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Crónica de una Europa desesperada

La letra pequeña del acuerdo arroja dudas sobre el éxito español en la Eurocumbre. Italia, España y Francia presionaron para lograr el acuerdo de las medidas de urgencia. Sin embargo, lo que Mariano Rajoy exhibió en su frente interno no es más que eso: discurso.

 

En torno a las 3:00 del viernes 29/06, la situación se desatascó en una reunión bilateral entre el 1er. ministro italiano, Mario Monti, y la canciller alemana Angela Merkel, según las fuentes consultadas. 
 
Antes, los socios europeos habían venido fraguando un acuerdo en el G-20 de Los Cabos (México), y después en sendas reuniones en Roma y París, en las que se tenían ya prácticamente perfiladas las medidas. 
 
Al llegar a Bruselas y arrancar la cumbre, sin embargo, “todo aquello se había convertido en papel mojado”, apuntaron fuentes de la Moncloa. 
 
Monti y el presidente de Gobierno español, Mariano Rajoy, coincidieron en bloquear el pacto para estimular el crecimiento de 120.000 millones de euros. Hablaron con el presidente francés, François Gérard Georges Hollande (el padre de esa idea), y consiguieron el aval de Francia.
 
“A partir de ahí se desarrolló ese pulso entre España e Italia, con la ayuda de Francia, y Alemania, que contó con el apoyo de Finlandia y un cierto aliento de Holanda”, según un diplomático europeo. 
 
“Monti amenazó con algo más. ‘Voy a dimitir’, llegó a decir en un momento de la noche", agregó el relato. 
 
Hubo algo de chantaje. "Como casi siempre, la cumbre fue menos dramática de lo que ha trascendido, pero sí hubo momentos de tensión”, afirmó un dirigente comunitario al diario madrileño El País, que lo presentó como "del más alto nivel". 
 
Sin embargo, más allá de la verborragia, para la citada alta fuente europea, “al final no hubo grandes sorpresas y se acordó lo que se había venido hablando sobre recapitalización directa de la banca y la flexibilización de los fondos de rescate para la compra de bonos con condiciones. En todo caso, la campanada puede ser lo clara que queda la situación para la banca española e irlandesa, pero en el caso de la compra de bonos no se va tan lejos como quería Monti: habrá condiciones y el control de la Comisión y el BCE para quienes pidan esa medida”.
 
El Consejo Europeo ratificó las propuestas de la Comisión, que suponen una nueva vuelta de tuerca al ajuste. Hasta el punto de que la UE obliga a los Estados miembros a plasmar “en sus próximas decisiones nacionales sobre presupuestos, reformas estructurales y políticas de empleo”. 
 
Dicho en términos más directos: el Gobierno está obligado a aplicar nuevas medidas de ajuste, ya que se trata de una decisión del Consejo Europeo, y no una mera recomendación de la Comisión.
 
Aunque el presidente Rajoy se negó a hablar de ‘condicionalidad’, y menos de calendarios de aplicación, las recomendaciones de la Comisión Europea son precisas:
 
> proponen aumentar la edad de jubilación (ahora hasta los 67 años en 2027) de acuerdo con la esperanza de vida, introduciendo, al mismo tiempo, un factor de sostenibilidad. La ley actual obliga a revisar la edad de jubilación cada 5 años, pero los funcionarios de Bruselas quieren que se haga de forma automática, en función de la evolución de la esperanza de vida. De hecho, el Gobierno ya estudia fórmulas para acelerar los actuales plazos:
 
> un sistema fiscal “coherente” con el escenario de reducción del déficit público: menos impuestos directos y más indirectos, y, en particular, una subida de las bases imponibles del IVA y la introducción de impuestos medioambientales (el llamado céntimo verde);
 
> un plan de empleo juvenil, mejorar la empleabilidad de los grupos con mayores dificultades para la inserción laboral y una mayor liberalización de los servicios profesionales. 
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La Unión Europea, por el contrario, aplazó nuevamente la aplicación de la tasa sobre transacciones financieras. 
 
Repasando
 
El Gobierno español consiguió que la ayuda comunitaria para rescatar al sector se inyecte directamente, es decir, que no pase por el Estado y perjudique la deuda soberana. Pero este logro tiene sus consecuencias.
 
Europa será el propietario de las entidades que sean nacionalizadas una vez entre en vigor el fondo de rescate permanente (Mede) a finales de año, cuando se establezca la supervisión única bancaria.
 
En un primer momento, el dinero del préstamo de hasta 100.000 millones de euros llegará del fondo temporal (FEEF) con lo que los recursos se inyectarán a través del instrumento español. Cuando esté disponible el Mede, se transferirá todas las competencias a este último. 
 
Hasta entonces el Gobierno español podrá tener cierta libertad de actuación y presión sobre los grupos que sean nacionalizados (a priori, Bankia, CatalunyaCaixa, Novagalicia y Banco de Valencia), y sobre el resto que reclame ayudas con tipo de interés de, al menos, el 8,5%. 
 
Pero, a partir de la toma de control del Mede, será la Comisión Europa quien defina los criterios que rigen los rescates financieros.
 
Algo más sobre la letra chica:
 
Recapitalización directa de la banca: Ésta era la principal reivindicación de Mariano Rajoy, que parecía prácticamente descartada tras la rotunda oposición de la canciller alemana. Tras horas de acalorada discusión, los líderes de la zona euro permitieron que el rescate a la banca española pueda inyectarse directamente en las entidades con problemas sin pasar por el Estado. El objetivo es acabar con la dinámica infernal de contagio entre deuda soberana y privada.
 
