El actual presidente indonesio, quien renovó su cargo en el 2009 con el 60% de aceptación, sufre actualmente una aceptación popular del 46%, la más baja de su gestión, estimaron encuestas de diversos medios de comunicación.
Yudhoyono ha apostado por una reforma en profundidad de su gabinete. Ha nombrado a 7 ministros, 10 viceministros e incluso ha cambiado al director de de Inteligencia del Estado
El presidente ha presentado al nuevo ejecutivo con un discurso en que ha expuesto su programa político para los 3 años que le quedan de mandato. Yudhoyono ha establecido un decálogo de 8 puntos prioritarios para el gobierno entre los que se encuentra objetivos como erradicar la corrupción, supervisar que el presupuesto se aplique con efectividad, erradicar la pobreza, llevar a cabo reformas en 141 empresas estatales, mejorar la disciplina de los funcionarios, mantener la seguridad alimentaria y energética, etc.
Aunque
la economía de Indonesia es una de las más estables de Asia y se prevé que crezca a un ritmo del 5,5% en 2011, los numerosos escándalos de corrupción, en los que ha estado muy implicada la administración estatal, y la crisis permanente del poder judicial han deteriorado la imagen del gobierno.
El extesorero del partido de Yudhoyono, Muhammad Nazaruddin, huyó del país tras ser acusado de corrupción y finalmente fue detenido el pasado agosto en Colombia. La investigación ha salpicado a numerosos miembros del partido y del gobierno.
En la última decada, Indonesia ha vivido una importante reforma política y del sector financiero que ha atraído mucha inversión extranjera. Es un país rico en recursos naturales en el que ha crecido una incipiente clase media que ha hecho aumentar el consumo interno. La lucha contra la corrupción y la reforma de la administración pública quedan pendientes.