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Gobierno & pandillas, una alianza nefasta

Texto del artículo en el diario digital salvadoreño El Faro, del 14/03/2012, que provocó amenazas de consideración a sus responsables. Ahora intervino la Iglesia Católica salvadoreña.

 

El término centroamericano «mara» proviene de «marabunta», ‘colonia de hormigas que se alimentan de todo lo que encuentran a su paso’, habiendo tomado en Centroamérica el significado de ‘conjunto de gente alborotada y tumultuosa’. La mara Salvatrucha, nace en Los Ángeles (California). Los integrantes de la mara Salvatrucha, al menos en sus inicios, solían hacerse tatuajes con los que demostraban su membresía, costumbre que se ha ido reduciendo para evitar identificarse debido a sus actividades criminales.
 
 
 
"Queridos amigos:
 
Hemos recibido en las últimas horas varias alertas de seguridad, algunas para ser tomadas con seriedad. Fuentes de inteligencia nos han dicho que creen que ha aumentado mucho el nivel de riesgo para El Faro a partir de nuestra publicación de antier, en la que revelábamos negociaciones entre el gabinete de seguridad de El Salvador y líderes de pandillas para reducir los homicidios a cambio de beneficios para los pandilleros. 
 
La información tiene entre sus fuentes agentes de inteligencia, y los primeros pasos de las autoridades, hasta donde entendemos, han sido nuevamente al interior de la inteligencia policial y la agencia de inteligencia del Estado, en un nuevo proceso de depuración por habernos filtrado algunos informes. 
 
Ayer nadie del gobierno quiso hablar del reportaje, y esta mañana el ministro de Seguridad convocó a su oficina, a una reunión off the récord, a jefes de varios medios de comunicación (menos a El Faro, a pesar de que llevamos una semana pidiendo una versión oficial de esto). 
 
Ahí entre otras cosas, según nos han dicho tres colegas que estuvieron presentes, les dijo que le preocupaba la seguridad de los periodistas de El Faro, que nos arriesgábamos mucho sacando ese tipo de información, y que recordaran lo que le pasó a Cristian Poveda. (Como ustedes saben, Poveda, un documentalista que vivía aquí, fue asesinado hace un par de años por pandilleros). 
 
Es curioso que al ministro le preocupe nuestra seguridad y que no haya ni siquiera respondido a nuestras solicitudes de entrevista. Es curioso que ni siquiera nos haya llamado para advertirnos de los riesgos que corremos. 
 
Es curioso que lo diga a otros medios. 
 
Esta tarde dio conferencia de prensa, en la que desmintió nuestra información y dijo que los traslados de los jefes de pandillas de un penal de máxima seguridad a otros de menor seguridad obedecían a informaciones que daban cuenta de un ataque inminente contra la prisión de máxima seguridad en que se encontraban, y que en otros casos se debía a obedecer a una solicitud humanitaria a favor de algunos reos enfermos. 
 
Creemos que es necesario ya comenzar a decir algunas cosas, por nuestra propia seguridad. Esta noche estaré en CNN en Español, a las 10 PM hora de Atlanta, hablando de esto. Y diremos también algo en El Faro. Y ojalá podamos comenzar a hablar en otros medios. 
 
Un abrazo y seguiré teniéndolos al tanto de esta situación. 
 
 
por ÓSCAR MARTINEZ, CARLOS MARTÍNEZ, SERGIO ARAUZ y EFREN LEMUS
 
El Muchacho recibió una llamada a su celular el viernes por la mañana. La llamada provenía del penal de Ciudad Barrios y la voz en el teléfono llamaba para explicarle las nuevas disposiciones de la Mara Salvatrucha: la cárcel ha decidido que hay que “calmarse”, que en la jerga de la pandilla es lo mismo que decir que hasta nuevo aviso queda prohibido matar y sumar nuevas extorsiones.
 
El Muchacho es un tipo muy delgado con el que arreglamos una cita en un centro comercial de San Salvador. Él es jefe, o “palabrero” de una “clica” o célula de la MS-13. Las órdenes que vienen de la cárcel son incuestionables, así que a su vez él reunió a sus muchachos y les transmitió el mensaje. “Estamos de vacaciones”, bromea y ríe.
 
