Para el nadador estadounidense Eric Shanteau es algo perfectamente normal. En la villa olímpica se reúnen miles de los cuerpos más atléticos y cuidados del mundo (más de 10.000 en Londres) llenos de energía convirtiendo el lugar "en el crisol más salvaje y bello que he visto en mi vida", detalló el deportista.
Su compatriota Ryan Lochte afirma que "el 70% de los deportistas practica sexo durante los Juegos", mientras que el waterpolista Tony Azevedo describe la experiencia en la villa olímpica como "el primer día en la universidad, todos intentan conocer a alguien".
A partir de ahí las historias de puertas semiabiertas, de atletas que desfilan semidesnudos por los pasillos o de pruebas de resistencia, pululan por la villa olímpica.
Uno de los hitos de estas Olimpiadas paralelas lo protagonizó el tirador estadounidense Josh Lakatos en Sidney (2000). Después de que terminara los juegos, el comité olímpico de su país le pidió que entregase las llaves de los tres apartamentos donde se alojaba el equipo de tiro.
Lakatos no quería irse, sabía que el espíritu festivo iba a tomarse la villa así que abrió las puertas de los dormitorios para los que quisieran acercarse. Los apartamentos se llenaron de atletas de todas las nacionalidades. "A la mañana siguiente todo el equipo femenino de relevo de algún país escandinavo salía del lugar cuando el día anterior las habíamos visto competir", comentó el deportista al canal ESPN.
La fiesta continuó durante ocho días.
En la clausura los entrenadores miran para otro lado pero durante los Juegos tratan de limitar las actividades en la noche con toques de queda a partir de las 23:00 en los que se prohíben el consumo de alcohol o las visitas.
El desafío para muchos atletas es controlar sus impulsos, detalla Solo. “Si no tienes disciplina la villa olímpica puede ser una gran distracción”, admite la deportista.
En Sidney el lanzador de peso y medalla de bronce John Godina compartió cuarto con un lanzador de jabalina. "A medida que pasaban los días la puerta de la habitación parecía giratoria. Entraban todo tipo de atletas. Era como Las Vegas y uno aprende a no hacer preguntas", comentó el atleta.