edición i: Latinoamérica y su silenciosa carrera armamentista
CIUDAD DE BUENOS AIRES, (
La región cuenta con la "ventaja" de de no tener restricciones en cuanto a la compra de armamento ya que no existe una verdadera prohibición para los países que están fuera de la Unión Europea o la OTAN.
Uno de los grandes proveedores es Alemania, a pesar de que en ese país existen restricciones para su exportación. Pero hecha la ley hecha la trampa; ya que tal legislación versa sólo sobre armas completas y no en componentes armamentísticos y de material de doble uso.
La única excepción contemplada tiene que ver con intereses puntuales de la política exterior o de la seguridad nacional alemana. Pero hay quienes sostienen que de la letra escrita a los hechos hay un abismo.
Esto ha generado ciertas diferencias en la Unión Europea, ya que En 1998, en el preámbulo del Código los países miembros de la UE, todos se comprometieron a impedir la exportación de armas y equipos militares que pudiesen contribuir a la inestabilidad internacional.
Brasil, Chile, Venezuela y Colombia son los principales importadores de armas alemanas en Latinoamérica.
El periodista uruguayo Raúl Zibechi, dice en un artículo publicado en Red Voltaire que "Evidentemente la importancia de la capacidad militar en el sistema político internacional no terminó con el fin de la Guerra Fría. La mayoría de los gobiernos latinoamericanos afirman que las recientes adquisiciones de material bélico están destinadas a reemplazar material obsoleto".
De todos modos, Rusia se ha convertido en el gran proveedor sobre todo para Venezuela, con compras millonarias por parte de Hugo Chávez Frías.
El analista sostiene que "La falta de control de las exportaciones de material militar incentiva la carrera armamentista en estos países y profundiza la desproporción entre el gasto en armas y el dedicado a combatir el hambre y la pobreza".
