Siguiendo este ciclo de noches y días (periodos de mayor luz y conciencia y periodos de mayor oscuridad y caos), Calleman asegura haber predicho fechas importantes o transformativas para la humanidad como la última crisis económica mundial. Claro que, como sucede con los horóscopos, no es tan difícil crear un espejo de resonancia adaptado a los sucesos globales con cualquier sistema de interpretación temporal.
Según la interpretación del tiempo maya de Calleman, el fin del calendario no representa el fin del mundo ni mucho menos, sino solamente una aceleración hacia un nuevo código de tiempo de creatividad, el amanecer de un nuevo paradigma. Si Calleman está en lo correcto mañana deberíamos de presenciar un suceso de importancia global. Es más, todos los días pueden ser el inicio de una nueva era.
Sin embargo, Calleman tiene muchos detractores, quienes señalan que se trata de una manifestación más del frecuente oportunismo en el terreno de la metafísica y la espiritualidad (ven a Calleman como otro Harold Camping); hay también los que simplemente señalan que sus estimaciones no tienen ninguna base científica real y son solamente creencias espirituales.
La tesis de Calleman es explorada en el documental The Quickening, que sostiene que la aceleración del cambio evolutivo podría llegar a su pico el 28 de octubre del 2011.