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Con la cartonera Daniela, Piñeiro alcanzó su redención

Trasciende ya las fronteras el impacto periodístico de Daniela Cott, la 'cartonera' de 15 años que ahora es modelo de la agencia de Raúl Piñeiro, en una historia digna de Cenicienta. Aqui una nota en el diario chileno La Nación. En la Ciudad de Buenos Aires, hay versiones que afirman que ya la buscan los de Marcelo Tinelli para la temporada 2008.

SANTIAGO DE CHILE (La Nación). Daniela Cott fue descubierta por un buscador de talentos, Francisco Doria, que le preguntó si quería ser modelo. Le dejó una tarjeta, aunque ella pensaba que era una broma. Dos semanas después se animó y fue a verlo, acompañada de su mamá. Daniela, luego, fue becada por la agencia de Ricardo Piñeiro por seis meses. Allí, dio sus primeros pasos. Hoy trabaja para la agencia internacional Elite.
Antes de ser modelo, Daniela iba cada mañana a la escuela y a las 17:00 viajaba a la Ciudad de Buenos Aires para comenzar su ardua jornada de trabajo: buscar entre los desechos de los vecinos del barrio de Palermo cartones y botellas para vender. Trabajaba casi siempre hasta las 22:00 ó 23:00, lo que llevó a que se atrasara en sus estudios. Los sábados, ella y su familia vendían lo conseguido en un depósito, logrando hacer unos pesos para sobrevivir.
 
