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Monsanto tiene problemas con los transgénicos en USA

Un juez de USA fijó un precedente al prohibir la siembra de una variedad de alfalfa genéticamente modificada desarrollada por Monsanto Co., con el argumento del potencial de contaminación genética.

El juez estadounidense de distrito, Charles Breyer, explicó que su dictamen inicial contra la siembra de la alfalfa Roundup Ready, resistente a los herbicidas de Monsanto, debería tener vigencia hasta que concluyan los estudios gubernamentales sobre su impacto en el ambiente.
Monsanto Co. dijo que estaba considerando apelar la decisión.
La prohibición tiene alcance nacional, y se estima que se han sembrado 220.000 acres de alfalfa Roundup Ready.
"Es un giro esperanzador en el camino a la regulación de las cosechas genéticamente modificadas", dijo Will Rostov, abogado del Centro para la Seguridad Alimentaria, un grupo que demandó al Departamento de Agricultura de USA por su supervisión de la alfalfa modificada genéticamente.
Rachel Iadicicco, portavoz del Servicio de Inspección de la Salud Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura estadounidense, dijo que el gobierno planea emitir una declaración sobre el impacto ambiental de la alfalfa genéticamente modificada.
La alfalfa se usa para la alimentación de animales y es una de los cultivos más sembrados en USA.
La comercialización de la variedad Roundup Ready despertó la ira de los ambientalistas, los agricultores orgánicos y grupos de consumidores, quienes temen que contamine las variedades orgánicas y convencionales y cree "supermalezas."
El juez Breyer había emitido un dictamen preliminar en marzo, en el que señaló que los reguladores de Estados Unidos permitieron inapropiadamente la comercialización de la alfalfa modificada sin una evaluación acabada de sus efectos.
Argentina
En la Argentina, Monsanto ha protagonizado varios escándalos pero de otra índole.
El mecanismo exigido por la empresa Monsanto para cobrar regalías por la soja transgénica argentina fue considerado "extorsivo e inaceptable" por las autoridades "porque en un país serio el pago de los derechos debe encauzarse por las vías institucionales", señaló el hasta hace poco secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, Miguel Campos, cuando aún estaba en funciones.
"La extorsión pasa por plantear que si no acepto la pretensión de Monsanto estoy en contra de la biotecnología. A las innovaciones tecnológicas en semillas hay que pagarlas, pero dentro de un sistema legal e institucional", explicó.
Así se propuso la restitución del Instituto Nacional de Semillas (INASE) cuyo directorio se integran con la representación de todos los sectores.
"No soy ni anti Monsanto, ni empleado de Monsanto, como se dijo cuando aprobamos (semanas atrás, la producción y comercialización en el país) del maíz RR de la empresa", puntualizó el ex funcionario.
"Monsanto no vino a hacer beneficencia a la Argentina. Reconocemos la importancia de su inversión pero también obtuvo beneficios. Cobró y cobra regalías por las ventas de las semillas con su gen RR sin tener la patente reconocida en el país y facturó US$ 175 millones en glifosato (el herbicida) usado con la oleaginosa. La Argentina asumió el riesgo de producir transgénicos cuando eran cuestionados en los principales mercados del mundo y acompañó a USA en su presentación ante la OMC (Organización Mundial de Comercio) contra la Unión Ruropea por la moratoria a los transgénicos", agregó.

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