En ese sentido, las grandes empresas ya se van sumando a la iniciativa. Es el caso de la compañía alimenticia Kraft Foods, quien anunció una reducción del 10% promedio del contenido de sodio en sus galletitas y quesos en América Latina, objetivo que se habrá cumplido para el año 2013. El anuncio integra el programa de la firma por ofrecer productos cada vez más saludables a los consumidores.
Esta iniciativa incluye a marcas presentes en Argentina como Club Social, Oreo Cerealitas, Mayco, Lincoln y Manón, además del queso Philadelphia y aquellas globales como Chips Ahoy, Ritz, y Trakinas. Se trata de un plan de reducción de sodio que se inició en el año 2009 a través del trabajo interdisciplinario de distintas áreas de la compañía. Ese mismo año se redujo un 8,5% de sodio en las galletitas Cerealitas Salvado.
“Estamos tomando medidas concretas atendiendo los intereses de nuestros consumidores y usando tecnologías que nos permiten ofrecer productos con menos sodio sin comprometer el sabor o la calidad”, sostuvo Ivette Bassa, Vicepresidente de Investigación, Desarrollo y Calidad de Kraft Foods América Latina.
Kraft Foods fue la primera compañía en comprometerse a nivel global a reducir grasas trans en todos sus productos. A través de la adhesión, desde el año 2008, a la “Declaración de Rio de Janeiro, las Américas libres de grasas trans”, la compañía asumió el compromiso abalado por la Organización Panamericana de la Salud por reducir las grasas de origen industrial en los alimentos.
Kraft Foods también participa activamente de las discusiones que se están llevando a cabo en varios países de la región.
Investigadores en Canadá han estimado que reducir el consumo de sodio un 10 % cada año en 18 países de América Latina, podría prevenir unos 593.000 eventos cardiovasculares y salvar alrededor 54.000 vidas. Los estudios indican que la reducción del consumo de sal a nivel de la población puede disminuir la prevalencia de las enfermedades crónicas relacionadas a un costo de entre US$ 0,04 y US$ 0,32 por persona al año.
Aunque la sal es esencial para el cuerpo humano, el consumo excesivo puede causar hipertensión, un importante factor de riesgo para ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y enfermedades renales. En las Américas, entre una quinta y una tercera parte de los adultos sufre hipertensión y, entre las personas de más de 80 años de edad, el porcentaje supera el 90%.
En la mayoría de los países de la región, la ingesta promedio de sal es considerablemente superior a la recomendación internacional de consumo de menos de 5 gramos de sal por persona al día. Por ejemplo, los brasileños consumen en promedio 11 gramos al día, mientras que los argentinos consumen 12 gramos, los canadienses 7,7 gramos, y los estadounidenses 8,7 gramos por persona al día.
El problema no sólo es la sal que se agrega a los alimentos al cocinarlos o en la mesa. En la mayoría de los países de las Américas, la proporción mayor de la sal alimentaria proviene de las comidas pre-hechas y los alimentos elaborados como el pan, las carnes procesadas, los cereales para el desayuno y los refrigerios.
“La mayoría de las personas no saben de dónde proviene la mayor parte de la sal que ingieren y cuán nociva puede ser para su salud”, dijo el doctor James Hospedales, Asesor Principal de la OPS/OMS en materia de prevención y control de enfermedades crónicas. "La concientización y la modificación del comportamiento son importantes, pero las políticas y la acción para toda la población son clave si queremos que la opción saludable sea la alternativa fácil de elegir para las personas”, agregó.
En Argentina y Chile, las autoridades sanitarias han trabajado con éxito con panaderías grandes y pequeñas para reducir el contenido de sodio del pan, una de las principales fuentes de sal alimentaria en ambos países. En Brasil, las principales asociaciones de fabricantes de comida han acordado reducir el contenido de sal en el pan preparado industrialmente en un 10% para 2014.
Otras actividades que están actualmente en marcha para reducir el consumo de sal en las Américas incluyen:
La promoción de la causa en la industria para fomentar la adopción voluntaria de metas para reducir la sal en los productos alimentarios, incluidos el pan, las carnes, las sopas y fideos instantáneos, los cereales para el desayuno, los alimentos para bebés, las mezclas para preparar tortas y los refrigerios.
Campañas educativas y en los medios de difusión sobre la importancia de consumir menos sal.
La inclusión del sodio en el rotulado nutricional y como parte de las recomendaciones alimentarias nacionales.
La inclusión de sesiones sobre la sal en las reuniones y las conferencias de salud pública.
La vigilancia del contenido de sodio en los alimentos y los niveles de la ingesta en la población.
La coordinación con los programas de administración de suplementos de yodo para prevenir la disminución de la ingesta de yodo debido a la reducción del sodio.
Aquí, 7 tips para reducir el consumo de sal
Los expertos recomiendan no consumir más de 2,5 g de sodio al día, es decir, una cucharadita de té.
¿Pero cómo lograr disminuir el consumo de sal?
- Usar productos reducidos en sodio o sin sal.
- Comprar vegetales frescos, congelados o de lata que no contengan sal.
- Usar carne fresca de aves, pescado y carne magra en lugar de los tipos enlatados, ahumados o procesados.
- Limitar el consumo de alimentos procesados (como el tocino y el jamón), alimentos envasados en vinagre (como pepinillos o aceitunas) y los condimentos.
- Limitar también el consumo de las versiones de salsa de soya y teriyaki o preferir aquellas que contienen menos sodio.
- Disminuir el consumo de pasta y mezclas de cereales al instante o con saborizantes, a los cuales se les agrega con frecuencia mayor cantidad de sal.
- Elegir alimentos de preparación rápida con menos sodio. Reducir el consumo de comidas congeladas, pizzas y mezclas empaquetadas, sopas o caldos en lata y los aderezos para ensalada; éstos a menudo contienen grandes cantidades de sodio.