La clica que dirige este treintañero tuvo que suspender algunos de sus planes inmediatos. Según El Muchacho, ese mismo día tenían planificados dos asesinatos que se vieron frustrados por las órdenes de su jefe en la cárcel. 
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A este pandillero la única razón que lo mueve a obedecer las órdenes que recibe es el llano miedo a activar el sistema de castigos de la Mara Salvatrucha: si uno de sus subalternos desobedece, él deberá castigarlo –lo cual puede ir desde una golpiza hasta la muerte-. A su vez, él será castigado, y también su jefe en el penal de Ciudad Barrios.
 
Para explicarse mejor intentó el siguiente ejemplo: “Si a usted su jefe le dice: traé este reportaje, usted tiene que rebuscarse por hacerlo, porque de eso depende su trabajo. Pues igual. Una orden es una orden”.
 
La única explicación que recibió El Muchacho fue que un grupo de jefes pandilleriles presos en el penal de máxima seguridad de Zacatecoluca habían sido trasladados a otros penales y que las nuevas órdenes buscaban mantenerlos ahí. La idea que le expresaron es esta: ha habido una negociación entre algunos líderes de la mara y el gobierno. Así, si la pandilla se calma, el gobierno no tendrá motivos para regresarlos a Zacatecoluca.
 
El Muchacho repite que desde el sábado están de vacaciones. Ese día se registraron 10 homicidios, cuatro menos que la media que mantenía el mes. 
 
El día siguiente, día de elecciones legislativas y municipales, se registraron seis, y algunas fuentes lo adjudicaron al despliegue policial para custodiar los centros de votación. 
 
El lunes de esta semana, una cifra sin precedentes en los últimos dos años: dos homicidios en todo el país ya sin el despliegue policial del día anterior. El martes, la tendencia se mantuvo: tres asesinatos en todo El Salvador. Este miércoles, a las 7 de la noche, la tendencia seguía siendo sorprendente: cinco homicidios.
 
El ministro de Justicia y Seguridad, el general David Munguía Payés, se apresuró el martes mismo a asegurar que el cuidado de los centros de votación podría haber influido, pero que “más que eso, la disminución es por la coordinación, la operatividad de la Policía y la labor de inteligencia que se está desarrollando”. 
 
Después, rodeado de fotógrafos y camarógrafos, y junto al director de la Policía, el general en retiro Francisco Salinas, recorrieron la colonia Altavista, en el conflictivo municipio de Soyapango, una reconocida zona de disputa entre las pandillas.
 
Munguía Payés, al asumir el cargo en noviembre pasado, prometió una reducción de un 30% de los asesinatos al cabo de un año, pero su primer trimestre lo encontró en febrero con una tendencia alcista en lugar de a la baja.
 
Traslado masivo
 
La semana pasada, cerca de 30 líderes de la Mara Salvatrucha 13 y del Barrio 18 fueron sacados del régimen de máxima seguridad y trasladados a cárceles donde pueden recibir visitas de parientes y donde pueden tener contacto físico con personas que llegan desde el exterior. La mayoría de los trasladados tenía una década en la prisión de Zacatecoluca.
 
Entre los trasladados se encuentran algunos de los pandilleros que las autoridades han presentado como unos de los más peligrosos criminales del país: Carlos Ernesto Mojica Lechuga, conocido como “Viejo Lin”; Carlos Alberto Rivas Barahona, “Chino Tres Colas”; Víctor Antonio Cerón García, “Duke”, y Frank William Martínez, “Cholo William”, quienes según las autoridades son los líderes nacionales de las dos facciones de la pandilla Barrio 18.
 
De los prisioneros de la Mara Salvatrucha, 12 fueron trasladados. Destacan Borromeo Enrique Solórzano, “El Diablito”, y Ricardo Adalberto Díaz, “La Rata”. Según las autoridades de seguridad pública, ambos son los líderes nacionales de la pandilla.  
 
De acuerdo con el organigrama que la inteligencia policial ha establecido, a estos dos líderes les sigue una especie de cuerpo de decisión colectivo al que los pandilleros llaman “ranfla”.  Miembros de la ranfla nacional que salieron del régimen de máxima seguridad son Saúl Antonio Turcios, “El Trece”, y Élmer Canales Rivera, “Croock”.
 
