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“Es mentira que no hay oposición”

Una UR nos envía su opinión sobre la oposición y la posibilidad que tienen de sentirse representados quienes no comulgan con el gobierno actual:

Los argentinos nos tenemos que poner a pensar que es mentira que no hay oposición. El problema radica en los mecanismos que se emplean para que la oposición no tenga representación. Porque somos  muchos a los que no nos gusta lo que sucede y sucedió en el país y no encontramos referentes que nos representen con seriedad y responsabilidad política. La principal herramienta, que se ha  utilizado para desestructurar los sistemas de representación, es la de los sistemas electorales, en todo el país. No le damos importancia a cómo se organizan, por ejemplo, las elecciones de diputados y senadores, como si eso no nos concerniera, pero las bancas son ocupadas, las manos son levantadas y los números que necesitan salen de esa manera-.Por la ley de lemas(en distintas provincias), las listas sábanas, las reelecciones,  las mayorías automáticas, siempre se han movido los resultados. Por los entuertos entre los partidos mayoritarios, donde cualquiera sean  los resultados TODOS QUEDAN, se   utiliza lo que podríamos llamar, el efecto ameba. Es decir, nos presentan candidatos electorales que se disputan la supremacía como núcleos diferentes,  haciéndonos elegir entre ellos.  Pero a diferencia de la ameba  que al dividirse forma dos amebas, se vuelven a unir con posterioridad de las elecciones, volviendo a formar el mismo núcleo.Pasó en el ballotage presidencial. Repitieron el efecto ameba en las elecciones en las provincias de Buenos Aires, de La Rioja, y en todas las necesarias para tener mayoría en las Cámaras. Las leyes se van aprobando (Colegio de la Magistratura, superpoderes, decretos de necesidad y urgencia, etc) prestándose alternativamente diferentes manos y quedando las otras como oposición, pero con el número suficiente para que las leyes, que todo el núcleo requiere, salgan aprobadas. Y así vamos quedando atrapados por los sistemas electorales que permiten que todo vuelva al comienzo y nada cambie. Todos los que estuvieron en  los períodos que llevaron a la bancarrota moral, social, económica, etc. desde   distintos puestos ( presidentes, gobernadores, diputados, ministros, etc) siguen rigiendo los destinos de nuestro país.. Si la democracia representativa fracasó debemos luchar por lograr una democracia participativa, donde exijamos que se nos permita estar en la toma de decisiones(como ciudadanos,como usuarios,  como trabajadores)en aquellos temas que se refieran a la organización de la sociedad;  a la conformación de un país que no  permita  que sigamos perdiendo guerras donde se mueren jóvenes  y niños drogados;  donde se  forman chicos violentos, donde  tenemos un 13% de mortalidad infantil; donde se exporta gente capaz (que son hijos, padres, hermanos de muchos de los argentinos), ; donde sigue viviendo tanta gente en la miseria, limosneada por el Estado; donde se le siga robando al jubilado lo que aportó en su vida; donde exista tanta inseguridad física y jurídica; donde se le quita la dignidad a nuestro profesionales, a nuestro docentes,pagándole sueldos inapropiados, mientras que, proporcionalmente, se autorregulan sueldos exhorbitantes .Hablar de concertación  radicalismo- kisnerismo, equivale a contubernio, a pacto. Hablar de Lavagna, Duhalde, Alfonsín, equivale a efecto ameba. HAblar de Macri equivale a efecto ameba o negocios comunes. Demasiada perjudicados como para que sigamos indiferentes. Hay   gente que trabaja con esmero, con buenas intenciones, en diferentes puestos en los  partidos políticos, pero que su accionar no alcanza ante tantos mecanismos mafiosos y maquiavélicos de gente enquistada en el poder. No es desde la negación de la política que vamos a llegar a un objetivo de cambio. Sería mejor pensar que desde el asco a la política podremos arremangarnos para cambiarla.No me estoy refiriendo a aquellos que pertenezcan a uno u otro partido o a ninguno, me refiero a todos los argentinos asqueados. Mucho podemos hacer desde el lugar que cada uno ocupamos: empresarial, periodístico, sindical, político, ONGs o simplemente como ciudadanos activos por un país mejor.  Para cambiar tenemos que pensar  y actuar diferente. No podemos ni  nos debemos permitir seguir equivocándonos.Caminante  no hay camino, se hace camino al andar.
Stella Maris Coniglio

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