Pedido solidario: Un chaleco fluorescente para Amoroso y otro para Araujo
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Si hay muchos 'motochorros' suelto es porque no hay tarea policial eficiente. En todo caso, la acción de los 'motochorros' es consecuencia de la ausencia de la Superintendencia Metropolitana de la Policía Federal Argentina.
Sin embargo, en vez de embestir contra el déficit policial y aumentar la presión para la transferencia de una parte de la fuerza de seguridad de la Nación a la Ciudad, los legisladores oficialistas han comenzado a imaginar respuestas muy polémicas.
Por ejemplo, el diputado porteño de Recrear, Carlos Araujo, y el sindicalista de los trabajadores de juegos de azar y diputado porteño por el peronismo macrista, Daniel Amoroso, son los autores de un proyecto de ley que prevé que el conductor de toda motocicleta debe transitar obligatoriamente con una pechera fosforescente, en la que se leería la matrícula del vehículo.
"Seguro que ya tienen el proveedor de pecheras. Es gente muy práctica", opinaron algunos conocedores de los temas de seguridad, a quienes les pareció ridícula la propuesta.
Araujo no está de acuerdo. Para él, "Los hechos de inseguridad y violencia con los que tratamos todos los días son graves. Ultimamente notamos que los robos por parte de los motochorros se han acrecentado de manera abrupta. En algunos casos no solo se roba sino que finaliza con una tragedia".
Según Araujo, en Cali, ciudad colombiana famosa por el cártel de narcotraficantes de los hermanos Rodríguez Orejuela, por sus catedrales católicas y sus hermosas mujeres, si un motociclista circula sin pechera es detenido inmediatamente, ya que levanta sospecha de ser parte de los llamados "motochorros".
¿La Ciudad de Buenos Aires es Cali? Debe recordarse que en Cali hay paramilitares, Farc, ELN y otros participantes de la guerra civil que padece ese país.
"La pechera fosforescente es un recurso práctico, con el cual los agentes de policía se podrían dar cuenta, si una moto fue robada en la vía pública, ya que el conductor de la motocicleta, por lo general es el dueño/titular", concluyó Araujo.
Es obvio que Araujo no tiene motocicleta, nunca condujo una motocicleta y que prefiere soslayar la cuestión de fondo: la inacción policial.
La Legislatura porteña se involucrará en el polémico proyecto del registro de conducir por puntos.
Pero, ¿por qué incluyó este tema en el debate?
Quienes no cumplan, podrán ser castigados con una multa de entre 200 y 1.000 unidades fijas (cada una equivale a $1). Y también tendrá una quita de entre 7 y 10 puntos de la licencia de conducir una vez que se apruebe el scoring.
El sindicalista Daniel Amoroso se cubrió diciendo que su propuesta es "una medida preventiva". Agregó: "Es muy conducente en el sentido de marcar la diferencia de aquellos que usan la moto para trabajar y no para delinquir".
Grotesco. Un 'motoquero' dijo, con fundamento: "Esto quiere decir que para Amoroso somos todos chorros, salvo que demostremos lo contrario. Luego, es obvio un desaliento al uso de motocicleta. Cabe preguntarse, ¿por qué sí a las motos y no a las motocicletas? ¿Y por qué los automovilistas se van a salvar?"
Amoroso insistió en que se inspiró en casos vigentes en Colombia, México y Honduras. Negó que sea una experiencia bananera.
De todos modos, hay temas más perentorios que ese y al respecto ni Amoroso ni Araujo se involucraron.
Según el Ente Regulador de la Ciudad de Buenos Aires, el 52,8% de los choferes de ómnibus no respetan la ley general de tránsito.
Las infracciones más habituales a la ley 24.449, son: no arrimarse al cordón en el momento del ascenso y descenso de pasajeros; no respetar el lugar asignado para la parada; permitir que los pasajeros desciendan por la puerta delantera del vehículo.
El relevamiento revela que el 98,65% de las unidades del autotransporte público cometen diversas infracciones cuando llegan a sus terminales: mantener el motor encendido mientras el colectivo está en espera, realizar tareas mecánicas en una unidad que espera por pasajeros y utilizar como terminal sectores públicos no autorizados para tal fin.
En estos casos, las sanciones que contemplan la ley son monetarias. Pero... nunca llegan a cobrarse.
Las líneas más infractoras son la 132, la 60, la 80, la 41, la 45 y la 9.
Por supuesto que además está la falta de educación vial, sobre lo que ya abundó Urgente24, sin éxito evidentemente.
Pero Amoroso y Araujo prefirieron avanzar sobre los 'motochorros'.
No se trata solamente de la revisión del sistema de licencias de conductor con puntos en contra por cada infracción cometida por sus titulares y unificar los registros de antecedentes de infractores de Ciudad y Provincia de Buenos Aires.
Hay mucho por hacer en la concientización de la población, tanto para que ayude a fiscalizar como para que respete las normas de tránsito. De lo contrario, es otra guerra perdida.