Este es un movimiento sin precedentes en centros penales. Nunca antes tantos reos de alta peligrosidad que pertenecen a pandillas habían sido trasladados en un solo movimiento a cárceles de menor seguridad. Incluso cuando en julio de 2009, la Dirección de Centros Penales movió de Zacatecoluca a Dionisio Arístides Umanzor, alias “El Sirra”, pandillero de la Mara Salvatrucha, recluido por homicidio y secuestro, el revuelo llegó hasta la Asamblea Legislativa. 
 
Unos meses después de ese traslado, el principal partido de oposición, Arena, incluso pidió la destitución del entonces director de Centros Penales, Douglas Moreno, ahora viceministro de Justicia y Seguridad. 
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El argumento de los políticos era que veían con preocupación sacar del régimen de máxima seguridad a alguien a quien consideraban una gra amenaza para la sociedad. “Nos preocupan las medidas irresponsables que han sido tomadas por el director (…) y el traslado de reos del penal de máxima seguridad a otros centros penitenciarios”, decía la petición de Arena. La medida no prosperó.
 
El sábado 10 de marzo, El Faro consultó al director general de Centros Penales, Nelson Rauda, sobre la razón de los traslados y la identidad de los prisioneros que obtuvieron ese beneficio. Sin embargo, el funcionario aseguró que por órdenes superiores esa era información confidencial y que el único vocero autorizado para hablar de ello era Munguía Payés.
 
Diversas fuentes de varios cuerpos de inteligencia del Estado aseguran que los pandilleros de la Mara Salvatrucha fueron trasladados al penal de Ciudad Barrios, mientras que oficiales del sistema de registro de la Corte Suprema de Justicia confirman que “Viejo Lin” fue trasladado al penal de Cojutepeque. El destino y la identidad del resto de trasladados sigue siendo un secreto.
 
Los prisioneros de Zacatecoluca viven en un régimen de restricciones en el que nunca tienen contacto físico con sus visitantes, con quienes conversan a través de un vidrio. Viven en sus celdas con apenas tres horas de sol a la semana. Cada vez que uno de ellos sale a una audiencia judicial o a una diligencia médica deben permanecer en una celda de aislamiento, y no son introducidos a su celda hasta que no defequen frente a los custodios, para asegurarse de que no introduzcan ilícitos en sus entrañas. 
 
Es el único penal en el país con un régimen tan severo.
Según las fuentes de inteligencia, los traslados no son solo una noticia sin precedentes, sino una pieza dentro de las negociaciones que mantiene el gobierno.
 
El pacto de los homicidios
 
La primera información escrita de inteligencia sobre los traslados llegó al periódico el viernes 9 de este mes. Se trató de unas líneas de un informe generado en el Centro de Inteligencia Policial (CIP). Ahí se leía que los “verdes”, en referencia a los militares, habían trasladado a “toda la ranfla” de la Mara Salvatrucha. “La información se confirma”, cerraba el extracto, que también hablaba de oferta de miles de dólares a los pandilleros de más alto rango si bajan los homicidios en el presente mes.
 
Ese mismo día, un agente de inteligencia del Estado aseguró que, según le habían revelado fuentes directamente involucradas en la planificación, la estrategia es dirigida por el coronel Simón Molina Montoya, quien asesoró en inteligencia al actual ministro de Seguridad y Justicia, David Munguía Payés, cuando este último era ministro de Defensa. Molina Montoya es el segundo al mando en el Organismo de Inteligencia del Estado (OIE).
 
Consultado este miércoles en llamada telefónica, Molina Montoya se limitó a decir: “Lo siento, no sé nada”. El Faro solicitó desde el martes una entrevista con el general Munguía Payés para conversar sobre los traslados de reos. No hubo respuesta. Este miércoles se marcó en reiteradas ocasiones al teléfono celular del ministro y tampoco respondió. 
 
El Faro llamó a uno de los oficiales de comunicaciones del Ministerio, se le comunicó el contenido del artículo y se le pidió una respuesta de las autoridades. Este oficial aseguró a El Faro que había trasladado el mensaje al ministro, pero aún así no hubo respuesta.
 
