"En la actualidad, aún no tenemos formados un conjunto razonable de ciudades y municipios, y se necesita con urgencia fortalecer la capacidad urbana general", dijo.
"La población inmigrante desea firmemente ser absorbida en las zonas donde viven, pero hay un serio conflicto entre la oferta y la demanda de los servicios públicos urbanos".
El censo chino del pasado año registró que el país tenía 1.340 millones de habitantes, de los que 670 eran residentes en municipios y ciudades.
Muchos de los nuevos urbanitas son jóvenes inmigrantes rurales sin planes de regresar a sus pueblos y a la agricultura tras años en fábricas y en la construcción, al contrario que la generación de sus padres.
Aunque sus salarios han aumentado en los últimos años, esta "nueva generación" de inmigrantes también necesita mejores viviendas, una asistencia sanitaria y oportunidades de educación. El informe reveló que el 52% de los inmigrantes rurales chinos no tenía prestaciones sociales.
En junio, trabajadores inmigrantes se manifestaron en el cinturón industrial en el lejano sur chino, destrozando oficinas del gobierno y vehículos policiales después de que una vendedora ambulante embarazada fuera maltratada por guardias de seguridad, lo que provocó la ira de una parte de la población.
Una serie de huelgas en fábricas de automoción japonesas el año pasado también demostraron la creciente resolución de los jóvenes trabajadores chinos.
China tiene alrededor de 153 millones de trabajadores inmigrantes viviendo fuera de sus lugares de origen, y en 2009, el 58,4% eran inmigrantes de "nueva generación" nacidos en 1980 o después, según un sondeo preliminar de la Oficina Nacional de Estadísticas.
El último informe halló que el 76,3% de estos inmigrantes de "nueva generación" no tiene planes de regresar a sus puntos de origen, y muchos de los que sí lo hicieron tienen pensando regresar para encontrar trabajo en las ciudades, para no volver a la agricultura.