Varias decenas de estudiantes se enfrentaron a los policías que vigilaban la manifestación, saltaron el portalón situado en el muro que rodea la Embajada y, tras sustituir la bandera británica por la iraní en el mástil del edificio, entraron en sus dependencias, saquearon abundante documentación y la arrojaron por las ventanas.
Posteriormente, los concentrados siguieron arrojando piedras, huevos y otros objetos contundentes contra el portón y el muro de la Embajada, sin que se haya informado de heridos o lesionados hasta el momento.
Según la agencia local Mehr, el personal de la embajada había sido evacuado antes de iniciarse el incidente y, en Londres, el Gobierno británico condenó la "inaceptable" incursión y los actos de "vandalismo" y pidió al Ejecutivo iraní que defienda a sus diplomáticos.
Los asaltantes también gritaban "vamos a apoderarnos de la Embajada británica", en recuerdo de la invasión, en 1979, de la legación de USA, que estuvo ocupada por estudiantes islámicos, apoyados por el régimen del ayatolá Ruhola Jomeini, durante 444 días.
Aquí cabe hacer una disgreeción ante lo que se percibe como una sociedad que no aprende de sus errores. En términos de geopolítica, parece que los iraníes están dispuestos a chocarse 2 veces con la misma roca. Cabe recordar que aquella toma de la Embajada de USA no hizo sino llevar al poder de USA a Ronald Reagan, repúblicano ultraconservador que no hizo sino aumentar la presión militar sobre la región, militarizar al máximo las opciones de actuación, exponencialmente agigantar el complejo industrial-militar de USA, etc.
Retomando a los eventos de este martes (29/11), antes de iniciarse el incidente, varios centenares de estudiantes concentrados en el lugar, habían coreado las ya clásicas consignas de "muerte a Inglaterra", "muerte a Estados Unidos" y "muerte a Israel" y quemado varias banderas británicas e israelíes.
Los estudiantes portaban banderas de Irán y fotografías del científico nuclear iraní Majid Shahriari, asesinado hace un año y de cuya muerte las autoridades de Teherán responsabilizan al servicio secreto israelí, el Mosad, y afirman que actuó con la ayuda de los servicios estadounidense y británico, la CIA y el MI6.
Una vez finalizado el incidente, la concentración prosiguió hasta la noche y los concentrados, a los que se unieron nuevas personas, se postraron para la oración musulmana del atardecer, uno de los 5 rezos diarios que impone el Islám, frente al muro de la Embajada británica, rodeada por un fuerte cordón policial.
El suceso se produce sólo 2 días después de que el Parlamento iraní ratificase por amplia mayoría una ley para rebajar el nivel de las relaciones con el Reino Unido a nivel de encargado de negocios, lo que supone la retirada de embajadores.
Justamente ayer (28/11) la ley fue convalidada como constitucional por el Consejo de Guardianes de la Revolución iraní, por lo que, según su propio texto, el Ministerio de Asuntos Exteriores tiene 2 semanas para aplicarla y reducir al mínimo las relaciones políticas y económicas con el Reino Unido.
El presidente de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior de la Cámara acusó a el Reino Unido de tratar de evitar que su país tenga acceso a la tecnología nuclear para uso pacífico, "a la que tiene derecho".
La moción fue presentada por el presidente de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior de la Cámara, Alaedin Boruyerdi.
Según él, "la historia de la política de Londres respecto a Teherán tras la revolución islámica de 1979 está llena de traiciones y crímenes y, además, antes de la revolución, los británicos fueron de la mano de los estadounidenses en los crímenes que cometieron en Irán".
En otro orden de cosas, Boruyerdi apuntó que el Reino Unido excluyó de la lista de grupos terroristas, admitidos como tales por Irán, Irak e incluso USA, a los Muyahidin Jalk, organización armada izquierdista iraní asentada en Irak y que contó con el apoyo del desaparecido régimen de Sadam Husein.
Para Boruyerdi, el Reino Unido ha sido quien ha promovido las "sanciones ilegales" impuestas a Irán, por lo que en estas circunstancias consideró que no es adecuado mantener las actuales relaciones de Teherán con Londres.
La reducción de las relaciones se produce en respuesta a la decisión británica, adoptada el lunes (21/11) de la semana pasada, de imponer nuevas sanciones financieras a Irán, medidas que también acordaron en esa fecha Canadá y USA. La Unión Europea ultima también otras, mientras que Rusia ha señalado que estas medidas no son legales y complican cualquier esfuerzo para entablar conversaciones con Teherán en materia nuclear.
Estas sanciones se deben a la sospecha manifestada por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de que el programa nuclear iraní tiene una vertiente militar, lo que Teherán ha negado tajantemente y asegurado que es exclusivamente civil, con fines pacíficos.
Israel, por su parte, quiere una intervención militar a Irán cuanto antes. USA analiza sus opciones.
Las tensiones con Gran Bretaña datan del siglo 19, cuando la monarquía persa hizo enormes concesiones industriales a Londres, que más tarde se quedó con un control significativo sobre la industria petrolera de Irán.
Pero se han vuelto cada vez más tensas con un Occidente que acusa a Irán de intentar desarrollar armas nucleares - una acusación que Teherán niega.
En los últimos años, Irán mostró su disconformidad por la decisión de Gran Bretaña de 2007 de honrar al autor Salman Rushdie con el título de caballero.
Rushdie pasó a la clandestinidad después de el ayatolá Jomeini de Irán emitiese una fatwa en1989, un edicto religioso, que ordenaba a los musulmanes matar al autor de la novela "Los versos satánicos" por supuestamente insultar al Islam.
La decisión se adoptó poco después de que Irán detuviese a 15 marinos británicos en marzo de 2007 supuestamente por entrar en aguas territoriales del país en el Golfo Pérsico - una imputación que Gran Bretaña niega. Los 15 fueron puestos en libertad después de casi 2 semanas en cautiverio.
En 2006, turbas enfurecidas quemaron la bandera danesa y atacaron embajadas occidentales danesas y otros en Teherán en protesta por la reimpresión de una caricatura considerada insultante del profeta Mahoma en periódicos del país nórdico.