Las información del CIP y la versión de la fuente de inteligencia apuntan a que el plan se encuentra en una especie de período de prueba durante este marzo, y a que los traslados tienen una única razón: llevar a los líderes más importantes de las dos principales pandillas a penales donde las medidas de seguridad son más laxas, para que ellos tengan más facilidad para difundir el mensaje a los demás palabreros encarcelados, que a su vez deben comunicarse con sus líderes en libertad para que ellos bajen el mensaje a los demás.
 
Una fuente del OIE confirmó a El Faro todo lo anterior. El informante agregó que hay preocupación dentro de los organismos de seguridad, pues consideran que la información se ha filtrado más de lo esperado a pesar de que las conversaciones con los líderes pandilleros empezaron hace menos de un mes.
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El Faro conversó además con un agente del Estado que hace labores de inteligencia penitenciaria y su versión coincidió en que existen negociaciones entre gobierno y pandilleros con el propósito de bajar los homicidios mediante este acuerdo. Sin embargo, hay discrepancias sobre lo que se ha ofrecido a los pandilleros encarcelados. 
 
Dos fuentes mencionan la entrega de 10 mil dólares a los familiares de cinco líderes de la Mara Salvatrucha, mientras que esta última fuente habla de beneficios más sencillos, como comodidades en los penales a los que han sido trasladados.
 
Las dudas de El Muchacho
 
En el restaurante, el pandillero flaco nos confiesa que tiene más dudas que certezas sobre la naturaleza del trato que sus líderes han establecido con el gobierno, y de lo duradero que esto puede ser en las aguas de la inestable “política” interna de la Mara Salvatrucha.
 
—¿Qué creés que les han dado a ellos? –preguntamos.
 
—A mí solo eso me dijeron, que había que calmarse para que no regresaran a los homeboys a Zacatecoluca. Pero mínimo que algo tiene que haber.
 
—¿Y si la pandilla se entera de que ellos se están beneficiando solos?
 
—Pues sí, pueden tener problemas. Y además está esto otro ve: ¿qué les vamos a decir a los de Guatemala o de Honduras? ¿Qué negociamos con el gobierno?
 
—¿Creés que a ellos les importe?
 
—Hasta de la USA preguntan. La onda es que cuando esto se acabe, los bichos van a estar, ¡puta, bien grrrrrrr! Va a haber una gran lista de personas, que esta vieja puta, que este viejo cerote… ¿cómo van a explicar después esa gran subida de homicidios?
 
 
Más noticias para este boletín: El Faro del sábado 24/03:
 
Nelson Rauda está en una situación difícil. El responsable de lás cárceles salvadoreñas se ha visto obligado durante los últimos siete días a justificar el traslado los pasados 8 y 9 de marzo de un total de 30 líderes de la Mara Salvatrucha y del Barrio 18 desde el penal de máxima seguridad de Zacatecoluca hacia penales de menor rigor, al tiempo que niega la negociación entre el Gobierno y las pandillas Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18 que reveló El Faro el pasado día 14.
 
Lo ha hecho con una sucesión de argumentos contradictorios que van derrumbándose a medida que se revelan nuevos datos relacionados con aquel traslado: primero aseguró que sólo se había desplazado a 11 internos de la MS-13; después hubo de respaldar al ministro de Seguridad, David Munguía Payés, cuando dijo que los 30 trasladados no eran, desde hace tiempo, los líderes de estas pandillas; por último, adujo que unos de esos movimientos se debían a un plan de ataque con misiles Law al penal de Zacatecoluca para permitir una fuga, y otros a motivos humanitarios, por la delicada situación de salud de ciertos presos. Hasta el momento, además, asegura que no tiene autorización para revelar el nombre de esos 30 internos trasladados.
 
Ni una palabra sobre el pacto entre la MS-13 y la 18 que el martes 20 anunció el obispo Fabio Colindres. El sacerdote castrense afirma que la Iglesia católica medió entre las dos pandillas para lograr que dejaran de cometer homicidios y que las autoridades de Seguridad avalaron esa negociación, la facilitaron, y accedieron a trasladar a esos 30 líderes pandilleros con el fin explícito de que dieran órdenes a sus bases de aplicarlo.
 