Sus ojos verdes son un misterio redondo. En diciembre ganó el Elite Model Look de Argentina, entre 400 participantes, clasificándose para la competencia internacional. Pero hasta hace menos de dos años abría las bolsas de basura de Buenos Aires, cada noche, en busca de cartones y papeles para vender y sobrevivir. Una historia de esas que suceden, pero definitivamente no tan a menudo.
Cuando posa para la cámara indiscreta que juega a robarle el alma, Daniela Cott, de 15 años, se aleja por unos segundos de su pasado y de ese atolladero de ser una niña mujer, una adolescente. Daniela camina. Cambió las calles nocturnas, peligrosas, por las pasarelas de la moda, que es otra selva.
A ratos, los tacones altos y el rímel le regalan ese aire de "femme fatale" propio del ámbito del modelaje. El mismo mundo complejo, exigente, aparente, que hasta hace dos meses la exhibía como "la primera modelo cartonera", pero que ahora le ruega que no hable con la prensa de residuos domésticos y desigualdades sociales. Que se deje llevar por la aventura de ser una Cenicienta moderna, en una Argentina de cuentos.
Le enseñaron a maquillarse, a vestirse, a cuidarse el cuerpo y a desfilar. Y dicen que lo hace todo muy bien.
-¿Te gusta la idea de ser como Cenicienta?
-Sí, porque lo mío le pasa a poca gente. Dios me dio una segunda oportunidad.
-¿Y quién vendría a ser la madrastra mala? ¿Alguien te ha discriminado por haber sido cartonera?
-No, todo el mundo me trata bien.
-¿Tus compañeras modelos también?
-Bueno me tratan bien, pero me miran diferente. A veces yo también me siento diferente. Tal vez porque soy nueva o porque no soy de hablar mucho.
VOLVER A EMPEZAR
Daniela tiene la piel canela y la cabellera larga que destella al sol. Mide 1,77 metros, repartidos en una figura espigada y armónica, todavía sin curvas. A los 10 años padeció anorexia, según ella por culpa de sus hermanos, que la cargaban con que iba a ser igual que una tía gorda. Hoy su aspecto no desentona con el de sus pares: cara angulosa, ojos y boca grandes, nariz pequeña. Tiene las medidas que exige la norma: 85-58-89.
Aprovecha cada minuto libre, entre la agencia y la escuela (cursa el 7mo. grado del nivel primario), para escuchar a Ricky Martin y a Chayanne. Y, sobre todo, para pasar el rato con algunos de sus hermanos, a los que extraña mucho durante su nueva rutina laboral: "Siete son varones. Me gusta jugar con ellos a la pelota, a las bolitas. Sus juegos son más divertidos que las muñecas", se ríe infidente. Pero cuando los flashes la queman, ella deja la infancia para calzarse la imagen sexy, que todavía le cuesta impostar. En las fotos posa seria, secreta.
-¿Te harías cirugías plásticas, como otras modelos?
-No, no me quiero tocar nada. Quedan todas destruidas.
-¿Aunque te dijeran que es bueno para tu carrera?
-Si algo no me gusta, no lo hago. No tengo la obligación.
-¿Con qué sueñas cuando estás despierta?
-Con llevar a mi familia a conocer el mundo. Pero, sobre todo, con sacarlos de acá. Me da miedo que les pase algo a mis hermanos.
Daniela habla de Villa Caraza, la localidad ubicada al sur del conurbano bonaerense que la vio crecer. Una de tantas barriadas industriales, trabajadoras, que con las crisis económicas se hicieron íntimas de la pobreza, la violencia y la desocupación laboral.
Vive en una casa de 3 ambientes, construida por su padre, que hoy comparte con 6 de sus 10 hermanos y su madre, Olga, de 39 años. Una habitación es toda para ella. En otra duerme su madre, con sus hermanos Sasha (1) y José María (9) y, en la tercera, sus hermanos Hernán (17), Brian (14) y los mellizos Eduardo y Gabriel (11). Los más grandes, Patricia (24) y Jorge (23), que son hijos de una pareja previa de su madre, ya formaron sus propias familias. El décimo es Alexander, que es hijo de su papá y vive con su madre.
Daniela habla poco de su familia, pero deja claro que son muy unidos y que para ella son lo más importante. Hernán, el padre, tiene 33 años y es albañil, y hace poco se reconcilió con la mamá de Daniela. Su hija dice que la relación entre ellos es muy buena, aunque en el pasado lo denunció por episodios de violencia doméstica.
En la vivienda vecina a la de la joven vive Marisol, su mejor amiga. "Es mi compañera del alma, recopada. A ella también le gustaría modelar, es muy bonita, pero bajita de altura".
Cuando comenzó a trabajar como modelo, Daniela le hizo a su madre un pedido especial: que dejara de cartonear. "Todo lo que quiero, lo quiero para mi familia, mis hermanos confiesa la joven , para que ellos tengan un futuro digno. Que no salgan a la calle y los roben o los maten".
Su primer sueldo fue por una producción de fotos para una tienda de ropa. Le pagaron $ 500 ($Ch 79.000) por concepto de canje de prendas, y $ 300 en billetes.
Esa noche invitó a su familia a cenar a un restaurante de tenedor libre de la zona, algo que recuerda con orgullo y emoción. Hoy gana unos $ 4.000 al mes, aunque eso fluctúa, claro, de acuerdo con los trabajos puntuales que vayan surgiendo.
-¿Cómo se vive el hecho de ser el sostén económico de la familia, siendo tan joven?
-A mí me gusta que ellos estén bien, no me fijo en la responsabilidad. Lo hago a mi manera.
-¿Te sientes distinta luego de tantos cambios en tu vida?
-No, soy la misma. Me siento segura. Tengo un carácter de mierda, soy familiera y valiente.
-¿Te desnudarías para una producción de modas?
-No, ni loca. Tampoco me gusta desfilar en ropa interior, pero lo hago rapidito y a otra cosa.
LAS NOCHES CARTONERAS
Las cicatrices todavía surcan las manos de Daniela, como testimonio de la vida real que tuvo durante tres años en la calle, sin princesas ni palacios. Pero desde que entró al circuito de la belleza ideal, sus manos fueron sometidas, más de una vez, a tratamientos estéticos para embellecerlas y borrar esas marcas.
Prefiere no hablar de esa época, pero tampoco olvida. "Yo le pediría a los políticos que le den a los cartoneros guantes, para que no se lastimen, y ropa de lluvia y un botiquín para emergencias. Uno se corta las manos todo el tiempo", reconoce la modelo, más allá del protocolo impuesto por su mánager. "Mucha gente vive de eso. Es un trabajo muy digno, como cualquier otro, pero no volvería a hacerlo, no quiero", asegura.
-¿Cuáles son los pros y los contras de este nuevo mundo, el de la moda?
-Me gustan los desfiles de alta costura y la fotografía. Me divierte mucho que el fotógrafo me guíe.
-¿Y lo malo?
-Tener que encajar entre la gente.
Su nuevo representante, Salvador Jaref, de la agencia Elite, se entusiasma con que ella termine la escuela con una profesora particular y empiece a estudiar inglés. Ella sueña con viajar. "En dos años me imagino siendo modelo internacional de Elite, trabajando en Francia. Son lindas las francesas, ¿no? A mí me gustan. Hablan lindo, son delicadas", dice risueña.
El 4 de enero, la modelo corrió a tramitar de urgencia su pasaporte: el martes 15 viajará a España su primer vuelo en avión , donde realizará producciones para medios famosos como la revista 'Hola'.
"Pero después me vuelvo, porque el Elite Model Look International, que se iba a hacer este mes en Turquía, se pasó para marzo", argumenta. Será la primera vez que se alejará de su madre.
Daniela se declara fanática de las milanesas con papas fritas y huevos fritos. Y jura (entre risas, de las pocas que ella se permite en la entrevista) que las cuidadosas dietas de las modelos no prohíben tamaño banquete.
Dice que es devota de San Jorge, "porque es un santo que lucha. Es ese que anda a caballo con un chico arriba y el dragón. Es valiente, como yo", asegura con sus ojos nuevamente serios, dos esmeraldas redondas.
-¿Qué te dicen los hombres por la calle?
-No sé, no les doy bola. Sólo tengo corazón para mi novio [Matías, de 20 años]. Quiero casarme de blanco en la iglesia de Luján, con carroza y todo. Que los caballos sean blancos.
-¿Extrañas algo de tu vida anterior?
-No, la verdad que no.

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