Ekin fue ilegalizado por la justicia española 2 años después de su inicio, y desde entonces numerosos miembros y dirigentes de la organización han sido detenidos. Su disolución se produce en un momento en el que las autoridades consideran que ETA está más debilitada que nunca.
"Ha sido una reflexión tranquila (...) el reto que tiene Euskal Herria en este momento es grande, pero los que van a venir son mayores todavía", revelaron al diario pro-independentista vasco dos miembros de la última dirección de Ekin, que animaron a sus militantes a seguir trabajando por la independencia en la nueva apuesta de la izquierda 'abertzale'.
El anuncio de la disolución se produce en un contexto de alto el fuego de ETA, declarado en enero de este año, y menos de dos meses antes de las elecciones generales del 20 de noviembre.
En los comicios locales del pasado mayo, Bildu, una coalición entre 2 pequeños partidos legales, Eusko Alkartasuna y Alternatiba, e independientes próximos al mundo de Batasuna, ilegalizada en 2003 por sus vínculos con ETA, trastocó el mapa político vasco al convertirse en la segunda fuerza más votada de País Vasco y la que más concejales obtuvo, lo que le permitió hacerse con numerosas alcaldías, como la de San Sebastián.
Bildu surgió después de que en marzo los tribunales no permitieran la legalización de otra formación de la izquierda 'abertzale', Sortu, cuya suerte está en manos ahora del Tribunal Constitucional.
Otro paso más
El ministro de Fomento y portavoz del Gobierno, José Blanco, en la primera reacción del Ejecutivo a la disolución de Ekin, consideró la noticia un paso hacia el final de ETA, aunque siguió pidiendo a la banda el abandono de las armas.
"Es un paso más hacia el final de la banda terrorista ETA. No es el paso definitivo, porque el paso definitivo, el que deseamos, el que esperamos, es que la banda terrorista ETA deje definitivamente las armas", dijo Blanco a la prensa a su llegada a una conferencia política de los socialistas.
Según el Gobierno, Ekin codirigía "el complejo terrorista" de la banda armada, haciéndose cargo de métodos de coacción y violencia complementarios a los de ETA y sus miembros actuaban como comisarios políticos del complejo organizativo de la izquierda 'abertzale'.
Entre las tareas de Ekin estaban ayudar a los miembros de ETA a huir de la justicia, transmitir directrices y documentos de la banda a las organizaciones que integran la izquierda 'abertzale', la difusión de comunicados internos de la banda y la organización del Gudari Eguna, el acto en el que se homenajea a los etarras fallecidos.
El diario Gara dijo que la decisión de disolverse se materializó en el contexto del Gudari Eguna de este año, celebrado la semana pasada, y que es el resultado de un debate muy profundo que comenzó ya en primavera y que se deriva del cambio radical de estrategia adoptado por la izquierda 'abertzale'.
"Ekin se acaba aquí, pero los que han sido sus miembros no se marchan a sus casas, según matizan, sino que continuarán trabajando en el ámbito de la militancia o la construcción nacional en general", dijo el diario.
El alto el fuego de ETA, que ha matado a más de 850 personas en los 50 años que lleva luchando por conseguir un País Vasco independiente, ha sido recibido con escepticismo por parte del Gobierno central y el vasco, que le piden un abandono definitivo de las armas.