Asimismo, El Faro ha averiguado que el traslado de Carlos Perla, Iván Buenaventura “el Violador de Merliot”, o Julio Villatoro Monteagudo, que efectivamente sufren problemas de salud, se produjo el día 16, una semana después del de los 30 líderes de las pandillas, dos días después de la publicación de El Faro y apenas unas horas antes de que Payés y Rauda dieran sus primeras explicaciones al respecto en conferencia de prensa.
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En esta entrevista, Rauda acepta que el compromiso de las pandillas para frenar los homicidios fue “uno de los factores” para el traslado de sus líderes, que es temporal y está supeditado a que se mantenga la tregua entre pandillas. Asegura que ese traslado es solo parte de “una estrategia” mayor que no puede revelar.
 
También acepta que esa decisión ha tenido efectos inmediatos en la estructura interna de las pandillas. Los hombres que estaban en Zacatecoluca, y que según él habían perdido el control operativo de sus pandillas, lo han recuperado gracias a su regreso a los penales de Ciudad Barrios, Cojutepeque y Quezaltepeque. Carlos Ernesto Mojica Lechuga “El viejo Lin”, del Barrio 18, o Borromeo Henríquez “El diablito”, de la MS-13, son ahora más fuertes en sus pandillas que hace dos semanas.
 
-El obispo Fabio Colindres ha anunciado que el traslado de presos desde Zacatecoluca el día 9 fue para facilitar una negociación entre la MS y la 18. El ministro y usted, una semana antes, los habían atribuido a razones de seguridad y de salud. ¿Insiste todavía en defender aquellas razones?
 
-Comienzo con las razones de seguridad. Hace meses se tuvo conocimiento de que habían ingresado al país un número considerable de cohetes Law y de fusiles Dragonov, y que uno de sus objetivos principales era el penal de Zacatecoluca. Lo estuvimos discutiendo en el gabinete, y una de las conclusiones fue que cuando tú concentras todos los objetivos en un solo lugar, permites que tu atacante necesite una sola logística y un solo operativo. Cuando tú disgregas, desbaratas el aparato logístico que estuviera montado para un posible ataque. Yo no soy experto en seguridad, pero esa es una de las estrategias de seguridad que recomiendan los expertos.
 
-¿Quién estaba preparando ese ataque y para liberar a quién? 
 
-Porque en el traslado están los líderes de las dos principales pandillas, y resulta poco creíble que la MS y la 18 estuvieran coordinando un ataque conjunto para liberarlos a todos.
Insisto, la mayoría de información que teníamos hablaba de que este material bélico estaba llegando a manos de pandilleros.
 
-¿Pero de cuál pandilla?
 
-De ambas. Según la información de inteligencia, los fusiles Dragonov iban para una pandilla y los misiles Law para otra.
 
-¿Y dice que sin ponerse de acuerdo ambas pandillas estaban, al mismo tiempo, peparando ataques a Zacatecoluca?
 
-Mira, en esto es complicado ser así de preciso. Si como preso ves que hay unos boquetes y te puedes fugar, ¿por ser de otra pandilla no te vas a ir? Los comunes que estaban ahí, ¿no se iban a ir? En Zacatecoluca hay una simbiosis peligrosa. Ahí hay incluso líderes de narcotráfico.
 
-Todos ellos separados en sectores diferentes. ¿Cuántos muros hay que derribar para que haya una fuga masiva?
 
-Es más complejo que eso. Lo que te cuento es solo una parte. Hay otras cuestiones que por motivos de seguridad no puedo revelar. Por ejemplo, también estaba en riesgo el penal de Apanteos, y allí también se han hecho traslados para prevenir ataques y fugas.
 
-En Apanteos los únicos pandilleros que hay son de la MS.
 
-En Apanteos el objetivo era liberar a un preso común.
 
-Entonces dice que desde Honduras entraron armas de guerra al mismo tiempo para las dos pandillas, que ambas planearon ataques similares, y que también llegaron armas a un grupo civiles y ellos también planearon un ataque similar a una cárcel. Todo en los mismos días.
 
