Asimismo, el pre-candidato demócrata criticó al Presidente venezolano por sus tendencias despóticas, no estoy de acuerdo con las políticas de Chávez o cómo trata a su gente, fueron sus palabras. Sin embargo dijo que se reuniría con él, como con cualquier otro presidente que piense diferente.
En el caso del pre-candidato republicano, John McCain, se hace evidente la marcada influencia del lobby de exilados cubanos en su relación con América Latina. Los legisladores republicanos de este origen, como el senador de Florida Mel Martínez y los representantes Lincoln Díaz-Balart, Mario Díaz-Balart e Ileana Ross Lehtinen, juegan un rol importante en su relación con la región.
Por otra parte, entre los pre-candidatos republicanos, McCain es quien plantea una política más abierta en materia de legalización de los inmigrantes ilegales, cuestión central para la minoría hispana. Ha sido co-patrocinador de la ley que ofrece una amnistía a los inmigrantes ilegales, proponiendo a la vez mayores controles fronterizos. Para los trabajadores indocumentados que ya están en el país, propone que se les facilite la obtención de la ciudadanía.
Al mismo tiempo, el Director Nacional de Inteligencia de los EE.UU., Michael Mc Connell, en su informe al Senado sobre las amenazas que enfrenta el país, al referirse a América Latina sostuvo que la persistencia de altos niveles de pobreza y grandes desigualdades e ingresos continuarán creando una audiencia potencialmente receptiva para el mensaje del populismo radical.
Sin embargo, en su balance sobre la región, dijo que la consolidación gradual de la democracia es la tendencia en América Latina, pero un pequeño grupo de gobiernos populistas radicales proyecta una visión competitiva con la de EE.UU. Ellos son -en la óptica de Mc Connell-, Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua y en menor medida Ecuador, mientras que destaca en particular las virtudes de los presidentes de México y Colombia.
Días antes, el Subsecretario del Departamento de Estado para América Latina, Tom Shannon, sostuvo en una reunión con la prensa que los objetivos de la política regional de Washington son consolidar la democracia, promover la prosperidad, invertir en la gente y proteger la seguridad en el marco de un estado democrático. Dijo también que la política de libre comercio debe ser utilizada para contribuir a reducir la pobreza y la desigualdad.
En cuanto a la relación con Venezuela destacó que hay varios problemas, como la relación de Chávez con la guerrilla colombiana y la falta de colaboración de este país en la lucha contra el narcotráfico, a diferencia de lo que están haciendo los gobiernos de México, Colombia y de América Central.
Un análisis del conjunto de las expresiones sobre América Latina de los tres precandidatos de los EE.UU. con chances de llegar a la Casa Blanca, como de las de funcionarios que siguen la región, muestran que no hay diferencias sustanciales entre ellos.
En este contexto, sea el próximo presidente Hillary, Obama o McCain, será clave quién ocupe la Subsecretaría para América Latina del Departamento de Estado y la Dirección para la región del Consejo de Seguridad.
Durante los ocho años de la administración Bush, el grupo cubano -en primer lugar- y el mexicano han tenido una marcada influencia en estas áreas y por ello es que América del Sur -no América Latina en su conjunto- fue relativamente relegada.
En cambio, en el gobierno de Clinton, un norteamericano de origen chileno -Arturo Valenzuela- ocupó ambos cargos en el primer y segundo mandato, y ello explica porqué durante la última administración demócrata los países de América del Sur tuvieron una importancia relativa mayor.