Nelson Pérez Alonso explica que, además, “los costos de hotelería y gastronomía de la Argentina, medidos en dólares o euros, están por las nubes, y esto está frenando eventos empresariales regionales o globales”.
“Al dólar oficial (4,50) la Argentina se volvió excesivamente cara como sede de eventos regionales o globales”, explica el economista, que advierte que "los empresarios del sector hotelero y gastronómico no suelen ajustar sus precios a la baja ante una caída de la actividad”, lo que indicaría que no será rápida la recuperación del país como sede para eventos internacionales.
“De todos modos, para tener un diagnóstico definitivo del sector habrá que esperar al segundo semestre, el más activo en materia de eventos”, aclaró el economista de Claves.
Marcelo Gordin, CEO de Énfasis, una de las empresas organizadoras de eventos líderes del mercado y hasta hace un mes presidente de la cámara del sector, AOFREP, sostiene que la caída se está dando más por la facturación que por la cantidad de eventos en sí. “Hice un sondeo rápido entre colegas y todos coinciden en que no cayó la cantidad de eventos, pero sí su facturación”, explica Gordin.
“Esta situación es muy grave porque agrava la brecha entre la inflación y la posibilidad de trasladarla a los precios. Un ejemplo: si una empresa hacía antes un evento de tres días en el Conrad de Punta del Este, ahora lo hace de un día en el Sheraton de Pilar. Y esto, para los organizadores de eventos, genera un problema para afrontar el fuerte aumento de costos por la inflación”.
Gordin también informa que tiene muchos clientes con eventos en stand by, esperando su confirmación. “Hay pedidos de cotización, como siempre, solo que ahora no se concretan los pedidos”.
Gordin explica que para el sector de organización de eventos ya el 2011 no había sido un año excepcional: “el año pasado crecimos pero no llegamos a compensar el fuerte aumento de la inflación”.
El consultor de eventos sostiene que “el 2010 fue un gran año, porque nos comparamos con el 2009, que fue el peor desde la gran crisis de 2001/2002. En 2009 se sumó la fuerte recesión a la Gripe A, que obligó a suspender durante un mes todos los eventos. Entre 2003 y 2008 fue todo crecimiento. La expectativa para 2012 es de desaceleración. “Esperemos que no sea caída”, dice Gordin y explica que “como nosotros hacemos muchas actividades de motivación para el personal, éste es el momento en que las empresas tienen que motivar más que nunca a su gente, en medio de una gran desmotivación reinante. Hay que ser inteligente ante la crisis, hay que reinventarse”, sostiene el organizador de eventos.