"No somos un país cualquiera del planeta, somos Francia. Y como Presidente de la República me corresponderá llevar las aspiraciones que siempre han sido del pueblo de Francia: la paz, la libertad, la responsabilidad", o el derecho de cada pueblo de emanciparse de las dictaduras, ha afirmado en La Bastilla, París.
El gobierno de Alemania ha sido uno de los primeros en comprometerse a mantener una "estrecha colaboración" con Hollande para atajar la crisis de la zona euro, desde la doble perspectiva del pacto fiscal y también del crecimiento económico.
El anunciado triunfo de Hollande, un hombre flemático y tocado por el don de la ironía pero sin la menor experiencia de gobierno, abre una nueva etapa política tanto en Francia como en Europa, y pone fin al agitado reinado de Nicolas Sarkozy, que durante estos últimos 5 años ha presidido el país con su peculiar estilo, entre el personalismo y la hiperactividad.
Con el triunfo de Hollande, el Partido Socialista regresa al Elíseo tras 17 años de presidencias conservadoras, y su líder se convierte en el segundo presidente socialista de la Quinta República, tras François Mitterrand.
La victoria de Hollande tiene un claro componente europeo: supondrá el final del directorio conocido como Merkozy, la (falsa) simbiosis entre la canciller Angela Merkel y Sarkozy que ha guiado el timón europeo durante el último lustro poniendo todo el acento en la austeridad.
El resultado debe ser leído como un triunfo personal de Hollande, que tras 11 años como primer secretario del Partido Socialista y más de dos preparando su candidatura presidencial, ha sido el primer político europeo que ha rechazado la línea de rigor fiscal sin crecimiento impuesta por Bruselas. Después de su victoria en el primer turno, Merkel y Mario Draghi comenzaron a asumir sus tesis. Su llegada al Elíseo implicará un cambio de rumbo en el mapa político europeo, dominado abrumadoramente por los conservadores, que mantienen el poder en 22 de los 27 países de la Unión Europea.
El presidente in pectore ha pasado la jornada en Tulle, el pueblo de la Corrèze (centro sur del país) del que es alcalde. Tras pronunciar su discurso, Hollande regresará a París con la idea de sumarse a la fiesta socialista en la plaza de la Bastilla.
El conservador Sarkozy permanece reunido con sus colaboradores en el Palacio del Elíseo, sede de la Presidencia de la República, y según su entorno, también tiene previsto pronunciar un discurso.
Hollande llega a la Presidencia después de una intensa campaña electoral, con todos los sondeos publicados en los últimos días a su favor y con el apoyo del centrista François Bayrou, excandidato derrotado en la primera vuelta.
El presidente francés, Nicolás Sarkozy, reconoció su derrota en las elecciones presidenciales frente al socialista François Hollande. Y ha sido claro. "Francia tiene un nuevo presidente, es una elección democrática, republicana" y "debe ser respetado".
"He sufrido mucho porque la función que represento no haya sido respetada", dijo Sarkozy al agregar que "he hablado con él (Hollande) y le he deseado buena suerte".
"Deseo de todo corazón que Francia (...) pase con éxito estas pruebas, es nuestro país, es Francia (...) tenemos que pensar exclusivamente en la felicidad de Francia, en su grandeza", añadió Sarkozy.
Afirmó que "nunca" olvidará el honor de presidir el país y admitió: "no he logrado convencer a una mayoría de franceses (...) no he logrado hacer ganar los valores que he defendido con vosotros".
"Asumo toda la responsabilidad de esta derrota", continuó el presidente, quien añadió: "he hecho todo lo posible para hacer triunfar las ideas que nos unen".
"Soy el Presidente, era el jefe, y cuando hay un error es el número uno el que lo asume", afirmó Sarkozy, entre gritos de ánimo de sus simpatizantes.
Y agregó, en relación con su futuro político, que se prepara para "volver a ser un francés entre los franceses", aunque no precisó si eso significa una retirada completa de la vida política, como él mismo insinuó en algún momento de la campaña electoral.
El ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, también reconoció hoy la "derrota" de Nicolas Sarkozy pero subrayó que no se ha producido "un tsunami" contra el candidato conservador.
"Es una derrota, pero no es un tsunami", aseguró en declaraciones a la cadena TF1. Juppé ambiciona heredar a Sarkozy como líder de los conservadores.