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Dr. Jekyll y Mr. Hyde: Las 2 caras de Guillermo Moreno

Guillermo Moreno tiene un lugar asegurado en la historia de la economía argentina contemporánea. Por un lado, le fascina demostrar que exuda autoridad, aunque él confunde autoritarismo con respeto. Por el otro, parece que los empresarios comienzan a 'tomarle el tiempo'.

La semana pasada el secretario de Comercio recibió a unos 40 representantes de cooperativas de productores de carne de Provincia de Buenos Aires. Antes de entrar al despacho de Guillermo Moreno, los empresarios debían identificarse y dar sus datos personales a los empleados de la Secretaria.
Es decir: nombres, teléfonos particulares y direcciones personales. Esto fue así porque a Moreno le gusta llamar a 1ra. hora de la mañana a los empresarios para humillarlos.
Comenzada la reunión, los empresarios explicaron a Moreno los problemas económicos que estaban enfrentando a raíz de los precios máximos. La ecuación costos de producción y precios máximos, dijeron, los lleva a la quiebra.
Moreno por el momento, sin perder la calma, les dijo que ellos eran "carniceros" y no "economistas" y que el único economista en la reunión era él, por lo tanto se explayó durante un buen rato sobre la materia.
Luego se levanto para atender un llamado telefónico y, a su retorno, cambió el humor de la reunión: "Ustedes son carniceros", volvió a repetir como dando a entender el escaso nivel cultural de la audiencia. Los empresarios escuchaban en silencio.
A continuación, Moreno les dijo: "Ustedes no saben coger". Silencio. "Yo les voy a enseñar, primero un poco de lengua, después el dedito y por ultimo la meten".
En este momento 2 personas que estaban en la última fila se fueron. Después volvió a sonar al teléfono y al colgar dijo: "Me llama el Presidente, tengo cosas mas importantes que hacer".
Inmediatamente entraron cuatro custodios de importante tamaño físico. Para no dejar dudas de quién es él les dijo a los empresarios: "Estos me custodian ahora, y lo van a seguir haciendo cuando me baje del cargo".
Salvo las 2 personas que se retiraron sin que nadie los parara o les pidieran una explicación, los restantes soportaron estoicamente los agravios.
En tanto, Alejandro Bercovich escribió en el diario El Cronista Comercial:
"Primero fueron un escándalo, un atropello, una violación flagrante a la libertad de empresa. Unos meses después pasaron a percibirse como "algo temporal", menos grave que la contrarreforma laboral y la incertidumbre energética. Hoy, a un año de los primeros acuerdos de precios y a ocho meses de que Guillermo Moreno los transformara en controles, son contados los hombres de negocios que los ubican en el podio de sus preocupaciones.
¿Quién cambió? ¿Aceptaron acaso los empresarios que el Estado decida sobre su variable más sensible? ¿Asustó el cruzado antiinflacionario oficial con sus amenazas hasta a las multinacionales que facturan en el mundo varias veces lo que recauda el Tesoro argentino?
La mayoría de los analistas y cada vez más funcionarios de Economía piensan que no. Sospechan que en realidad los empresarios "le tomaron el tiempo" al jefe de Comercio Interior y encontraron formas más creativas de ganar rentabilidad sin confrontar con él, tal como comentó a El Cronista días atrás uno de los hombres que desembarcó con Felisa Miceli en el Palacio de Hacienda.
Algunas grandes compañías lograron en las últimas semanas retocar sus listas de precios con la venia oficial. Es el caso de las fabricantes de bebidas, cerveza y algunos lácteos. También –tal como informó ayer en exclusiva este diario– el de los productores de pollo, que vieron trepar su principal insumo un 70% en el año y remarcaron un 15% en los últimos días.
Pero hay otros mecanismos para ganar más con valores inmóviles. "Obviamente ni bien vimos que esto iba en serio empezamos a buscar la forma de cobrarlo por otro lado. Un lanzamiento nuevo o una innovación permiten poner un precio distinto. Ése es el camino más elemental, como los envases más chicos. Después siempre está la posibilidad de tocar calidad, aunque las grandes no lo hacen porque tienen que cuidar la marca incluso a nivel internacional". El que habla es un ejecutivo que alterna a menudo con Moreno y se manifiesta más que satisfecho con la marcha de la economía.
Algo similar sostiene el director de la consultora abeceb.com, Dante Sica, para quien "guste o no, la política de control de precios dio más certidumbre a los empresarios, porque a principios de 2006 no se sabía si iba a haber una contracción monetaria o fiscal para que el 12% de inflación no se vaya al 15%, mientras que ahora se sabe que eso no va a pasar y que el consumo va a seguir para arriba".
Como la mayoría de sus colegas, Sica descuenta que los ‘acuerdos’ seguirán por todo 2007, y hasta subraya que algunas empresas propusieron voluntariamente renovarlos por un año. "Nadie salió del diálogo porque vemos que algún retoque va a haber en los primeros meses de 2007 –se entusiasma el mismo ejecutivo citado arriba– y porque el volumen trajo lo que no trajo el precio, así que el que llore está mintiendo".
Los críticos internos del polémico funcionario no cuestionan que haya controles sino que piden un trato más profesional y menos caudillista.
Las cifras de abeceb.com muestran que los renglones del Indice de Precios al Consumidor (IPC) fuera del control oficial terminarán el año un 12,6% más caros que en enero, casi el triple que los regulados (como los servicios públicos) y los virtualmente congelados.
Lo que el Indec no mide son las gambetas empresariales para esquivar los controles. De eso se ocupa una reciente encuesta de la consultora Neder, según la cual los consumidores piensan que las fábricas de alimentos y artículos de limpieza e higiene se esforzaron en 2006 por mantener los precios de sus productos, pero no así su calidad ni su tamaño.
¿Servirá para el año electoral un Moreno con pocas cartas por mostrar? En entidades empresariales como la UIA o la Cámara de Comercio, por caso, hace un tiempo sólo se hablaba de él bajando la mirada y con voz sombría. Ahora hasta hay quien lo cita en tono burlón".

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