Pero Merkel se guardó un importantísimo as en la manga: recapitalización directa sí, pero solo cuando haya una supervisión bancaria única liderada por el BCE. Los críticos consideran que Alemania logra así posponer una decisión sine die. Italia apunta que podría tardar años.
 
Los detalles no están claros, pero tanto en el Consejo europeo como en el Gobierno español creen que la medida tendrá efectos retroactivos. Así, las cantidades que Europa inyecte en el Gobierno español para que este lo destine a los bancos aumentarán la deuda pública. Pero cuando entre en vigor el supervisor único y se permita la capitalización directa, este dinero se dejaría de computar como deuda del Estado y pasaría a convertirse en un préstamo del BCE a cada entidad.
 
Compra de bonos por parte del Fondo de Rescate: El primer ministro italiano, Mario Monti, insistía en cortar el contagio de los mercados facilitando la posibilidad de que el fondo de rescate (ya sea el actual FEEF o el permanente MEDE) comprara deuda en el mercado secundario sin imponer condicionalidad. Este es el avance más dudoso, porque aunque el comunicado asegura que se flexibiliza este mecanismo, tanto el presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, como la propia Merkel han insistido en que esta ayuda implicará una condicionalidad estricta. Monti y Rajoy, temerosos del estigma que podría suponer para financiarse en el mercado, han anunciado que no van solicitar esta ayuda. Fuentes españolas no descartan, a pesar del anatema que supone en Alemania, que el BCE reactive la próxima semana su programa de compra de bonos, algo que los analistas ven poco probable.
 
El MEDE ya no será el primero en cobrar: Éste es el único aspecto que queda meridianamente claro: el mecanismo de rescate permanente perderá la condición de acreedor preferente en caso de impago. Ese requisito impuesto por Alemania había ahuyentado a los inversores asustados ante la posibilidad de quedarse los últimos en la cola a la hora de cobrar. Ahí sí hubo un claro retroceso de Alemania.
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Merkel
 
Rajoy, Merkel y Hollande se marcharon con los tradicionales mensajes destinados al consumo interno. Monti es otra cosa. Sin ser político, en los últimos tiempos se ha mostrado como el más hábil de todos ellos. 
 
Al margen de los números de la cumbre, se vio a un Mariano Rajoy extremadamente cansado ante la prensa, aunque acertado al evitar el triunfalismo pero incapaz de dar un mensaje que ilusione a su opinión pública.
 
A una Merkel que asegura que nada ha cambiado y rechaza la idea de que Alemania esté aislada y haya salido perdiendo en Bruselas.
 
Quizá Hollande resumió el espíritu de la cita al ser preguntado por ganadores y perdedores. "¿Ha perdido Alemania? Hemos alcanzado un compromiso y una nueva dinámica. Madame Merkel ha participado en esa búsqueda y en la voluntad de avanzar. Ahora Merkel puede ir a su Parlamento y decir: ‘No he tocado los textos, no he ido más allá de mi mandato, nos hemos comprometido a movilizar las herramientas que tenemos para garantizar la estabilidad’. Y yo puedo decir que he respetado mis compromisos".
 
De regreso a Alemania, Merkel logró que la Cámara baja parlamentaria alemana (Bundestag) aprobara el Pacto Fiscal europeo y el fondo de estabilidad permanente con sendas mayorías. 
 
La oposición de centro-izquierda votó masivamente a favor de ambas medidas. 
 
La jefa del Gobierno alemán había reclamado que su país “envíe una señal para la superación de la crisis de la deuda europea”. 
 
Merkel dedicó parte de su declaración gubernamental ante el Pleno parlamentario a defender y explicar los acuerdos alcanzados por los líderes europeos en la cumbre de Bruselas el jueves 28/06 y el viernes 29/06. El Pacto Fiscal pone negro sobre blanco las recetas de austeridad que Merkel propugna para Europa. Para aprobarlo en el Bundestag, el Gobierno lo vinculó a la ley que regulará la aportación alemana al fondo de estabilidad permanente europeo.
 
Los medios conservadores y algunos políticos de su propia bancada criticaron a Merkel por ceder ante las presiones de Italia y España y ablandar las medidas del rescate bancario español y el funcionamiento de los fondos de estabilidad.
 
Precisamente, el Tribunal Constitucional alemán ha recibido ya 6 recursos contra el pacto fiscal europeo y contra el fondo permanente de rescate al euro para frenar su entrada en vigor, informó la portavoz de la Corte.
 
Tanto el pacto fiscal como el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), dos pilares de la estrategia anticrisis de la canciller Angela Merkel, fueron ratificados la noche del viernes con una amplia mayoría en ambas Cámaras del Parlamento en Berlín.
 
Sin embargo, el Tribunal Constitucional pidió al presidente Joachim Gauck que no los firme, paso final que los convierte en ley, para estudiar los recursos presentados.
 
Su entrada en vigor podría retrasarse hasta dentro de 1 mes. El MEDE, un fondo de ayuda dotado con US$ 620.000 millones, y en el que Alemania es el mayor contribuyente, debía comenzar a funcionar el domingo 01/07.
 
Los últimos recursos fueron presentados en la madrugada del viernes 29/06 por 'Más Democracia', una asociación ciudadana con unos 12.000 miembros, y por Peter Gauweiler, político de la Unión Cristianosocial (CSU), la hermana bávara de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel.

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