organizaciones agrarias y de ganaderos de la Comunitat Valenciana.

El maíz ha disparado su precio un 23 % en julio, frente al 19 % del trigo y el 12 %, del azúcar, mientras que el arroz se ha mantenido estable. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos ya ha pronosticado que las cosechas de las principales materias primas como el maíz de desplomarán hasta un 78 % en comparación con la temporada precedente.

Mientras tanto, en España, la cosecha de cereal se reducirá un tercio durante la campaña 2011/2012 por la sequía. La producción mundial no alcanza para cubrir el aumento del consumo de cereales en China e India, con lo que los precios seguirán subiendo a lo largo del año.

Esto generará un impacto directo sobre el precio de alimentos básicos como el pan y también sobre los piensos del ganado, un sector muy castigado por anteriores crisis.

Un estudio elaborado por La Unió de Llauradors i Ramaders, revela que la cabaña ganadera de la Comunitat Valenciana ha perdido 257.882 cabezas durante la última década, al pasar de 1.940.806 a 1.682.924 cabezas de ganado.

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Por su parte, el número de explotaciones ganaderas se ha reducido un 57 % durante ese mismo período, es que en sólo 10años, de 9.175 explotaciones ganaderas se ha pasado a 5.269.

Según el secretario general de la Unió de Llauradors, Ramón Mampel, "la situación de sequía de Estados Unidos y otras grandes naciones no debe utilizarse como escusa para decir que ahora debe apostarse por los transgénicos porque la gente se muere de hambre. Es una demagogia -sostiene Mampel- ya que se han perdido muchas variedades autóctonas de cultivos y las grandes empresa que manipulan las semillas quieren dominar el sector. Además, la subida de precios también tiene que ver con especulaciones en los mercados bursátiles de futuros o la desaparición de reservas en los países".

El dirigente de la Unió lamenta la pérdida de políticas proteccionistas para hacer frente a situaciones de crisis como la actual, "donde el sector ganadero sufre una de las peores consecuencias por el encarecimiento de los piensos mientras los precios en origen son ridículos por la presión a la baja de la gran distribución".

En parecidos términos, el presidente de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, advierte de que la pérdida de un tercio en la producción de cereales en España durante la presente campaña, al igual que en grandes países como Estados Unidos o Rusia, tendrá "consecuencias devastadoras para el sector ganadero y para los consumidores, que somos todos". En ese sentido, destaca que "desaparecerán granjas y muchos miles de cabezas de ganado, vacuno, caprino, bovino o de conejos".

En su opinión, la viabilidad del sector agrario y ganadero pasa por una ley de precios justos "porque existen posiciones de dominio en la cadena alimentaria por parte de la distribución comercial, donde el eslabón más débil, el productor, ni siquiera puede cubrir costes. Falta legislación en España para regular el mercado y garantizar precios justos", destaca Aguado.

Por su parte, la demanda de bicombustibles -tal como ya ocurrió en 2008- puede provocar otra crisis alimentaria de ámbito mundial. Así lo aseguraba esta semana una voz autorizada como Peter Brabeck-Letmathe, presidente de Nestlé, la mayor compañía alimentaria del mundo, quien aseguraba que el mundo se enfrenta a una nueva crisis alimentaria por la subida del precio de las materias primas agrícolas y que uno de los factores que la explican es la enorme cantidad de tierra que se dedica a la producción de biocombustibles en lugar de a alimentos.

El G-20 ya ha tomado cartas en el asunto y países como Francia, Estados Unidos y México han convocado una reunión a finales de mes para analizar si se requiere un encuentro de emergencia para hacer frente a los incrementos de precios de los cereales. También el Gobierno de España tiene previsto mantener reuniones con el sector agrario y ganadero para estudiar soluciones a la crisis.

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