Desde este lunes comenzará a operar el aeropuerto de la minera Vale, la empresa de origen brasilero que se dedica a la extracción de cloruro de potasio en Malargüe.
Hoy llegará el primer vuelo trayendo empleados de la firma.
Este fin de semana pasado por primera vez un grupo de periodistas tuvo acceso al yacimiento ubicado en la zona de Pata Mora a 280 kilómetros de la ciudad de Malargüe.
Así se pudo conocer la zona donde se hará exploración para la extracción de cloruro de potasio y el campamento aledaño donde viven 1.800 empleados y las obras civiles del campamento donde se harán la extracción del potasio y su posterior traslado en tren desde Neuquén hasta Bahía Blanca donde se embarcará con destino a Brasil.
Hasta ahora, la flamante pista de aterrizaje que se estrenará formalmente hoy y la zona donde viven los obreros son los sectores terminados de la megaobra que supone una inversión total de U$S 5.900 millones.
La iniciativa de abrir la mina a la prensa corrió por cuenta del Municipio – con apoyo de Vale – como parte de una decisión política de la comuna de impulsar su perfil de departamento minero y reafirmar la intención avanzar en el incentivo de la actividad.
La pista de aterrizaje tiene 1.800 metros de longitud casi el mismo largo que la de aeroparque, lo que permitirá la llegada de aviones de gran porte en caso de ser necesario.
Técnicamente la habilita para que pueda llegar, por ejemplo, el avión presidencial, lo que acerca la posibilidad de que la Presidenta visite la mina, tal como había trascendido hace unos días.
La pista está preparada para operar en horarios nocturnos.
Hasta ahora el lugar –ubicado a unos 6 kilómetros del sitio donde se levanta la obra civil de la mina– no cuenta con infraestructura para albergar pasajeros, pero está prevista la construcción de un edificio que permitirá hacer las esperas más cómodas y de una torre de control.
Mientras tanto, los aterrizajes y despegues de las aeronaves se harán de forma manual.
(...) Los aviones facilitarán los traslados de buena parte de los empleados, que hasta ahora debían ser llevados hasta la localidad neuquina de Rincón de los Sauces, distante a unos 20 kilómetros cruzando el Río Colorado, para tomar un avión desde ahí o en el peor de los casos debían hacer el trayecto por tierra.
Esto último demoraba más aún los traslados porque supone un recorrido de 280 kilómetros que demanda aproximadamente cuatro horas por la precariedad del camino.
(...) La obra de la pista estuvo a cargo de una UTE integrada por Milic, Skanska y Chediak."