El orgasmo, en un relato femenino
CIUDAD DE BUENOS AIRES (
Las sensaciones físicas en los genitales las sentimos como calientes, eléctricas o ligeramente picantes, y frecuentemente éstas se difunden por todo el cuerpo.
Finalmente, la mayoría de las mujeres sentimos contracciones musculares en nuestra vagina o en la parte inferior de nuestra pelvis, descriptas a menudo como ‘pulsaciones pélvicas’.
Durante la fase orgásmica podemos experimentar:
Contracciones musculares rítmicas que ocurren en el tercio exterior de la vagina, el útero y el ano.
Las primeras contracciones musculares son las más intensas, y ocurren a un ritmo de un poco más que 1 por segundo (0,8 segundos).
Al continuar el orgasmo, las contracciones se vuelven menos intensas y ocurren más aleatoriamente.
Un orgasmo moderado puede tener 3-5 contracciones, uno intenso 10-15.
El "rubor sexual" se vuelve aún más pronunciado y puede cubrir un mayor porcentaje del cuerpo.
Los músculos de todo el cuerpo pueden contraerse durante el orgasmo, no solamente los del área pélvica.
El orgasmo también tiene lugar en el cerebro, como indican las ondas cerebrales monitoreadas.
Algunas mujeres emitimos o rociamos un poco de fluido por nuestra uretra durante el orgasmo.
A esto -a menudo- se lo llama ‘eyaculación femenina’.
Mientras que aún no se han puesto de acuerdo sobre si lo que se expele es orina u otra cosa, la fuente del fluido carece de importancia; las mujeres sentimos orgasmos muy fuertes cuando esto sucede.
La miotonía puede ser evidente en todo el cuerpo, especialmente en el rostro, manos y pies.
Nuestra expresión facial puede indicar que estamos padeciendo dolor, cuando en realidad estamos teniendo un orgasmo muy placentero.
En el pico del orgasmo todo el cuerpo se nos pone rígido momentáneamente.
Durante la fase de resolución podemos experimentar:
Si la estimulación sexual continúa, podemos gozar de uno o más orgasmos adicionales, y todo vuelve a empezar.
La vagina y la abertura vaginal retornan a su estado natural de relax.
Los senos, labios, clítoris, y útero retornan a su tamaño, posición y color normales.
El clítoris y los pezones pueden estar tan sensibles que cualquier estimulación puede resultar incómoda.
El ‘rubor sexual’ desaparece.
Puede haber mucha sudoración y respiraciones profundas.
El corazón puede latir rápidamente.
Si el orgasmo no ocurre, experimentamos todo lo listado arriba, pero a un ritmo mucho menor. La sangre atrapada en los órganos pélvicos, no habiendo sido disipada por las contracciones musculares orgásmicas, puede resultar en una sensación de pesadez e incomodidad en toda la pelvis.
Si experimentamos un orgasmo, usualmente podemos tener muchos más en una sesión, en tanto continúe una estimulación apropiada y estemos predispuestas.
Las mujeres que jamás han experimentado el orgasmo, y las mujeres que no están seguras de si lo han hecho, preguntan frecuentemente "¿Cómo se siente un orgasmo?"
Esta es una pregunta difícil de responder, si no imposible.
Imagínense tratando de explicar a alguien cómo se siente estornudar o bostezar, o hacer que alguien ciego comprenda lo que significa el color azul.
No es fácil.
La manera como interpretan nuestros sentidos y nuestro cerebro los estímulos físicos es subjetiva, eso depende únicamente de las percepciones de cada individuo.
Podemos medir los estímulos físicos, pero no podemos medir cómo los percibe una persona en particular.
Incluso si estamos conectadas a un equipo de monitoreo, cuando experimentamos 15 contracciones orgásmicas fuertes en un lapso de 10 segundos, ¿cómo se sabrá si estamos experimentando el orgasmo más intensamente que otra mujer que sólo tuvo 5 contracciones durante 4 segundos?