-Sí.
 
-¿...?
 
-Esa es la información de inteligencia que a mí me dan.
 
-¿Desde inteligencia militar, policial o de Inteligencia del Estado?
 
-Desde todos ellos, desde la comunidad de inteligencia en conjunto.
 
-Desde el Ministerio, entonces.
 
-Sí, la información ya viene filtrada, porque en el Ministerio se cruza información de todas las agencias de inteligencia.
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-¡Pero en caso de ataque, la arquitectura de Zacatecoluca es muchísimo más sólida y segura que la de Cojutepeque!
 
-Primero habíamos cambiado de sector a los internos en Zacatecoluca, para complicar cualquier ataque. Pero luego necesitamos tomar nuevas medidas y hacer móvil el objetivo. No es que el que ha ido a parar a Cojutepeque, Quezalte o Ciudad Barrios va a permanecer ahí de por vida. Se pueden hacer nuevas maniobras en cualquer momento cuando tengamos información de que uno de estos penales está en riesgo.
 
-Pero insisto, se ha querido dar la impresión de que si se lanza un misil a Zacatecoluca se abre un boquete y por ahí se fugan los presos. Y eso no es así. La arquitectura de Zacatecoluca exige mucho más que eso. Para empezar, las celdas están en el subsuelo y sus muros no dan directamente a la calle. ¡En Cojutepeque sí!
 
-Mira, cuando nosotros asumimos los centros penales del país se nos dijo que Zacatecoluca tenía un sistema infranqueable, y ahora nos hemos dado cuenta de que no es cierto. Por ejemplo...
 
-¿Dice que si se derriba un muro en Zacatecoluca se pueden fugar los reos?
 
-Ni lo afirmo ni lo niego. Pero, por ejemplo, nos dijeron que los inodoros y retretes son indestructibles, y hemos comprobado que no lo son. ¿Qué otras cosas más amos a encontrar? Puede haber vicios ocultos. ¿Qué tal si la mezcla que se usó para el concreto no fue la correcta?
 
-Eso se averigua haciendo test de materiales. Pero en cualquier caso, insisto, entrar o salir de Zacatecoluca no es solo derribar un muro. Y en Cojutepeque sí.
 
-Insisto, los presos trasladados no van a estar siempre ahí.
 
-¿Entonces los traslados de los líderes de las pandillas son temporales?
 
-Yo entiendo que es temporal. Estarán ahí en la medida de que se mantengan las condiciones.
 
-¿Qué condiciones?
 
-Por un lado las condiciones de amenaza. Y por otro lo que monseñor Colindres reveló ayer: la tregua entre ellos.
 
-¿Es cierto lo que anunció Colindres? ¿Medió para un pacto entre la MS y las facciones de la 18?
 
-Sí, así es.
 
-¿Desde cuándo sabe usted de esas negociaciones?
 
-Desde el pasado diciembre.
 
-¿Las negociaciones de Colindres empiezan en diciembre?
 
-No es tan sencillo. Primero él recibe lo que él llama “el clamor de dolor” de las pandillas y los familiares. Personas de uno y otro lado le buscan como pastor y se descargan con él, porque se estan matando entre ellos. Y él piensa. “¿Por qué no hago algo?" Porque ambas pandillas tenían el mismo problema pero nadie se atrevía a dar un paso.
 
-Pero eso ha sido así toda la vida.
 
-Así es. ¿Qué es ahora lo diferente? Que monseñor empieza a trabajar con ellos y probablemente le da un cierto nivel de compromiso el que lo hace la Iglesia Católica, no el Estado. Porque el Estado no negocia con delincuentes, ni lo haría nunca.
 
Por un lado no ven interés político, no sienten que se les va a tomar el pelo con fines electorales, y sí ven la posibilidad de resolver algo que les interesa, porque la sensibilidad de los pandilleros en la calle era algo diferente a la de los líderes.
 
-Si lo que dijo monseñor Colindres es cierto, entonces el traslado no se hace por razones de seguridad, sino para facilitar que los líderes de pandillas dieran órdenes a sus estructuras, tras el pacto.
 
-Coinciden las razones. (...)

 

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