Tan equipada estará que, según afirman, dispondrá de sedes para el parlamento, los diversos ministerios y la torre más alta del mundo, de 652 metros de altura.
Pero el plan no está exento de controversia, incluso por parte de los mismos políticos que están en el centro de la escena. El gobernador de Osaka, Hashimoto, dice que su ciudad aceptaría gustosamente el rol de respaldo, mientras que el gobernador de Tokio, Ishihara, sostiene que no puede ver la capital en ninguna parte que no sea Tokio.
Si el plan avanza, será la copia de seguridad mas cara y ambiciosa de la historia de la humanidad.
Los patrocinadores no han calculado el costo de la construcción de la ciudad. Por el momento, Ishii y sus colegas legisladores -incluyendo a Banri Kaieda del Partido Demócrata, Shizuka Kamei del Nuevo Partido Popular y Ichiro Aisawa de los demócratas liberales- se limitan a la búsqueda de los ¥ 14 millones (US$ 180.000) necesarios para un primer estudio de viabilidad.
Y despues estará el tema de la selección de los 50.000 habitantes que deberán desplazarse a esa ciudad paralela.