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Llegó el día: La elección con menos interrogantes de la historia

Hay que reconocer la habilidad exhibida por el Frente para la Victoria al insistir con las elecciones primarias el 14/08: fue como una 1ra. vuelta antes de la 1ra. vuelta, y que quitó sorpresas al día de la verdadera elección.

por ROSENDO MARÍA FRAGA

 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Nueva Mayoría). Nunca desde 1983 una elección presidencial generó tan poca movilización en la Argentina, ni estuvo tan decidida en la percepción de los votantes. Ello es por dos causas.

> La primera, la pre-elección que significaron las primarias simultáneas, abiertas y obligatorias del 14 de agosto, que dieron por resultado una diferencia de 38 puntos a favor de la candidata oficialista, Cristina Kirchner.

> La segunda, que la docena de sondeos publicados en los últimos quince días muestran que la Presidente obtendría entre 52% y 57% de los votos, sin que ninguno de los candidatos opositores pueda alcanzar el 20%. De acuerdo a ello, el oficialismo sumaría algunos puntos más y mantendría una diferencia en puntos cercana a 40 sobre el segundo.

La oposición fracasó el polarizar el 50% que la votó en agosto y está fracasando también en hacerlo con el 45% que aproximadamente retendría el 23 de octubre.

En términos históricos, la candidata oficialista probablemente será reelecta con el mayor porcentaje obtenido en una elección presidencial desde 1983, cuando Alfonsín fuera electo con 52%.

A ello la interpretación oficialista tratará de sumar el mayor porcentaje en puntos entre el primero y el segundo, buscando superar al de Perón en 1973, que fue de 39, sobre Balbín. Queda así definida una amplia mayoría electoral con una oposición muy atomizada, en la cual probablemente Hermes Binner sea el más votado, alcanzando el segundo lugar.   

 
En el Congreso, el oficialismo tiene así asegurada amplia mayoría en las dos cámaras, no sólo por los legisladores que obtiene sino por los que se sumarán de otros bloques. Para la mayoría en Senadores se requieren 36 bancas y el Cristinismo quedaría cerca de las 40.

En Diputados la mayoría es de 129 y se acercaría a los 140 sumando los aliados. Con estos números no tendría problema después del 10 de diciembre en aprobar el presupuesto 2012 que mantiene márgenes de decisión importantes para el Ejecutivo, en prorrogar la ley de emergencia económica que amplía dichas atribuciones sobre las del Congreso, en lograr la aprobación de la ley de tierras -hoy demorada por la oposición en Diputados-, en tener la sanción de leyes que puedan debilitar la posición de los medios privados, como podría ser la estatización de la empresa Papel Prensa, o una modificación de la Carta Orgánica del Banco Central que termine con su independencia. En cuanto a la reforma de la Constitución, el oficialismo no llega a los 48 senadores y los 167 diputados requeridos.

Pero si el Cristinismo se mueve rápido y recurre al uso o amenaza de instrumentos de democracia directa (como una consulta popular no vinculante), puede llevar a un sector de la oposición a negociar, como sucediera en 1993 con el Pacto de Olivos.  

 
A nivel de distritos, la hegemonía del oficialismo también será muy fuerte. Sobre 24 distritos, ya han realizado elecciones de gobernador 13 y el 23 las realizarán otras 11.

Sólo 2 (Santiago y Corrientes) renuevan los gobiernos provinciales en 2013. Quedarán así en manos opositoras tres distritos: Ciudad de Buenos Aires, en manos del PRO, Santa Fe, con gobernador socialista, y San Luis, donde ganará la versión del peronismo disidente de los hermanos Rodríguez Saá. El radicalismo ha perdido dos provincias que gobernaba (Catamarca y Río Negro, estas última oficialista) y podría disputar Mendoza.

En líneas generales el oficialismo nacional y sus aliados gobernarán en 20 ó 21 distritos. En la provincia de Buenos Aires, la reelección del gobernador Scioli será por amplio margen -una diferencia en puntos similar a la que habrá a nivel nacional- sobre Francisco de Narváez, quien será nítidamente el segundo, mejorando algunos puntos sobre el resultado de agosto.

Pero el alineamiento de los gobernadores justicialistas con el Cristinismo dependerá en el futuro del grado de consenso y poder que mantenga. Gobernadores como el de Buenos  Aires (Scioli), Córdoba (De la Sota) o Salta (Urtubey) se han movido en los últimos meses más cerca o más lejos del gobierno de acuerdo a las circunstancias.   

 
La elección dejará como cuestión política central el rol del peronismo en el futuro. En la elección presidencial de 2003, la suma de los 3 candidatos afiliados al PJ (Carlos Menem, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá) totalizó 63% y el único afiliado a la UCR (Leopoldo Moreau) sólo 2,6%.

En 2007, la suma de los tres candidatos presidenciales integrantes del peronismo (Cristina Kirchner, Alberto Rodríguez Saá y Roberto Lavagna) llegó al 72% y el radicalismo no presentó ningún candidato para la Presidencia.

El pasado 14 de agosto, los tres candidatos a Presidente afiliados al PJ (Cristina Kirchner, Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde) llegaron al 71%, porcentaje que se repetiría el 23 de octubre. La UCR con alianzas extrapartidarias sumó 12% y ahora perdería algunos puntos.

La Argentina ha dejado de ser bipartidista y el peronismo es una fuerza política que ocupa el espacio del oficialismo y parte del opositor, reunificándose o dividiéndose en el poder de acuerdo a las circunstancias. La conmemoración del Día de la Lealtad, que es la fecha del peronismo, muestra las diferencias crecientes entre el Cristinismo y esta expresión política.

Un año atrás, el oficialismo conmemoraba la fecha con un gran acto en el estadio de River, convocado por la CGT, el que fue presidido por el matrimonio Kirchner y Hugo Moyano. Ahora, en cambio, Cristina prefiere no participar en la conmemoración de la fecha, reduciendo el rol del peronismo y el sindicalismo en la coalición oficialista.  

 
En conclusión: nunca desde 1983 -e incluso antes- una elección presidencial despertó tan poca expectativa en los votantes ni su resultado estuvo tan definido en su percepción; el oficialismo no sólo tendrá un triunfo contundente en primera vuelta con más del 50% y cerca de 40 puntos de ventaja sobre el segundo, sino también amplias mayorías en el Congreso; quedarán bajo control del oficialismo 20 ó 21 distritos sobre 24, aunque el alineamiento de los gobernadores del PJ en el futuro puede cambiar de acuerdo a las circunstancias y la elección consolidará al peronismo como la fuerza política hegemónica, ocupando el espacio oficialista y parte del opositor.

La oposición queda atomizada y sin liderazgo definido.

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