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Auge de los celulares con cámaras: 'La sociedad del control'

A continuación, una interesante reflexión acerca de la evolución de las tecnologías, como ser los celulares con cámaras, que permite llevar a cabo prácticas comunicativas que pueden llegar a ser un "instrumento de fuerte control social".

Desde un viejo descampado entre las vías del todavía estatal ferrocarril Mitre y la Avenida del Libertador, un hongo de humo y polvo fue captado por una cámara amateur.   Los estudiantes que tomaron esas imágenes observaron cómo su video fue reproducido por los canales abiertos de televisión una y otra vez.  Esta incidencia se dio bajo la sección del canal 11 (a esa altura Telefe) de Buenos Aires denominada "Cazadores de noticias".   Corría el año 1992 y la posibilidad registrar imágenes en movimiento era un tanto incómodo, sobre todo por el tamaño de los dispositivos.  Por lo cual, los pocos que salían con cámara en mano a la calle, eran grandemente visibles y su capacidad de ejercer la mirada sin ser advertidos era una tarea casi imposible.  
Por otro lado, en esa misma sociedad que se debatía entre los artículos importados y el cierre del cordón productivo-fabril, los medios comenzaron a mostrar un nuevo producto que elevaba el status social: el teléfono celular.   Mas allá de los cuasi ridículos equipos que se asemejaban a un bolso o los viejos "ladrillos" que dominaron hasta casi mediados de los ´90, la modernización de teléfonos vino de la mano de la masificación del producto y el consecuente abaratamiento de los costos.   Al día de hoy, en la Argentina abundan los usuarios de telefonía celular con equipos que sacan fotos y graban video de media y alta calidad.
Hace pocos días cumplió su primer aniversario un hijo directo de aquellos Cazadores de noticias: el segmento TN y la gente.   Con la misma propuesta que su antecesor, pero basado en las nuevas tecnologías de los teléfonos.  Se calcula que el 62% de los usuarios de celulares tienen un equipo con cámara y esta característica hace que el canal de noticias de Grupo Clarín cuente con miles de corresponsales por evento ávidos de tomar imágenes y disfrutar del minuto de fama que le brinda ver su nombre en la pantalla.
Ahora, la constante grabación de imágenes o la posibilidad de hacerlo conlleva un cambio profundo en la sociedad.   Daniel Bell, en su libro "las contradicciones culturales del Capitalismo" argumentó que antes de la decadencia que trajo a la sociedad estadounidense el sistema del capital, existía un modelo de control permanente entre los propios ciudadanos protestantes; es por eso que para realizar cualquier de comportamiento indebido, solían irse a otros pueblos, porque la presión que su propia comarca se les tornaba insoportable.   Ese viejo modelo de control donde los vecinos todo lo veían y se encargaban de circular esa información puede asemejarse a lo que hoy vivimos con los celulares.   Tener la presión de ser filmado en cualquier instante es una presión extra con lo que cargaremos a la hora de hacer algo indebido, pero con un agregado especial que dispone el valor documental de las imágenes.   Si este enfoque del uso del teléfono celular avanza, la maquinaria de control avanzará y hasta puede llegar a mancillar las libertades individuales y el derecho a la intimidad.  Por ser un proceso social novedoso, recién comienza el debate que luego será rubricado por una legislación. Varios son los conceptos a tratar como la tipificación del robo de imágenes y hasta donde llega el derecho sobre la propia imagen.
Este tipo de proyectos comunicativos pueden caer en la dicotomía de brindar información o vulnerar la privacidad.  Tal vez se convierta en un medio en si mismo, a la altura de You Tube.  De la evolución del uso de estas tecnologías dependerá que sigan siendo un artículo recreativo o un instrumento de fuerte control social de nuestras sociedades.   Desde otro home video hasta un 1984 de George Orwell.  El tiempo dirá.
Diego Gonzalo Diaz
Licenciado en Periodismo

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