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Apuntes antes de subir a un crucero

¿Y qué opina un marino con experiencia de lo que sucedió al Costa Concordia? Urgente24 le preguntó a un veterano del mar, y aqui va su reflexión:

 

El marino prefirió mantener su nombre anónimo, para que no se personalicen sus aportes que pretende sean constructivos:
 
El transporte de personas por agua fue la histórica forma en la que el hombre pudo vencer esas enormes fronteras que constituyen los océanos e interactuar con aquellas porciones del planeta que "le quedaban lejos". Grandes ejércitos conquistaron territorios desembarcando en las playas de territorios ajenos, con los que luego y también por vía marítima establecían lazos comerciales y como para muestra basta un botón recordemos que nuestra existencia misma como civilización "occidental y cristiana" tuvo su origen en un señor de apellido Colón.
 
Sin lugar a dudas el transporte de personas por vía marítima tuvo un gran apogeo entre finales del siglo XIX y las primeras decadas del XX. 
 
Desde hombres de negocios hasta las multitudinarias corrientes migratorias entre Europa y América, debieron necesariamente recurrir al transporte marítimo para despalzarse, hasta que el paulatino pero incesante desarrollo de la aviación, con la consecuente reducción de tiempos y costos comenzó a relegar al buque de pasajeros a una mínima expresíon solo reservado para una clase social que podía darse el lujo de perder "tiempo y dinero"navegando por placer o por temor a elegir la vía aérea
 
Pero en los últimos 25 años, la industria del "Crucero de Placer" cobró fuerzas de una manera increíble.  Una actividad circunscripta al Mar del Caribe, o a las islas griegas, fue llenando, de a poco, los más diversos lugares del planeta: Europa completa, Asia, Sudamérica y hasta la Antártida son hoy día destinos preciados por miles de turistas ávidos de aventura (pero no tanta como la que padecieron los del crucero Costa Concordia...).
 
El importante avance en la industria naval ha posibilitado que naves cada vez más grandes, más veloces y tecnológicamente más sofisticadas surquen los mares del mundo llevando 3.000 o 4.000 pasajeros y 1.500 tripulantes. Esta situación lleva al pasajero de un crucero a su primer razonamiento errado: "Hay un tripulante cada 3 pasajeros..."
 
Digamos, en rigor de verdad, que de esos 1.000 o 1.500 tripulantes, la mayoría no son, en rigor, marinos.  Bellas señoritas que atienden las cuestiones sociales de a bordo, artistas, camareros, profesores de gym, dejan reducido el número de marinos profesionales a unos 50.
 
Por otro lado, a pesar de los esfuerzos de la Organización Marítima Internacional (OMI) por dictar un código de formación y capacitación de la gente de mar; que incluye entrenamiento en cuestiones tales como: primeros auxilios, control de multitudes, lucha contra incendios y una larga lista de... etc. etc., por ahora no ha dado grandes resultados a la hora de controlar los ùltimos desatres marítimos.
 
Esto es así por 2 cuestiones básicas:
 
> un rescatista profesional o un simple bombero, entrenan cada día en escenarios reales. Los marinos que aprueban sus cursos -aún con las mejores notas- tropiezan luego con la imposibilidad de mantenerse ágiles en la materia dado que los tiempos comerciales de un buque suelen impedirles perder tiempo operativo en practicar cosas elementales como arriar un bote salvavidas o simular situaciones de peligro; y
 
> la saludable internacionalización de la profesión del marino hace que entre esos 1.000 o 1.500 tripulantes, coexistan tal variedad de razas, nacionalidades, idiomas y niveles de entrenamiento que, ante una situación de peligro, es realmente difícil operar como un verdadero equipo.
 
Pero mientras escribo esta nota mirando por la ventana el hermoso paisaje del puerto de Punta del Este, engalanado en este momento por 2 enormes cruceros de la empresa Costa, me pregunto:
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¿Cuáles son las capacidades de este puerto si por ejemplo estos 2 buques hubieran chocado, o si uno de ellos se incendiara o si ocurriera un accidente por imprudencia (tal como que nos ocupa en estos días)?
 
La respuesta llega rapidamente: ninguna.
 
Al margen de una única embarcación naval aquí presente, vislumbro que habría que hechar mano a la buena voluntad de los propietarios de los lujosos barcos de placer y las humildes lanchas de los pescadores artesanales. Pero con solo ver lo difícil que es circular en automóvil por la zona,  imagino que la llegada de eventuales medios terrestres de apoyo se vería bastante complicada.
 
Ni que hablar de los reiterados y, afortunadamente, leves accidentes ocurridos por al menos 4 buques en la Antartida en los últimos 2 años, todos por falta de pericia de sus navegantes... 
 
No puedo imaginar una tarea de rescate rápida y eficiente en esas aguas. Ciertamente no por falta de capacidad de nuestra autoridad marítima, sino por el abrupto volumen de la emergencia y las distancias al primer punto de ayuda.
 
Escucho hablar a decenas de "expertos marítimos" por radio y televisión diciendo sueltos de cuerpo  "afortunadamente el buque estaba solo a 200 metros de la costa" . Y me pregunto si conozco a mucha gente capaz de nadar 200 metros en agua a -3ºC de temperatura, o simplemente si conozco a mucha gente capaz de nadar 200 metros aun con temperatura benigna, y la verdad es que no conozco....
 
Por ello me permito concluir que el verdadero peligro de tomar un crucero, no es ciertamente el crucero en sí. (Más allá de este particular capitán amigo que parecía tener la costumbre de pasar "cerquita" de la costa). Lo realmente peligroso consiste en que parece que nadie está tomando conciencia sobre la necesidad de adecuar los entornos por los que se desplazan esas moles de acero portadoras de multitudes.
 
Por eso es saludable, a la hora de decidir "embarcarse", poner el ojo no solo en los lujos del camarote que nos ha de ser asignado sino, además, mirar un poco si esa exótica población que nos saluda desde la orilla tiene la menor posibilidad de ayudarnos si algo nos ocurre.

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